Wednesday | May 28, 2008

ESTACIÓN DESOLACIÓN...


INVENTREN
Viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar




Y SIN EMBARGO…*



Campanillas violeta,
ínfimos adornos,
enredaderas de ferrocarril.

Sobre las pilas de escombros,
entre las vías abandonadas,
tapando techos agujereados,
entre los hinchados cadáveres
de perros envenenados.
En la miseria última y final.
Sobre chapas, hierros y
pobreza desvencijada,
debajo de carrocerías deshechas,
se abre la flor inesperada,
maravillosa,
de la alegría.


*de MONICA RUSSOMANNO.  russomannomonica@hotmail.com





Estación Desolación




POR LA RECONSTRUCCIÓN INTEGRAL DEL SISTEMA NACIONAL FERROVIARIO*



"Yo sigo en mis trece, en las mismas trece de antes. A mi me interesa la Liberación Nacional. No me interesa la lucha política como lucha de segundo plano que se desarrolla como lucha de ratones, bajo la hegemonía de los capitales y de la diplomacia extranjera"
Raúl Scalabrini Ortiz, 1944.




Por Juan Carlos Cena* especial para Villa Crespo Digital

26 de mayo del 2008




Luego de luchar y resistir con todo nuestro cuerpo en las Huelgas Ferroviarias de 1991 y 1992, acción resistente conducida bravamente por los jóvenes ferroviarios por fuera de la burocracia sindical, hemos tratado de reorganizarnos en forma empecinada a pesar de esa derrota. Así es, nos derrotaron, no nos avergüenza reconocerlo. Nos derrotaron porque luchamos, cargamos en nuestras mochilas una honrosa derrota, no nos doblegaron ni nos vencieron en esas épicas huelgas. Después de ese revés vino la expulsión de 85.000 trabajadores ferroviarios y el cerramiento de los ferrocarriles. Se terminaba la relación social diaria entre ferroviarios y con ello las posibilidades de organizarse para continuar batallando por nuestros ferrocarriles. A raíz de esa desconexión sobrevino nuestra paralización y la
desolación. Este golpe para los ferroviarios fue muy duro. La sociedad ni lo intuía, o no lo quería ver. También se terminaba la relación entre el campo, el pueblo y el ferrocarril. Nuestros vínculos y apegos personales se quebraban. Acaecía la diáspora ferroviaria. Aparecía el Tren de la Desolación, cuyos pasajeros éramos nosotros: los que realmente nos sentíamos ferroviarios, los que padecíamos la soledad de la derrota; los otros, los que sólo trabajaban rutinariamente en el ferrocarril migraban contentos a
ocuparse con los que habían propiciado y alentado durante décadas este desastre nacional.

Por ese entonces, la indiferencia se instalaba en el seno de la sociedad, que había votado en varias oportunidades a favor del demoledor de nuestros bienes nacionales, Carlos Menem. Sociedad blanda que disfrutaba las mieses temporales de la copa derramada por la venta vil de los Bienes Nacionales.
En esa borrachera liberal les venía la desmemoria de que vivían en una nación y esta era saqueada. Ellos sólo se contemplaban frente al espejo admirando su ombligo liberal. Sólo les interesaba el individualismo, el exitismo y las cuestiones personales. Para eso había que terminar con viejas costumbres solidarias, ser indiferente a las penurias del otro. Y el problema de la identidad nacional, era una cuestión rancia y obsoleta.

A pesar de esa indiferencia, tratábamos, una y otra vez de organizarnos
Nuestro primera tentativa de organización fue el Mo.Re.Fe, Movimiento por la Recuperación de los Ferrocarriles, compuesto por ferroviarios, solamente.
Luego, al tiempo, el Mo.Na.Re.FA - Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos, fue un salto cualitativo, porque esta vez fue con el conjunto de la sociedad, asambleas barriales, centros culturales, Fuerzas Vivas de diferentes pueblos y ciudades de toda la geografía
nacional, olivicultores, fruti horticultores de Cuyo, cultivadores de limón en Tucumán, organismos universitarios, organizaciones de usuarios, compañeros en actividad y un conjunto de intelectuales que no se obnubilaron con el pensamiento único, ni con las becas de las fundaciones, ni se olvidaron de las cuestiones nacionales ni de nosotros.

Digo todo esto porque hoy reaparecen, montados en el tren, oportunistas electoralistas de todo pelaje, algunos ex funcionarios de las empresas concesionadas.

Mientras nosotros resistíamos con todo nuestro cuerpo la ofensiva menemista, otros, saltaban a las empresas concesionadas a prestar servicio en forma mercenaria. Empresas que venían de la Patria Contratista, mimadas durante el gobierno de Alfonsin a través del inefable Terragno; este, les había
otorgado el control de la Dirección de Empresas Públicas para que fiscalizaran los presupuestos de las sociedades del Estado. Estos que saltaron y se transformaron en mercenarios al servicio de las empresas concesionarias, hoy son ardientes defensores de la reinstalación de ramales troncales, pero no defensores de la reconstrucción total de los ferrocarriles. Por esos tiempos aciagos no abrieron la boca ni generaron un solo gesto para defender a Ferrocarriles Argentinos.

La embajadora itinerante del Gobierno de Menem, Amalita Fortabat, concesionaria del F.C. Roca, fue una de las primeras receptoras de estos mercenarios, también aterrizaron prestos con Pescarmona, cuando se hizo cargo del F.C. San Martín y el F.C. Urquiza, entre otros. Hoy, estos saltimbanquis aparecen enancados en la cuestión ferroviaria. Otros se transformaron en escribas de los funcionarios de la Secretaría de Transporte, que pertenecían a la Fundación Mediterránea y que disertaron en
Florida EE.UU, en el Seminario de la ALAF, Asociación Latinoamérica de Ferrocarriles, Coral Gables entre el 19 y 20 de octubre de 1995, donde se expuso en forma descarnada lo que le iba a ocurrir a los Ferrocarriles Argentinos. Ver El Ferrocidio 2da edición. Pág.. 154.

No nos podemos olvidar ni callar ni perdonar tanta traición. Hay un límite, y es lo ético y la dignidad valiente de los luchadores. Tenemos 85.000 compañeros expulsados, más de 90 ferroviarios desparecidos durante la dictadura militar, y hoy, más de 150 compañeros judicializados por proteger
sus derechos. ¿Cómo olvidar a los colaboracionistas? No se puede defender a los ferrocarriles si no se tiene en cuenta el factor humano, la condición humana y las conductas claudicantes. Hay que hablar claro, nosotros desde hace mucho pertenecemos al subsuelo de la PATRIA, venimos luchando y
resistiendo desde 1958 en adelante, Plan Conintes de por medio, luego contra el Plan Larkin y contra todos los planes de desguace contra el Ferrocarril.
Siempre nos reprimieron y nos militarizaron. Nuestra lucha no fue fácil.

El progresismo intenta imponer un valor de verdad cuando afirma que la lucha comienza cuando aparecen ellos y termina cuando se van. nosotros decimos que la lucha tiene, en el caso del ferrocarril, más de 151 años. Pero a estos espantajos hay que preguntarles como un test: ¿Qué hicieron ustedes cuando
comenzaba la ofensiva contra el ferrocarril? ¿Que actitud tomaron cuando trasladaron en forma compulsiva a 1500 técnicos, profesionales e idóneos ferroviarios a la DGI, hoy AFIP? Es decir, se expulsaba parte de la inteligencia ferroviaria, mientras cundía el silencio del sindicato que los
representaba, APDFA (Asociación del Personal de Dirección de los Ferrocarriles Argentinos), otros, en vez de ser solidarios o defender la empresa que los parió, salían a ofrecer sus servicios a los nuevos patrones, estos mismos hoy surgen afligidos a patrocinar la recuperación de una empresa ferroviaria que no supieron proteger a través del levantamiento de firmas.

Hubo casos de funcionarios y jefes dignos, que defendieron al personal, se atrincheraron y resistieron el destrozo de los ferrocarriles, fueron expulsados. Oportunamente volveré sobre el tema de los hombres probos que merecen el reconocimiento, y los otros innombrables. No se puede hablar ni
patrocinar la defensa de los ferrocarriles y de las empresas públicas privatizadas, desde la indignidad y la hipocresía.

No se puede encarar la cuestión ferroviaria sin hablar de los ferroviarios, que son la parte carnal de ese modo de transporte. Los ferroviarios son el ferrocarril. Nada se puede hacer sin la participación de ellos, ni ellos sin la participación de la sociedad. Por todo eso afirmamos que nunca hemos abandonado la lucha por la reconstrucción integral de sistema nacional ferroviario.

Creo que era necesario, primero aclarar algunas cuestiones de principios, antes de continuar, por eso esta introducción.

