Saturday, August 9, 2008

DAR LO QUE NO SE TIENE A QUIEN NO ES…

ANALFABETOS DE AMOR*

Basado en poema de Bertolt Brecht
 

Antes de ser “Juanito Laguna”
Vivió el mundo. ¿Viejo mundo? ¿Mundo nuevo?
 Cueva tibia / tibio mar, tibias mareas.
Protorecuerdo  /  bombo / frágil cristal de roca
Primera herida  / rayo de luz/ vinieron muchas más.
Aprendió como pudo/ morir/ sobrevivir.
El mundo ¿Línea plana?  Final / infierno / paraíso
Piernitas flacas/  costillas salidas/  panza redonda
Un mundo / adentro / afuera/ excluidos/ incluidos/ círculo cerrado.
Nada de  amor / aprendió / el desamor es una moneda de dos caras.
Aprendió / secretos del lobo  Ataque / defensa / defensa / ataque.
In-migrantes. E-migrantes Mulatos/ indígenas/ mestizos.
Ta/ Te /Ti ¿Cara o seca? Alpiste/ perdiste.
Cuando los piojos buscaron abrirse camino /en su rabia gredosa
cerro los dientes/ el corazón / la casa.
Aprendió / no solo de pan vive el hombre / Tambien  de  piedras
Hurgó los desperdicios, / pan  y fruta / chancho limpio nunca engorda.
Zapatos chicos /  dolores grandes  / pantalones cortos / tristeza larga.
 
“Don Juan  de la pipa rota   ¿con que se la componemos?”
Con un palo que le daremos
“¿Adonde está el palo? El fuego  lo quemó
¿En donde está el fuego? El agua  lo apagó
¿En donde está el agua ? Un burro se la tomó
¿Adonde está el burro? El burro se murió
¿Adonde lo enterraron? Adonde quiso Dios”
¿Adonde está Dios? Diosito se escapó
¿De quien  escapó Dios? Del peor de los bandidos
¿”El peor de los bandidos donde está”? /Engendrando
¿A quien está engendrando? A  “Juanito Laguna.”
 
 “Juanito Laguna”/ No  / no aprender /  no  enseñar / no  leer / no escribir/
“Juanito Laguna” / Aprendió / le enseñaron / todo tiene costo
 
Su costo de vivir
 fué
 ser engendrado
 por los analfabetos del amor.
 

*de Amelia Arellano  arellano.amelia@yahoo.com.ar

DAR LO QUE NO SE TIENE A QUIEN NO ES…

La sombra china de Jacques Lacan*

En ensayista y semiólogo François Cheng introdujo la poesía y la filosofía orientales en el ideario lacaniano. Dos de sus libros, que ahora se consiguen en Buenos Aires, influyeron en las teorías del brillante y controvertido seguidor de Freud
Sábado 9 de agosto de 2008 | Publicado en la Edición impresa

*Por Luis Gruss
Para LA NACION

Su nombre no suena con demasiada frecuencia por aquí. Quizás ahora un poco más, con la reciente llegada a las librerías porteñas de dos de sus libros fundamentales: Vacío y plenitud (Ediciones Siruela) y La escritura poética china (Pre-textos). François Cheng (nacido en Pekín en 1929 y luego nacionalizado en Francia, país adonde se trasladó en 1948) es, sin embargo, el más reconocido experto en el conocimiento y difusión de la espiritualidad de Oriente. Sus reflexiones fueron fundamentales, entre otros, para su admirador y amigo Jacques Lacan, cuyas investigaciones en torno al valor del significante confluyeron naturalmente con la teoría de palabras llenas y palabras vacías o muertas que Cheng elaboró al analizar la escritura poética china. El sueño tiene la estructura de una frase, decía Lacan en su estilo enigmático que armonizaba con el de Cheng cuando éste comentaba aspectos de la escritura poética china: el ritmo desempeña una función primordial, ya que indica la forma en que se agrupan las palabras y permite decidir cuál es su verdadero sentido.

Filólogo, poeta, ensayista, calígrafo, traductor, novelista y semiólogo, Cheng ha sido un estrecho colaborador de Lacan. El psicoanalista francés lo presentó en uno de sus célebres seminarios (abril de 1977) con su ironía habitual: “François Cheng, que en verdad se llama Cheng-Tai-Tchen, se ha puesto François con el objeto de reabsorberse en nuestra cultura, aunque esto no le ha impedido mantenerse muy firme en lo que hace, un trabajo de gran utilidad para los que aquí se consideran analistas”.