Hemos contestado siempre y esta vez también, el anuncio dado por tercera vez sobre el tren de alta velocidad, entre Retiro-Rosario y posteriormente Córdoba. Todo un despropósito gubernativo. Es la proclama de una medida equivocada, bajo el punto de vista técnico-operativo, político y económico.
Esto es un intento que adolece de racionalidad, cuando la realidad nos está señalando que hay urgentes necesidades nacionales que obligan una atención primaria.

Ya nos hemos pronunciado desde el Mo.Na.Re.FA, por distintos medios sobre los trenes balas, soterramientos varios, trenes de pasajeros de fantasía que tardan casi el doble en tiempo que cuando eran estatales. Ante estos reiterados pregones atrileros queremos aclarar, primero, que en los países
en que se instalaron estos trenes, los ferrocarriles son estatales. En ninguno de ellos se montaron trenes de alta velocidad sin antes haber re-construido y puesto a punto el Sistema Integrado de Transporte
Ferroviario, de acuerdo a las características y necesidades de cada país.
Sistema Ferroviario que, a su vez, es componente del sistema de transporte nacional del país al cual pertenecen, jugando un rol complementario, no competitivo, entre los diferentes modos de transporte que concurren. Regla fundamental.

En los países que instalaron trenes de alta velocidad, antes de proclamarlos, se realizaron estudios de prefactibilidad, de impacto ambiental, de topografía, de densidad poblacional, capacidad energética,
entre otros estudios, entonces, de acuerdo a ese resultado, resolvieron instalarnos o no. Muchos países a pesar de tener recursos financieros y técnicos, me refiero a países capitalistas centrales como EE.UU, no tienen ni les interesan esos trenes. La empresa AMTRAK de pasajeros en EE.UU es estatal, y tiene tecnología de punta como se estila decir ahora, y CONRAIL, la de carga, también estatal.

Concebir en la Argentina la instalación de trenes de alta velocidad cuando estamos padeciendo una crisis energética, es grave e irreflexivo. Apostar a trenes de alta velocidad sin tener en cuenta la ausencia del ferrocarril, en todo el territorio, es toda una perversidad y una ofensa nacional. Esa ausencia generó grandes zonas despobladas (870 pueblos fantasmas) regiones desarticuladas, desconectadas con un perjuicio enorme en las economías regionales.
La debilidad política de este gobierno y de otros se manifiesta, a veces, a través de cuestiones obsesivas como la de anunciar obras faraónicas que rayan con lo chabacano y lo pueril.

Nosotros nos resistimos, pero no eludimos polemizar sobre el tren bala, como tirar costos, valores y propuestas, sin decir cómo.

Preguntamos por el como, teniendo en cuenta las experiencias anteriores. Se recogieron un millón de firmas para que no hubiera más chicos pobres. Luego, la más grande, cuando el FRENAPO (Frente Nacional Contra la Pobreza) recolectó 3.400.000 de firmas. Ninguna fue por correo electrónico. Fueron cientos de mesas con cientos de militantes militando cada firma. Todo a pulmón. En ninguno de los casos pasó nada. Se habían "olvidado", en ambos casos, los organizadores de fundar la organización del cómo hacer para que no hubiera más chicos pobres y que desapareciera la pobreza. Toda una
frustración política para el que militó aquellas firmas.

Por eso queremos discutir a fondo el cómo, no olvidarnos de los olvidos, ya que la expresión numeral, únicamente, es, precisamente, el eje discursivo y de entretenimiento que quiere el gobierno que entablemos. Sólo eso. Este tren y sus costos es el árbol fosforescente que nos deslumbra y nos tapa el
bosque, que es la ausencia de los ferrocarriles en todo el territorio nacional. No hay que hablar sobre su estado actual, dicen desde la Casa Rosada. Tampoco de los trenes suburbanos de Capital Federal subvencionados en forma millonaria y que paga toda la nación y los trenes de carga en manos de las multinacionales que no pagan los cánones y han destruido las vías férreas.

Porque además decimos que la cuestión ferroviaria no es una razón técnica, numeral, sino política. Porque si sólo pensamos que es técnica, obviaríamos preguntarnos ¿Con qué Gobierno? ¿Con este? Y si es así, únicamente invertiríamos esos enormes montos de dinero para que se beneficien y disfruten, de esa inversión, los concesionarios y no los pobladores.
Recuperaríamos solamente los ramales troncales donde circulan los cargadores. Por eso, recordando la consigna del mayo francés: la Imaginación al poder, debemos hacer un esfuerzo e imaginarnos qué Estado deberíamos construir para que este genere políticas que beneficien a la Nación, en este
caso el ferrocarril. Preguntarnos ¿qué haría ese Estado con esa tremenda cifra? Valorar desde esa perspectiva qué ferrocarril restauraríamos con lo que costaría el tren de alta velocidad, además, hay que sumar a esos valores los subsidios otorgados a los concesionarios, y los cánones que no pagan los
cargueros, y sin dejar de tener en cuenta la Deuda Externa. Única manera, así opinamos, de terminar con el Déficit Bruto Interno Nacional.

Es dable destacar que no es lo mismo la reconstrucción integral de los ferrocarriles que el mejoramiento de ramales de la red troncal que utilizan los concesionarios de carga. El diseño propuesto, es casi igual al diseñado en el Departamento de Dimensionamiento y Estructura de la Red que dependía de la Gerencia de Planeamientos y Sistemas de Ferrocarriles Argentinos. Esa matriz geográfica de la red se tenía como el Plan de Referencia que venía de lejos Era nada más ni nada menos que el viejo proyecto del Plan Larkin que despreciaba los ramales como afluentes tributarios porque no arrojan rentabilidad. Esta concepción había quedado instalada como acervo cultural y técnico de los burócratas de la tecnocracia ferroviaria. Estos fueron los que talaron los ramales, dejando la red ferroviaria como un árbol seco. Es
como pretender que los riachos, arroyuelos, arroyos y vertientes se tapen y que no sean tributarios del gran río, este se secaría. El ferrocarril es una red, como los ríos, o como el sistema de irrigación sanguínea de nuestro cuerpo.

Asimismo discutir únicamente este tren de alta velocidad y sus costos, nos impide cuestionar la nueva ley de Reordenamiento Ferroviario y su sanción, cuestión grave para la Nación. Lo más grave es el no haber instalado, en el inconciente colectivo, lo nefasto que es su sanción, sólo podemos mencionar a los honrosos diputados, muy pocos, que votaron en contra, sumado a que el MoNaReFA se expidió en contra. El silencio en este caso es cómplice.

Ley que permite a esta nueva organización ferroviaria, entre otras cuestiones, enajenar los bienes del ferrocarril sin consultar ni dar cuenta a nadie. Por eso sostenemos que ahora vienen por las tierras. Hace poco tiempo, desembarcaron en Mendoza para apoderase de los terrenos de la centenaria estación internacional mendocina, para construir un nuevo Puerto Madero. Es el mismo consorcio. Ya están avistando las de Retiro, luego irán por las tierras de las playas y edificios del Gran Rosario, como ocurrió con Talleres Rosario, hoy es un centro comercial. O la Estación de Santa Fe del F.C. Belgrano, o las playas de Capital Federal.

Para ir terminando, antes que nada, queremos que regresen los trenes de pasajeros por todo el territorio nacional pero no de cualquier forma, sino enmarcado dentro un Plan Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles de manos de un Estado que tenga un proyecto nacional. Para que se reestablezca, a través de los trenes cargueros, mixtos, locales, la interconexión de los pueblos, ciudades y zonas. Debe ser un proyecto en la que participen todos. Que no se vuelvan a rediseñar los ferrocarriles desde el puerto, sino de acuerdo a las reales necesidades de cada región. Todos debemos participar, porque el ferrocarril es un bien nacional no una presa apetecible de la rapiña.

Desde el Mo.Na.Re.FA decimos que el ferrocarril no tiene solución si no vuelve al Estado. Desde donde se debe re-constituir nuevamente el Sistema Integrado de Transporte Ferroviario, de Industria y Comunicaciones que se destruyó. Que sea una empresa monopólica, eficiente y moderna, centralizada
para la fijación de los grandes objetivos; descentralizados y desconcentrado en su operatividad para concretar los objetivos nacionales y particulares de cada región. Que, además, vuelva a funcionar como un servicio publico, que cumpla una función social, que entre sus características principales figuran
la de transportar todo a todas partes y en todo tiempo, con la regularidad obligada de sus servicios. Que juegue un fuerte rol complementario en el Sistema Nacional de Transporte.

Luego si, a quienes tanto le interesan los números, con este planteo, como el nuestro, el que venimos sosteniendo en forma coherente durante décadas no tendríamos sólo 7.000 o 10.000 kilómetros de vías, sino que volveríamos a tener los 47.000 kilómetros que supimos construir, para este país
ferroviario que debemos reconstruir.

El ferrocarril dejará de ser una consigna virtual, cuando afirmemos todos con todo el cuerpo que este es una cuestión nacional, en la que cada uno de nosotros se involucre para que luchemos decididamente por nuestros Ferrocarriles Argentinos.



*Juan Carlos Cena. - ferroviario: - Ex Secretario general APDFA, seccional
0rganismo Central - Capital Federal
ferrocena2003@yahoo.com.ar


Miembro Fundador del Mo.Na.Re.FA.
Autor de - El Guardapalabras, memorias de un ferroviario.
- El Cordobazo, una rebelión popular.
- El Ferrocidio (2da edición actualizada)
- Crónicas del Terraplén -cuentos.
- Las Huelgas ferroviarias (en prensa)

http://www.villacrespomibarrio.com.ar/TRANSPORTE%20FERRO%20RECONSTRUCCION%20MAYO%202008.htm






DESDE EL TREN....*




Sumergido en las atrayentes imágenes del libro que venía leyendo desde hacía ya varios días, muy bien luminado a través de la -detalle inusual- ventanilla limpia del vagón, apenas reparó que alguien se sentaba a su izquierda, muy junto a él. Sólo cuando el intenso perfume que emanaba de aquella figura lo alcanzó, algo urgente y sin palabras lo impulsó a girar la cabeza, aunque no directamente hacia su rostro -siempre le había costado mirar de frente a alguien, como si en ese único gesto se adivinase algún oscuro deseo inconfesable, quizá hasta para sí mismo-, y así descubrir un hermoso par de piernas, enfundadas en medias negras, que pronto se cruzaran una con la otra, apenas cubiertas por una cartera sobre el regazo.

Inhaló gratificado aquel aroma -Dior Addict, aunque él no lo supiese-, y deliró con sentirlo aún más de cerca, impregnado sobre la piel. No se animaba a levantar mucho más la cabeza en dirección a ella, por lo que sólo conseguía solazarse con aquellas rodillas casi perfectas y unas manos largas, cubiertas de
anillos, finos y delicados. La imagen lo perturbaba, por lo que prefirió continuar con la lectura. Pero apenas si llegó a leer un par de renglones, distraído por completo, para volver a hipnotizarse con aquellas piernas, en un breve y fugaz vistazo que lo incitaba a más, mucho más.

Decidió que había una única manera de contemplarla; así que levantó la cabeza por sobre su hombro, como si mirase algo a sus espaldas que súbitamente le llamase la atención, y divisó un fragmento del pasillo del vagón a medio llenar, para luego demorarse apenas unos segundos, mientras giraba la cabeza a
su posición inicial, en el perfil de su compañera de viaje.

Morocha, de cabello ondeado, cejas finas, enormes ojos claros, nariz recta, pómulos altos y marcados, labios carnosos y mentón delicado, descendiendo hacia un cuello terso y suavizado. El retrato de un segundo crucial, detenido y analizado hasta el hartazgo en su mente durante los próximos instantes.
Composición de la imagen que se completó en el segundo siguiente, recorriendo el trajecito azul claro, el escote de la remera blanca que le abría el camino hacia un paisaje de inauditas delicias pectorales, y una cartera de cuero negro con que se cubría la falda azul, seguramente haciendo juego con el saco del
trajecito.

Regresó muy a su pesar a mirar el libro que inútilmente sostenía entre sus manos. ¿Cómo hacía para volver a leer después de haber visto semejante belleza? ¿Qué hacer a continuación, entonces, si cerraba su libro? Miró por la ventanilla, en dirección contraria a lo que su deseo le dictaba, y contempló un
paisaje urbano anodino, carente de todo interés. La hermosura del paisaje estaba en otro lado.

Hojeó el libro distraído, como si buscase algún párrafo olvidado. Su mirada volvía intermitente hacia esas piernas, que ya casi comenzaban a excitarlo físicamente. Volteó la vista hacia ella de improviso, pero la mujer miraba en dirección contraria, más allá del pasillo, con aire sutil y elegante.
Bajó sus ojos hasta encontrarse de nuevo con aquel busto de belleza inenarrable, y recién ahora, en una segunda apreciación y con un ángulo más estrecho que la primera vez, consiguió distinguir el borde de la puntilla blanca del soutien. La creciente excitación tuvo un empuje inesperado, molestándole ya dentro del pantalón.

Desvió la mirada hacia delante, avergonzado de sus indiscretas incursiones. Respiró hondo, mientras la adrenalina le surcaba las arterias, potenciando el despliegue de un deseo largamente contenido, inhabilitado de expresión. De pronto, sintió que el asiento del vagón le resultaba muy estrecho, casi pequeño, como si su estado de ánimo se desplazase hacia su condición corporal, y hubiese ido aumentando de tamaño durante los últimos diez o quince segundos, otorgándole una predisposición hacia el encuentro más que favorable.
Jugueteó con el señalador del libro, sin saber dónde ubicarlo, hasta que lo dejó caer entre la contratapa y la última hoja, y volvió a mirarla.
Encontrarse con ese bello y dulce par de ojos turquesas que lo miraban de frente, en su máximo esplendor, lo congeló de la emoción, incapaz de hacer o decir nada. Mirada fugaz -siempre sutil y elegante- de su compañera, que luego se desvió hacia la ventanilla y su escasa oferta panorámica, para inmediatamente mirar hacia delante, quitándole a él todo tipo de presión que hubiese podido
experimentar durante esa maravillosa fracción de la mañana.
El sudor le corría bajo las axilas, empapándole la camisa. Comenzó a sentir la boca seca, y cerró el libro de una buena vez para buscar en el bolsillo del saco el paquete de caramelos masticables a medio consumir. Para introducir su mano izquierda en su propio bolsillo, pero rozar involuntariamente
el flanco derecho de ella, su cadera enfundada en una falda angosta y provocativa -¿cómo sería cuando se pusiese de pie?; mejor no pensarlo, o su pantalón estallaría.-, un contacto tan leve que hasta parecía no haber ocurrido jamás. Ella se removió apenas, pero a él le pareció que sólo para poder acercarse más. ¿Sería cierto, o su imaginación ya se estaba desbordando, como de costumbre?
Los vendedores ambulantes iban y venían con su monótona y hasta casi estridente cantinela, pero apenas si reparó en ellos, como así también en el guarda que solicitaba los boletos. Sólo que en el último instante descubrió que era la mejor oportunidad para mirarla sin culpas, y hurgó en el bolsillo superior del saco, junto a su corazón, en busca del boleto, mientras las gráciles manos de ella le extendían el propio al guarda. Él hizo el mismo gesto, sólo que tendiéndoselo a ciegas, obnubilado ante la contemplación de su perfil -que se concentraba en el rutinario movimiento de guardar el boleto en el
bolsillo exterior de la cartera-, incapaz de comprender cómo había sido posible que la fortuna lo hubiese agraciado con semejante premio aquella mañana.
Hasta que el guarda le tendió el boleto de regreso, y los increíbles ojos de gata de la mujer -una vez desentendida del propio boleto- se clavaron en los suyos, sorprendidos con la guardia baja, muertos de vergüenza, incapaces de esconderse.
Quiso -lo quiso con toda su alma- sostenerle la mirada. Pero no pudo.
La bajó hacia el boleto, volvió a esconderlo en el bolsillo superior del saco, y se entretuvo abriendo el paquete de caramelos, experimentando un rubor vigoroso y arrasador a lo largo de sus mejillas.
Entonces ella respiró muy hondo, o eso le pareció a él, mientras de reojo miraba cómo descruzaba y volvía a cruzar sus hermosas piernas, rozándole apenas la rodilla izquierda. Tal vez no fuera una inspiración, sino un suspiro; un suspiro hondo, por supuesto, muy hondo, que declamase en silencio el
inequívoco estado de sus sensaciones, acaso desbordantes como las suyas.
Y él, aún sin saber qué hacer, empujado hacia el borde del abismo tan violentamente que no pudo reponerse del vértigo que aquello le causaba, extrajo un caramelo, comenzó a pelarlo, y continuó contemplándose a sí mismo desde una postura casi externa, como si se hallase ubicado en el asiento de enfrente, mirando el cuadro completo de la escena, y se riese de su propia torpeza, actuando de manera mecánica, mientras ella seguramente lo miraba de reojo, o quizá -para aumentar aún más su pequeña gran humillación- le disparase una mirada directa, ineludible, como si en silencio le gritase un airado: "¿Y, qué esperás? ¿Te parece que tengo toda la mañana para vos?"
Se metió el caramelo en la boca, agradeció el dulce sabor a frambuesa sobre su lengua, y aunque le costase un enorme esfuerzo, decidió ofrecerle el paquete. "No vale la pena", pensó para sí mismo; "esta mina jamás podría darte bola". Pero a su vez, sabía que el NO ya lo tenía, y nada de lo que evitase
hacer podría cambiar ese estado de cosas. Así que contuvo la respiración, y saltó sin paracaídas.
Giró la cabeza hacia ella y le tendió el paquete, casi a punto de decirle algo, en el exacto momento en que el tren se detenía en la estación anterior a la que él debía llegar, ella se ponía esbeltamente de pie, luciendo un trasero tan consiste y maravilloso que lo dejó sin aliento, y avanzaba hacia la puerta con paso decidido, sin mirar hacia atrás. El mundo pareció derrumbarse para él, o mejor dicho: el mundo se le abalanzó a una velocidad inusitada, al aproximarse demencialmente hacia el piso y estrellar sus ilusiones, sin posibilidad alguna de poder reflotarlas. "La vida es una sola y hay que vivirla", solía decirle un amigo suyo. "Dejá de esconderte dentro de un libro".

Quiso ponerse de pie, seguir la trayectoria de aquel inaudito contoneo de cadera, con nalgas firmes y bamboleantes, y extender su brazo hacia delante, alcanzándole el paquete de caramelos, ofreciéndole una pequeña dulzura en compensación por tan inmensa y fantástica excitación. Llegar a posar unos
trémulos dedos sobre aquel hombro trajeado, apenas rozar la suavidad de aquel cabello oscuro, oler muy de cerca el cautivador aroma de su perfume. Decirle algo, conseguir articular aunque sea una única frase, alguna oración por la que ella pudiese recordarlo durante el resto del día, y hasta quizá aguardase hasta el próximo viaje en tren, en el que sus destinos volvieran a cruzarse, ambos
expectantes ante tamaña idea. Y contemplar una vez más, sin llegar a desprenderse de ella, menos aún de su recuerdo, ese glorioso par de ojos color turquesa, que parecieron querer atravesarlo momentos antes, y que ahora se fugaban en busca de un paisaje diferente.
Pero no pudo. Permaneció sentado donde estaba, contemplando esa delgada silueta que descendía con suprema elegancia el par de escalones que la separaban del andén, sin volver la vista atrás, atrayendo la mirada de cuanto varón se encontrase en los alrededores, mientras él aún sostenía el paquete en la mano,
con dedos sudorosos, cierta presencia se extinguía definitivamente dentro de su pantalón, y el libro que viniera leyendo hasta entonces resbalaba entre sus piernas hacia el suelo del vagón.

"La vida es una sola y hay que vivirla. Dejá de esconderte dentro de un libro".




*de ALDIMA. licaldima@yahoo.com.ar





"El viaje no ha sido corto hasta aquí"*



Un tren de 57 vagones
con 56 clausurados
al menos por la biología

Entraré, doméstico
(y confluiré
y lo adoptaré
y lo encarnaré)
en el vagón 58

No diré:
"El viaje hasta aquí
ha sido largo".



*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar

 



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Posted by URBANOPOWELL at 13:07:46 | Permanent Link | Comments (0) |

Thursday | May 22, 2008

COMO SI EL TIEMPO LO HUBIESE DESCONOCIDO...

La mirada*

 

¿Será un castigo divino
o sólo estoy pagando
por algo que no compré
 y que sólo deseé?

Pero  lo cierto es que
me envejece la piel
las canas se van quedando
pero mi mirada no acompaña

Sigo viendo el afuera como
si el tiempo lo hubiese desconocido
como si sus huellas resbalaran
y no dejaran marcas

Es un castigo, ahora lo percibo mas claro:
mirar con ilusión y ser mirado con compasión
desear convincentemente
 con un cuerpo no deseado

Sin embargo para muchos es una virtud
es estar vivo, dicen
¿o es quizás, observar como el mundo sigue
y  uno se siente como en la mesa del bar
observado por otros que apuran con la mirada
para sentarse en la misma mesa?

La realidad es que, no sé si es un castigo
sé que es injusto, la mirada se me quedó
afuera, distraída con tanta vida
se olvidó de traerme un poco de aire

 Ella todavía hurguetea en las librerías
en las vidrieras se detiene
planificando no se que cosa
 para que remota ocasión

Ella se olvida de mí
escuchando música, bailando
confiando, deseando, creyendo
disfrutando.

Creo que el castigo en definitiva
será para ella.
Yo no le presto nada.
Y cuando vuelva cansada,
cuando vuelva a mirarme
no quisiera estar allí
                                                                      


*de Silvia Irigaray.  silvirigaray@arnet.com.ar







COMO SI EL TIEMPO LO HUBIESE DESCONOCIDO...







El Chamán*

   

Aquel Chamán había pasado toda su vida en Zacatecas, al norte de México, al amparo de la riqueza que aún ofrecían sus minas de plata y aprovechando la necesidad que tenían los mineros de sus servicios . Era muy conocido, no solamente en la ciudad, sino en la práctica totalidad de la provincia y contaba sus intervenciones por éxitos. El reconocimiento popular se hacía eco de sus curaciones y, tal como pasa en estos casos, se tendía a exagerar magnificando el resultado de sus conjuros.

Sus largas peroratas, invocaciones y rezos, realizados a los dioses mayas acababan, en la práctica totalidad de las ocasiones, con la sanación del enfermo o la mejora de la situación problemática.

Hubo dos motivos por los que se marchó a Noruega. El convencimiento de que había tocado techo como chamán en la zona y la depresión económica que hacía que sus emolumentos, aún creciendo, no pudieran cubrir sus necesidades que eran cada vez más altas.
Su emigración a Europa conseguiría relanzar su economía y ayudada por la fortaleza del euro lo haría rico. Al cabo de unos años podría regresar con su fortuna en euros y vivir placenteramente.

Aquella aventura duró escasamente un año. Fue un período lleno de problemas y vejaciones, llegando incluso a pasar hambre cuando se terminaron las reservas dinerarias. No hacía más que llover en Arendal y en todo el condado de Aust-Agder y lo hacía a través de una niebla baja y pegajosa. Tuvo que cambiar sus túnicas por gabardinas y los conjuros, de esta guisa, no imponían respeto. Creyó haber perdido sus poderes ya que raramente conseguía algún resultado a pesar de que sus rezos eran más largos y más intensos, y decidió volver.

El fue su primer cliente cuando regresó. Colocó las piedras calientes en su lugar, realizó el ayuno pertinente, usó su mejor túnica y oró con un fervor tal que los que estaban presentes quedaron sobrecogidos. Quería saber el porque de su fracaso e imploró a los dioses que se lo dijeran. A los tres días de rezos y conjuros los dioses le respondieron escuetamente: "Nosotros tampoco nos entendemos con Odín, Freya, Thor, Balder y su grupo, hablan un idioma muy raro. ¿A quien se le ocurre ir a conjurar en noruego?"



*de Joan Mateu. joan@cimat.es


 





LA OCTAVA MARAVILLA*



*De Vlady Kociancich.



19



La inteligencia es el arte de salir de situaciones difíciles. Magnífica definición que comencé a repetirme cuando advertí que me encontraba en una situación difícil. Yo no creía demasiado en mi inteligencia, pero si juzgaba por las declaraciones de parientes y amigos, los otros sí. Además, quizás exista una inteligencia común a todos, una suerte de fuente en la plaza pública, de la que brote esa agua esclarecedora que, por haraganería o apuro o simple gusto de bebidas intoxicantes, uno deja que fluya inútilmente. ¿Por qué no acercarme modestamente a llenar un jarrito?
Tomé distancia de los hechos y de mi miedo, me esforcé en comprender mi vida con Victoria.
Para sentirme contento, a mí me bastaban pocas cosas: el amor de Victoria, las traducciones, un empleo sin exigencias. Pero esas pocas cosas me sostenían en un mundo que siempre me pareció extraordinariamente frágil, firme a la vista, quebrado adentro por corrientes tumultuosas y contradictorias.
Eran, también, la plataforma de despegue hacia un mundo secreto, una especie de llanura cóncava que yo exploraba sin cansancio, a solas, con deleite. Hasta que el abandono de Victoria puso en peligro ese refugio, no sabía que existiera. sólo sabía que necesitaba un millón de años para entender, un millón de ojos para ver, y que mi tiempo era diferente, forastero y sin lengua, al de mis seres queridos. Rechazado por esa comunidad a la que me hubiera gustado tanto pertenecer, tomaba de ella cuanto podía, me lo llevaba al otro lado, donde mi lentitud era legal, donde no herían mis equivocaciones, donde mis sueños, mis pensamientos, mis palabras, la abrazaban amorosamente. Tal vez Victoria tuviera razón en abandonarme.
Porque Victoria estaba hecha para el contacto irreflexivo y satisfactorio con el presente. Necesitaba lo que a mí me estorbaba. Los saltos de un lugar a otro, de una persona a otra, de situación a situación. El juego que había tratado de explicarme y que no entendí. Y como en todo jugador, su entusiasmo escondía un aburrimiento doloroso que la obligaba a procurarse nuevos desafios.
Había jugado al matrimonio y a la familia. Ganando, ahora, con todos los puntos en la mano, se retraía al tedio inicial que operaba como motor de sus acciones. Tenía que ver a una amiga nueva con agradecimiento de náufrago. y a Anastasia Blbsky se aferraba, con la ingenuidad del adulto que compra todos los juegos de moda, los aprende, los practica, se protege de conversaciones difíciles y de silencios insoportables con una muralla de tableros y fichas, dice que ha vuelto a la niñez y olvida que un chico sólo recurre a esa clase de juegos cuando algo le impide correr, trepar, revolcarse en la libertad del cuerpo, en la buena tierra, al aire libre.
yo estaba enamorado de esa jugadora y no me quedaba otro remedio. coloqué mis fichas.


Primera movida: fingir interés en la obra de Anastasia Blobsky.
La obra era una colección de sapitos de cerámica, de diverso color y tamaño. Tal vez fueran ranas. Miraba esos coloridos batracios que invadían progresivamente la casa, buscaba un elogio adecuado y se me trababa la lengua. Pasé unos cuantos días en busca de la adjetivación apropiada (la artista tenía un carácter susceptible), hasta que se me ocurrió imitarla.
Me refiero a la manía de poner un frenillo lingüístico a cada comentario. Un día lluvioso se convertía en como lluvioso; el peatón destrozado por un auto era como espantoso y la mejor película tenía algo como de sensacional. Victoria, aplicada discípula, ya utilizaba esta novedad con tanta soltura como orgullo y, a fuerza de oírla, yo mismo, distraído, hubiera podido perpetrarla sin enrojecer. Cuando descubrí que esa especie de enano deforme que brincaba vigorosamente en el idioma me tendía la mano, mi admiración ante los caprichos de la lengua no tuvo límites.
Una de las raras veces en que anastasia Blobsky condescendió a encontrarse con Victoria en casa y yo presente, corrí a buscar un sapo. Interrumpí el diálogo, me acerqué a anastasia con el sapo en la mano. las dos callaron.
Hice girar el sapo delante de mis ojos, en silencio. Luego, adoptando esa fina expresión de perplejidad o de cansancio o de ambas cosas a la vez con que la Blobsky estilizaba el burdo dogmatismo que hay en toda opinión, sonreí. sonreí a medias, porque también la sonrisa debía ser dubitativa, y dije:
-¿Sabés que tu obra es como reveladora?
Anastasia, desprevenida, se alegró. Después, en correcta sincronización con mi elogio, sacudió la cabeza, sonrió con aún más vaga melancolía:
-No sé. Tal vez, en cierto modo. Sí, tienen algo como de suscitar conmoción, ¿viste?
La adulación nunca yerra. Noté que me miraba con mejores ojos.
Segunda movida: invitarla a cenar en restaurantes caros.
Victoria, desconcertada ante la aceptación del soborno por aquella amiga que suponía leal, rezongó mucho. Pero anastasia Blobsky no resistía (pese a sus ataques, que no cejaron, contra mi estructura burguesa), la buena cocina ni la escenografía aparatosa de restaurantes que esta serpinete seleccionaba entre los recomendados por la revista del Diners Club.
La revista llegaba todos los meses a la oficina jurídica, donde yo la estudiaba cuidadosamente. La medida de mi locura la marcó el enojo del viejo doctor López.
Abro la puerta del imponente, enmaderado, acortinado despacho.
-Buen día, doctor. Una pregunta nomás. El Diners, ¿ya llegó?
El viejo alza la leonina cabeza blanca, se quita los anteojos de armazón plateada.
-¿Qué Diners, doctor?
-La revista del Diners, ésa para los socios.
-Sabemos, doctor, que es para los socios. Yo le pregunto a qué número se refiere. Porque la del mes pasado, doctor, la retiró usted mismo antes que yo pudiera hojearla.
-Disculpe, doctor López, pero no pensé que usted la leía.
-No la leo.
-Ah, bien. La de este mes, la nueva, ¿la tiene aquí?
-No, doctor.
-Entonces viene con atraso.
-Así debe ser, doctor.
-Es una vergüenza.
-Paradella, no me desacomode el revistero.
-Perdone, pero usted no puede estar en todo, a lo mejor el cadete la traspapeló.
-Doctor Paradella.
-Sí, doctor.
El viejo golpea suavemente el escritorio con el capuchón de su Parker.
-Paradela, contésteme francamente. ¿Por qué capricho, con qué propósito, podría esconderle yo la revista del Diners?
-Jamás insinué...
-Y le voy a hacer otra pregunta.
-Por supuesto.
-¿Me quiere decir qué caracho busca en esa revista de miércoles?
-Recomendaciones de restaurantes de moda, de nigt-clubs...
El viejo cierra los ojos, aprieta las mandíbulas.
-Salgo con Victoria -le aclaro.
El viejo gruñe.
-Lo que usted quiera. Pero, ¿no le conviene más mirar la guía telefónica o el diario?
-Es que la revista trae fotografías del lugar, descripciones muy detalladas. le da el nombre del maitre, hasta del arquitecto que decoró el local. A uno le permite actuar como si frecuentara el sitio habitualmente. ¿Me comprende, doctor?
El doctor López frunce ominosamente las cejas blancas.
-Mire, muchacho. Y me perdonará que le hable como un padre. Tengo la edad. Y lo que más vale: la experiencia.
-Naturalmente.
-Usted anda con el paso cambiado.
-Pero no. ¿Lo dice por el Diners?
-Lo digo porque a mis años uno está de vuelta de todo. Mas allá del bien y del mal.
-Doctor, le juro que salgo con Victoria.
-Una buena muchacha. Una joya. Y, m'hijo, su esposa ante la ley.
-Le aseguro que...
-No me asegure nada. Yo también tuve sus años, Paradella, la sangre joven. Y más de una vez me faltó el consejo a tiempo.
-Doctor López, yo...
-Pero un mal paso y se acabó lo que se daba. Y, abogado, le recuerdo que en este país todavía no hay divorcio, que la opción es separarse de mentirita, pero la cuota mensual a la ex cónyuge es una verdad grande como una casa. Más el concubinato con la loca que le hace leer el Diners, que tampoco, y usted lo sabe, le va a salir barata, si se le encapricha con el trámite mexicano, más la libreta cordobesa, que ya
empezamos a indexar de acuerdo al ritmo inflacionario.
-Entiendo, doctor.
-Así lo espero. Hay una línea de conducta que debe seguir un ciudadano honesto, consciente de sus responsabilidades. Una recta que parte del matrimonio consagrado, la familia, pilares de nuestra sociedad.
-Doctor López.
-Tiene una esposa encantadora, Paradella. ¿Ha pensado en algún momento en las consecuencias de sus actos? ¿En esa mujer apenas protegida de la catástrofe social y económica por la letra de hierro del Registro Civil, ya que ha sido tan insensible de no conducirla de blanco al altar?
-Usted no...
-Escuche bien lo que aconsejo. Nada de lugares públicos, donde pueda reconocerlo la gente. Se queda en el sector de la Panamericana, o si la hembra es demasiado fina, busca un amigo que suministre el departamento. Y nada de llevarla a comer o a bailar por ahí, donde haya ocasión de toparse con la amiga de su mujer, que la quiere tanto para volar con el cuento. Al principio, le costará un poco. Después, se lo aconseja un hombre que sabe, es coser y cantar, una gimnasia que lo protege a usted y a la familia. Y nada más, muchacho, salvo la recomendación de olvidarse del Diners.
-Gracias, doctor.
-No me lo agradezca, para eso estamos los criollos de ley.
Abro la puerta y salgo. Me sigue el vozarrón del doctor López:
-¡Y que la disfrute con salud!




*Fragmento de La Octava Maravilla. Seix Barral. Biblioteca Breve-









Jueves, 22 de Mayo de 2008
Libros para todos, trenes para todos*



*Por Pablo Ernesto Suárez



Días atrás, surgió la necesidad de viajar a Buenos Aires. La Biblioteca Popular en que colaboramos, había recibido una invitación para concurrir a la Feria del libro y con dicha invitación venía un monto de dinero muy interesante para ir a actualizar un poco más (nunca es suficiente) los libros para nuestros socios.
Libros con muchos colores para los chicos, novelas para las señoras, diccionarios para que las bibliotecarias simplifiquen su tarea y todo lo demás que ya se sabe: un poco de clásicos para los que comienzan la Universidad, algo de autoayuda, una pizca de libros de cocina y lo que el enviado elija. Al enviarnos a nosotros, no iban a faltar los libros de fútbol, ni los libros de historia o ciencias sociales.
Desde un primer momento barajamos la posibilidad de ir en tren. Es allí cuando el socio 3911, (yo soy el 3467) se entusiasmó con la idea de acompañarme. ¡A la Feria del libro! Empujado por la no menos interesante posibilidad de faltar a la escuela, insistió para que hiciéramos el viaje en tren.
Yo, la verdad, dudé... siete horas de acá a Buenos Aires, para un viaje que insume cuatro cuando vas en colectivo, realmente sonaba a demasiado. Pero, el horario de salida era el viernes a las 4:45, lo que compensaba la demora: teníamos que estar a las 14:30 en la Rural de Palermo y los tiempos daban bien. Además, es más barato, y cada pesito que ahorremos, significa un libro más.
Llegamos a Rosario Norte a las 4:40. El tren ya estaba en el andén y el motor encendido. Ahí comence a recordar esa vibración que transmite un tren encendido a todo lo que se le acerca. Todo Rosario Norte latía al ritmo del motor. Preguntamos por las boleterías y el "Guarda" (un empleado sin gorra, ni ambo gris, pero que más o menos parecía ferroviario) nos dijo: "arriba te cobro".
Subimos apurados a un vagón muy limpio y aromatizado de lo que antes se consideraba la categoría "Pullman" donde yo nunca había viajado. Siempre en turista. El tren del siglo XXI ya me recibía mejor que lo que me había dejado su antecesor del siglo pasado, a quien solo ocupé en asientos marrones rebatibles. 3911 tiene 13 años y le costaba disimular el asombro ante esa cosa rara, gigante y tan exenta de la sutileza del diseño moderno.
De todos modos sorprendieron los asientos, la chapa que debe extraerse de abajo para convertirlos en "semi cama" y que los foquitos para las luces de lectura, anduvieran pese a su diseño "de estilo
re-rústico" como dijo 3911.
¡Los portaequipajes! Distintos de los de los micros, donde no entra más que una cartera de dama. Estos eran unas parrillas de acero inoxidable sostenidas por unas ménsulas de cincuenta centímetros de largo, atornilladas a la pared de la carrocería, y con espacio suficiente como para poner una bolsa de papas llena.
Mirando hacia adelante, una estilizada figura nos indicaba el baño de hombres, mientras que a nuestras espaldas se ubicaba el de las damas. Junto a la silueta, la leyenda "Capacidad: 52 pasajeros".
El silbato del guarda sonó. El del tren ratificó y ahí comenzó el viaje de 3911 hacia la sorpresa. Con el movimiento del tren comenzaron a moverse en mí los recuerdos de aquellos viejos viajes en tren de mi adolescencia y comenzamos a disfrutar de la mirada que el tren ofrece cuando uno se asoma a la ventanilla, cuya celosía de aluminio, sorprendió a 3911.
Por primera vez, él veía el Cruce Alberdi no desde el lugar del que espera, sino desde la posición del que se va moviendo. Pasamos por el cruce de Carriego (estación Ludueña) y no puteamos porque nos agarró el tren: éramos el tren.
Me gustaba que el tren lo sorprendiera. Creo que a un pibe de trece años, lo sorprenderá mil veces más este tren de siete horas a Retiro por treinta y tres pesos que el tren bala de ochenta minutos y cuatro mil millones de dólares.
De repente, comencé a darme cuenta de que viajando en tren uno ve mucho más que cuando transita el -ahora lo sé claramente- espantoso viaje por la autopista.
Desde el tren se ven las dos mitades de las ciudades que se cruzan.
Inclusive ves aquellos raros pueblos que no tienen "del otro lado" porque son "de un solo lado" de la vía. No ves la "bajada" hacia San Nicolás, San Pedro, Ramallo. ¡Pasás directamente por las estaciones! Con su bosquecito de eucalitpus contiguo y sus cabines, sus viejos tanques de agua, su paso peatonal (en algunas) y sus pasos a nivel. Vimos también esas viejas esquinas todo-almacén, con calles de tierra recién regadas, como en "Río Luján". O la pobre "Bancalari" que haciendo honor al nombre tiene que
soportar un cartel a medio hacer, distinto de los que engalanan todas las otras estaciones del ramal.
Pero el tren te ofrece también otro paisaje. Ves a las cerealeras que tienen sus silos junto a las vías, ves las casas de los countrys y los clubes de golf cuando pasás por Escobar.
Y también ves a los que viven "en la vía" en todo sentido. Casitas pobres, de cartón, chapa, nylon y lo que se consiga; los chicos jugando a metros del paso del tren. Gente y casas a las que seguramente el tren bala y su super velocidad haría volar desintegradas por el aire si les pasara relativamente
cerca.
Finalmente, tras los saltos que nos propone este tren cuando levanta cierta velocidad (digamos que cuando va a sesenta, los brincos te despegan -literalmente- de tu asiento) llegamos a la monumental estación Retiro (más grandes aún los ojos de 3911).
El tren (una vez más) nos sirve como una explicación y una metáfora de la historia y de los proyectos de país. Si es para todos, es lento. Si es rápido, será para pocos.
Mi hijo, el socio 3911, nació en 1994 y conoció el tren hace una semana. Le encantó el viejo tren, saltador y de tranco lento. Aprendió a ver el tren y fundamentalmente a ver lo que el tren nos mostró en este viaje.
El socio 3467, el que escribe, nacido en 1968, se pregunta si realmente los que no nos queremos subir a la farsa del "tren bala" nos estaremos perdiendo el último tren para vivir en una Argentina para todos. Es que preferimos que ande a los saltos y sea lenta, pero queremos que sea, como los libros, para todos.


PD: A los libros de siempre, esta vez le agregamos algunos para los viejos "ferrucas" de la biblioteca y ¿porqué no? para los nuevos enamorados del tren.


-Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-13641-2008-05-22.html








REESCRIBIENDO LAS NOTICIAS...




Pánico entre garcas !*

   
Asaltan un local de Armani en pleno Recoleta
11:27
El lujoso predio cuenta con boutiques, un sector de muebles y decoración y una confitería, en la avenida Alvear. Esta mañana se descubrió que las puertas de vidrio habían sido violentadas. Robaron dinero y otros objetos de valor.



- ¡Esto no quedará impune! - se exaltaba un operador de bolsa en el mediodía de la city. "empiezan por Armani y después vienen por todo", continuó, mientras se limpiaba la copiosa transpiración de la frente con un pañuelo de seda cruda rosa viejo, con su monograma en letras doradas.
Marcelino T. Garquetti, brooker de una importante inmobiliaria especializada en propiedades en el country "La Garqueta" denunció "la insensibilidad de este gobierno, que abandona a los garcas a su suerte, siendo que somos quienes mas ayudamos a garcar a este país". Desde esferas oficiales, sin embargo, relativizaron estos dichos. "Nadie ha hecho por los garcas más que esta gestión. La secretaría de ayuda al pequeño y mediano garca está diseñando políticas específicas para el sector en franca colaboración entre  garcas privados y el sector garca oficial".
Más calmo, mientras tanto, el Dr. J. C. Garcasonne, llamó a una reunión de urgencia del Colegio Público de Garcas de la Capital Federal a fin de tratar el tema.
Sin embargo, acaso sin la mesura que dan los años, la Sra. Flor Tereso de Tujes Garkevich, representante de la ONG "Garcas sin distinción de Género" emitió un comunicado convocando a una manifestación de garcas frente al "local ultrajado", a fin de realizar allí un "acto de desagravio". Al momento de esta nota empezaban a reunirse, frente a la sede de la tradicional "Sociedad Garca Argentina" decenas de BMWs, Audis y las mas tradicionales "Mechas" con el objetivo de marchar hacia el local agredido, "símbolo de nuestras tradiciones", como declaró un garca que prefirió no dar su nombre.
El ministerio de educación del gobierno de la ciudad, en sintonía con el gobierno nacional, evaluaba a esta hora suspender las clases en el ámbito de la capital. "Tenemos la mayor concentración de garcas del país y no podemos permanecer ajenos a su dolor", comentó una alta fuente de dicha repartición, mientras se secaba los ojos y sacaba apresuradamente de su bolsillo unos delicados anteojos "Armani".
Por último, y en respuesta a unos dichos de la oposición, el líder de la bancada oficialista resaltó que "Todo el pueblo sabe que somos los más garcas. Ahora ellos (por la oposición) se la tiran de garcas, pero no pasan de ser unos advenedizos", fustigó.
A todo esto una importante columna piqueteril marchaba desde Provincia, por el Puente de la Noria, bajo la consigna: "Garcas somos todos". Su vocero, Luis Degárquez comentó que "sólo un insensible puede ver llorar a un garca, en este momento hay que deponer enfrentamientos estériles y viejas antinomias. A la patria la garcamos entre todos o la bandera flameará sobre sus ruinas. Denunciamos esta maniobra de sectores garcas foráneos. Para garcas preferimos los nuestros".


El lujoso local de la marca Armani en Buenos Aires, ubicado en pleno barrio de la Recoleta, fue asaltado hoy, según se informó esta mañana. En el lugar, de tres plantas, ubicado en la avenida Alvear al 1700, se advirtió esta mañana que habían sido violentadas las puertas de vidrio y que robaron dinero y otros objetos de valor.
En la sede de Armani en Argentina, además de boutiques, funciona un sector de muebles y decoración y una confitería. Giorgio Armani nació en Italia, formó su compañía a mediados de los setenta y se transformó en el diseñador más exitoso a nivel internacional de su país.

(Fuente: DyN)


*Por Udi. udi.cuatro.catorce@gmail.com

"Los momentos en que somos más libres e iguales en este sistema son aquellos que dedicamos a la consecución de la utopía. El resto del tiempo somos meros esclavos."
       






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Posted by URBANOPOWELL at 11:32:26 | Permanent Link | Comments (0) |

Sunday | May 04, 2008

DE LOS HECHOS PUROS Y SIMPLES Y SUS RELATOS AÑADIDOS...


El Beso*  



¿Que cómo fue? Todos los ángeles bajaron del cielo con el primer beso. Sentí que lo había logrado, que por fin era mía. Nos abrazamos apasionadamente, como liberando todo el ardor que habíamos retenido hasta llegar a aquel momento. Nos faltaba el aire. Despacio fuimos acercándonos a la cama sin soltarnos, como si el hecho de hacerlo hubiera podido romper el instante. Caí de espaldas sobre la colcha con ella sobre mi, abrazada y apretándose contra mi cuerpo. Sus manos acariciaron mi pecho, sus labios rozaron mi cuello y sentí que la excitación de ella crecía increíblemente. Sólo entonces me di cuenta de mi maldito error, maldito para siempre. El primer mordisco fue doloroso. El segundo desgarrador.



*Joan Mateu. joan@cimat.es






DE LOS HECHOS PUROS Y SIMPLES Y SUS RELATOS AÑADIDOS...






BENDÍGAME PADRE*



      El escritor estaba con un grupo de adolescentes en un local, llevando adelante el taller literario. Sentados en círculo, leía una de las chicas una poesía que todos escuchaban; algunos con atención, otros ya con el temblor de saber que serían los próximos en exponerse.
     La puerta que daba a la calle estaba entornada, un hombre la abrió y asomó la cabeza. Hacía un rato que miraba hacia adentro por una ventana, pero fue cuando asomó la cabeza que lo vieron.
     Era un borracho. Sucio, descalzo, llevaba una botella de plástico en una mano y en la otra una bolsa negra que arrastraba por el suelo. Aferrado al marco de la puerta, oscilaba levemente con una mirada inquisitiva en los ojos semiocultos bajo el desorden de guedejas entrecanas.
     Alfredo se puso de pie y se acercó con calma a la puerta. Era un hombre alto, de pulcra barba recortada, pantalones pinzados y camisa abrochada hasta el último botón.
     “Bendígame Padre” le dijo el borracho.
     Alfredo no era hombre de burlarse de nadie, menos de un pobre linyera que venía a pedir redención aunque fuese a la persona equivocada.
     Con su paciencia habitual, Alfredo le explicó que ese era un taller literario, que él era un escritor conduciendo a un grupo de alumnos, que no era sacerdote, ni lo había sido, ni era su intención ordenarse. Pero una y otra vez, tozudamente, el borracho renovaba su pedido “Bendígame Padre”, añadiendo un tono de urgencia y súplica creciente.
     La situación se alargaba demasiado, el escritor comenzó a notar las carcajadas contenidas de algún chico, y esto lo hizo sentir incómodo. Para terminar con el episodio, hizo la señal de la cruz en el aire con la mano derecha, bendijo al pobre hombre y le dijo que ya podía retirarse.
     Satisfecho, el borracho agradeció y se fue tan silenciosamente como había llegado.
     Quedó la anécdota para el recuerdo y para bromear con Alfredo, que se ríe de lo sucedido el día de la falsa bendición de los beodos.
     Como sea, la gente no se conforma con los hechos puros y simples, se dan a las hipótesis descabelladas y los relatos añadidos.
     Cuentan que ese borracho siempre estaba por el barrio, pidiendo algo de dinero para la bebida o la escasa comida, y que todos los vecinos lo conocían, pero que desde aquella vez nadie lo volvió a ver. Dicen, y no se si será cierto, pero dicen que no bebió más, volvió con su familia que era de Sauce Viejo, retomó el trabajo de pescador, y que lleva una vida decente.
     Este tipo de leyenda se crea con facilidad y se propaga.
     Cuentan, también, que en tono jocoso los amigos de Alfredo le piden la bendición cuando la desgracia asoma la cabeza por la puerta entornada. Es en broma, claro, que piden a Alfredo que trace la señal de la cruz como espanto de pestes y malos presagios.
     Alfredo se presta al chiste, levanta la mano de dedos larguísimos, dibuja el signo invisible, todos nos reímos. Pero funciona.

                              

*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com









Domingo, 04 de Mayo de 2008
Test de inteligencia*



*Por Ernesto Tenembaum

 
Cierta gente bien intencionada, sagaz y progresista cree sinceramente en el "relato" del oficialismo, según el cual lo que ha ocurrido en la Argentina en estos últimos dos meses es una reedición de un viejo conflicto entre un gobierno popular que pretende distribuir la riqueza y los sectores del privilegio que, ante tal amenaza, intentan derrocarlo o, al menos, debilitarlo. Es una percepción posible, como tantas otras. Por momentos, llama la atención el tono apodíctico con que se la proclama, tan típico de estos tiempos: como si tal cosa fuera un obviedad que no requiere demostración. Para que esta visión tenga algún tipo de asidero, de vínculo con la realidad, debería sobrevivir al test que se propone en los párrafos que siguen. Son sólo diez preguntas que se responden por sí o por no. En caso de que seis de ellas obtengan una respuesta positiva inmediata, esa percepción -la del conflicto entre el gobierno popular y la oligarquía golpista- puede ser confirmada. En caso de que las respuestas positivas no
superen la mitad, entonces habrá que rever esa percepción y, con ella, gran parte de las conductas y juicios que surgen de ella.
Una mera cuestión matemática.
A saber:
1
¿Sabía el Gobierno sobre qué universo aplicaba las retenciones móviles, es decir, si eran todos piquetes de la abundancia, como se dijo al principio, o en el medio había, digamos, grosso modo, un pequeño ochenta por ciento de productores que sólo poseen el 20 por ciento de la tierra, como dijo después
la misma Presidenta?
2
¿Conocía el Gobierno cuál era la rentabilidad real de todos los productores, discriminados por zona, producto y extensión de la tierra antes de aplicar las retenciones móviles?
3
¿Aplicó en estos cinco años el Gobierno una -al menos una- medida para defender a los pequeños y medianos productores frente a las multinacionales exportadoras o a los grandes intermediarios?
4
¿Hubo alguna medida en todos estos años -al menos una- para evitar que el control de precios sobre la carne y la leche empujara a muchos productores a correrse hacia la soja?
5
¿Se pensó seriamente cómo impulsar el desarrollo ganadero y lácteo -dados los excelentes precios internacionales de esos productos- al tiempo que se controlaban los precios internos?
6
¿Se aplicó alguna medida -al menos una- para distribuir mejor la propiedad de la tierra?
7
¿Contempló el Gobierno previo a las medidas el aumento de los fletes, los agroquímicos y las semillas?
8
¿Hay una política integral para el sector agropecuario, que exceda el sostenimiento del dólar alto para impulsar las exportaciones y las retenciones para recaudar y contener los precios internos?
9
¿Agotó el Gobierno todas las instancias de diálogo, es decir, de ejercicio de la acción política para tener un diagnóstico sobre cuál podía ser la reacción del sector, y contenerla -en la medida de lo posible- privilegiando alianzas con los más cercanos -que deberían ser los más débiles- para aislar
a los más lejanos?
10
¿Es mala la relación del Gobierno con los sectores más concentrados del campo, léase el grupo Irsa -uno de los mayores terratenientes de la provincia de Buenos Aires, que le presta a Néstor Kirchner sus oficinas de Puerto Madero-, o Aceitera General Deheza -uno de los mayores terratenientes de Córdoba, cuyo titular es senador nacional por el kirchnerismo y tenía un hombre propio repartiendo los subsidios de los que era beneficiario-, o Eduardo Eurnekian -uno de los principales terratenientes del Chaco, que
periódicamente le presta su avión privado a los Kirchner-?
Uno puede no querer pensar y está en todo su derecho. Al fin y al cabo, no hay por qué complicarse la vida. Los buenos son buenos siempre, los malos son malos siempre. Es cómodo. Gran parte de la historia del pensamiento humano está marcada por el refugio en la comodidad, y el progresismo no ha sido, en general, la excepción, sino todo lo contrario. Pero si alguien tiene interés en cuestionar los propios preconceptos, debe hacerse esas preguntas y apelar a la matemática. Si la respuesta a la mayoría de
ellas -si no a todas- es negativa, o dudosa, entonces, más allá de la complejidad de lo ocurrido en marzo y de la cantidad de actores que se acumularon de un lado y del otro, lo cierto es que el origen del conflicto fue una serie de malas medidas de Gobierno, la última de las cuales fue la aplicación de las retenciones móviles.
Es decir: no fue una reacción frente al legítimo intento de un gobierno popular de afectar intereses concentrados, sino frente a una mala medida. El Gobierno tiró al voleo, afectó a sectores relativamente débiles, que ya venían siendo golpeados, y éstos reaccionaron: el conflicto estalló por la reacción del ochenta por ciento que tiene sólo el veinte por ciento de la tierra; sin ellos, no hubiera tenido ninguna legitimidad ni efectividad. Es, simplemente, un Gobierno que, en este caso, gobernó mal y al que le ocurrió lo que, a veces, le pasa a los que hacen mal las cosas: encuentran un límite.
Es difícil percibir otra cosa si uno vuelve al test con que comienza esta nota.
Se equivocó el Gobierno: hasta ellos lo admiten hoy.
Y, entonces, la pulseada con la oligarquía queda más difusa.
La protesta juntó increíblemente a personalidades tan disímiles como Víctor De Gennaro y José Miguens, de la misma manera que la resistencia a Carlos Rovira, en Misiones, juntó al obispo Piña con Ramón Puerta.
Algunos habrán protestado por las mejores razones y otros por las peores.
Pero reducir el episodio -sobre todo cuando la política oficial fue desafortunada- a una reacción golpista y oligárquica, es una estupidez o un mero acto de marketing para esconder lo que realmente pasó (y pasa).
Y si la contradicción "pueblo-oligarquía" no fue el eje que permite interpretar el conflicto, todas las caracterizaciones que devienen de esa idea se tornan vacías -los insultos que, por ejemplo, se derramaron contra la Federación Agraria, los dirigentes regionales, o contra muchos periodistas honestos y valientes que en los años noventa denunciaban al menemismo mientras los K. lo apoyaban, indulto y entrega del petróleo incluidos.
Ahora bien, un intelectual, un lector, un militante, un heladero, pueden refugiarse en conceptos cómodos, disparar contra los generales multimediáticos, repetir mecánicamente que el Gobierno quiere afectar
intereses o distribuir el ingreso, sin necesidad de juntar datos que los fundamenten.
Al fin y al cabo, el aire es gratis.
Cuando lo hace un gobernante, es más peligroso. Si se admite el error, es fácil desandar el camino. Se negocia, se destraba, se arregla lo que se rompió. Y la vida sigue. Tanto margen tiene el Gobierno -es tan buena la situación macroeconómica, tan débil la oposición, hay tanta mayoría parlamentaria-, que no pasaría nada si admitiera alguna equivocación alguna vez. La gente se equivoca, los gobiernos también. Y no pasa nada. Se serenarían los ánimos, la gente volvería a sentir que está viviendo en una época de paz y relativa prosperidad. Y, lentamente, todo volvería a la normalidad. Hasta crecería Cristina en las encuestas. En cambio, la persistencia en el error, en la paranoia, en los preconceptos cristalizados,
fuerza al disparate. Empiezan los gritos, las acusaciones de golpistas, incendiarios, avaros contra los que protestan, se organizan manifestaciones, se señala como enemiga "casi cuasimafiosa" a una caricatura, se emprende una confusa -muy confusa- guerra contra los "generales multimediáticos", se
vuelve a gritar, se pone en acción a Hugo Moyano y se envía a Luis D'Elía a romper una manifestación disidente cuerpo a cuerpo.
Se enrarece el clima y se abre la caja de Pandora, pero no para afectar intereses: porque sí.
Es, otra vez, una cuestión matemática.
Todo gobierno tiene enemigos crueles e impiadosos. Con más razón, entonces, sería aconsejable gobernar bien, no aturdir cuando uno se equivoca, no emprender proyectos extravagantes y multimillonarios sin tomarse el trabajo de explicarlos, no tomar medidas que embloquen -como el respaldo a las patoteadas de D'Elía-, no confundir caricaturas con amenazas cuasimafiosas, no guardar plata negra en los baños, no construir gasoductos con sobreprecios, percibir diferencias cuando las hay entre enemigos y gente que simplemente duda y, sobre todo, si se toman decisiones que afectan a un sector, tener mínima información de lo que ocurre entre los afectados.
Se trata, apenas, de gobernar como corresponde, agredir menos, ser amable, no mentir, aceptar errores, enmendarlos.
Si eso no ocurre, en algún momento -alguna gente cree que ya ha comenzado a ocurrir- la cantilena de la derecha, el golpismo y la oligarquía empezará a cansar hasta a los propios, que lentamente percibirán sus grietas.
Hasta los más cercanos, los que ya se impacientan porque el Gobierno no les dicta claramente lo que tienen que pensar, descubrirán que muchas veces se utiliza la "contradicción pueblo-oligarquía golpista" como un intento de manipulación y una cortina de humo frente a los graves defectos de las políticas oficiales. Y lo peor es que se transformará en un "relato" no creíble, aun cuando en algún caso hipotético haya una real conspiración en marcha.
O quizá no.
Quizá estemos realmente ante un golpe de Estado oligárquico contra el gobierno popular.
¿Qué hace entonces Víctor De Gennaro tan mal parado?
¿Y qué hacen Aceitera Deheza, Omar Viviani, Gerardo Martínez, Aeropuertos, Eskenazi, el Banco Macro, British Petroleum, Martín Redrado, SanCor y Techint del lado de los buenos?
¿Serán las famosas contradicciones del campo popular?
¿No suena hasta un poco gracioso sostener eso?
¿No parece demasiado reñido con las matemáticas?



*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-103546-2008-05-04.html







“DEAD MAN”*

 
Llegar antes que las llamaradas
el tren al oeste
 
Llegar antes que las risotadas
de este oeste
a mi empleo de contador
 
Llegar antes que los cazadores de mi cuerpo
    [baleado
a la bala en mi cuerpo
 
Llegar antes que mi orín
al espíritu de mis propias balas
con mi puntería.



*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
“DEAD MAN” de Jim Jarmusch.






“STARMAN”*

 
Con la desnudez en el aprendizaje
arrancado a un milagro
el mimo no se extingue:
insemina a su Estrella 
y a tu Tierra
 
¡Apunten sobre el fuego de este reanimador!:
el reencontrado al despertar en criatura y
    [oriflama
 
En cincuenta y cuatro idiomas llegando a
    [tiempo 
a la estación de reconocernos
no es lastimarte lo que quiero
 
Y aprende a despedirse el invitado.




*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
“STARMAN” de John Carpenter.

 






3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL „ESTRELLA ERRANTE“




BASES DEL CONCURSO:
 
ÁREAS:
a.   Composición para piano solo
b.   Composición para piano y electrónica
c.   Composición para piano y trío de cuerdas
 
v     Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v     En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente.
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental.
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos.
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.
 
ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.
 
Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@yahoo.de . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.
 
Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.

PREMIOS:
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO:    500 Euros
 
* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.
 
* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).
 
Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA –
o a:  euroyage@yahoo.de
 
más informaciones encontrará en: www.euroyage.com
 
EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)
 
El 3. Concurso de Composición XICóATL „Estrella Errante“ es posible gracias al auxilio de:
v      El Gobierno del Estado de Salzburgo
v      La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v      La Asociación Música en el Museo (MiM)
v      La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE
 

*


Queridas amigas, apreciados amigos:


El domingo 4 de mayo del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor peruano José de Orejón y Aparicio. Las poesías que leeremos pertenecen a Yamil Díaz Gómez (Cuba) y la música de fondo será de Uakti (Brasil). ¡Les deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!


REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!



YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44  A-5020 Salzburg  AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067





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Posted by URBANOPOWELL at 10:32:00 | Permanent Link | Comments (0) |