La zambullida china de Lacan nada tuvo que ver con el exotismo que a veces provoca en Occidente aquel mundo lejano de ikebana, té verde, dragones y flores de loto. Lacan vio una clave de sus teorías en los estilizados ideogramas chinos. La forma genera sentidos inesperados. La forma, debe subrayarse una vez más, arrastra por añadidura el contenido y no al revés, como antes se creía. La poesía china es eminentemente metafórica. Sólo así puede concebirse (por ejemplo) que la unión nube/lluvia aluda por elevación al acto sexual; el jade, a la mujer de bellas formas o que la luna llena señale un reencuentro de amantes. Según el imaginario chino estudiado por Cheng, la montaña pertenece al yang y la nube al yin. En ese caso la montaña designa al hombre y la nube (inalcanzable), a la mujer. Las voces que emanan de ellos, entonces, son: “Viajo pero, como la montaña permanezco contigo” y “Estoy aquí pero, como la nube, mi pensamiento viaja contigo”. Esto, aunque resulte arduo de asimilar para el lector occidental, está resumido en un dístico de Wang Wei, destacada figura poética junto a Li Tai Po durante el reinado de la floreciente dinastía Tang.

El lago se vuelve sobre un instante/
La verde montaña rodea la nube blanca

Lacan leyó con atención a los poetas chinos y en ellos, de la mano de Cheng, observó que los ideogramas generan sentido en los versos. Algo análogo sucede en el diván del analista. Simples sonidos evocan situaciones más complejas que trascienden ampliamente las palabras pronunciadas. En su libro La escritura poética china , Cheng cita el “sencillo” ejemplo de un ideograma que, por sus componentes gráficos, suscita una imagen poética. En China la expresión po-gua (literalmente, “melón partido”) designa los dieciséis años de una joven deseable y casadera. A partir de una imagen gráfica se llega, al final de la cadena significante, a la idea erótica de carne tierna (melón) y fresca, mordedura sensual, etcétera. La partición del melón podría ser interpretada como pérdida de la virginidad. Este raro juego de espejos se entendería mejor, claro, si se viera el dibujo partido del ideograma correspondiente.

En su Seminario 24, Lacan les dice a sus alumnos: “Yo quisiera llamar la atención sobre algo: el psicoanalista depende de la lectura que hace de lo que dice el paciente. Y lo que escucha no puede ser tomado al pie de la letra [ ]. ¿La verdad despierta o adormece? Me gustaría que antes de responder leyeran a François Cheng, ya que con la ayuda de lo que se llama escritura poética ustedes pueden tener la dimensión de lo que podría ser la interpretación analítica”.

Eran habituales las caminatas y conversaciones entre Lacan y Cheng, quien no casualmente dedica su libro Vacío y plenitud “al maestro Jacques Lacan”, cortesía que el psicoanalista francés solía devolver en el mismo tono. Leyendo poemas chinos de la Antigüedad o analizando pinturas donde las áreas en blanco eran muy evidentes, los dos pensadores concibieron la noción de vacío no como algo vago e inexistente sino como un elemento dinámico y activo.

El vacío pasa a ser un signo; es origen y elemento central en el surgimiento de ” las diez mil cosas” del mundo. La pincelada del calígrafo o del artista acaba diciendo mucho más de lo que se había propuesto, tal como sucede con el paciente en el consultorio. Lo dicho se traduce en un malentendido eterno. ¿Por qué? Porque una palabra no revela claramente su sentido (por ejemplo, la voz china dao o tao no refiere sólo al camino aludido). Más bien conduce a otras voces en una cadena lingüística así como un sentido conduce a otros. Siempre decimos más de lo que nos proponemos. Esto último se produce mediante los conocidos mecanismos inconscientes de desplazamiento (desvío) y condensación. La digresión es el recurso preferido en estos casos. Sólo hay algo nuevo en el significado cuando hay algo también nuevo en el significante. El sujeto que habla no es amo y señor de lo que dice. En los hechos, termina diciendo más de lo que quiere. Termina expresando (siempre) otra cosa. Desde el análisis lacaniano se afirma que hay que entender al paciente más allá de lo que dice. En cuanto se quiere afirmar algo, se producen incidentes inevitables: de ahí la confusión y la imposibilidad del diálogo como absoluto lazo de unión. Cada uno de nosotros es hablado por la lengua. Por eso, en principio conviene que no nos tomemos a pecho ni a nosotros ni a los demás. El oficio propio del analista es escuchar al paciente casi como si hablara a través de ideogramas chinos: diciendo mucho más allá de lo que dice. Interpretar es escuchar al sujeto no en lo que él cree pronunciar sino en el deseo que fluye a través del significante que por algún motivo eligió.

En función de estos razonamientos, Cheng se detuvo especialmente en los poemas de Li Bo (o Li Tai Po) y otras tantas obras maestras que, como se ha dicho, iluminaron el cielo del arte bajo el imperio de los Tang, durante los siglos VII y IX de nuestra era. Entre varios centenares de poemas, Cheng eligió para su análisis -realizado al unísono con Lacan- una conocida cuarteta (“Escalinata de jade”) que podría traducirse así:

Del umbral de la escalinata de jade
Brota un rocío blanco/
La larga noche penetra en las medias de seda/
Dejando caer la cortina de cristal/
Contemplada al trasluz por la luna de otoño.

El tema abordado es la noche de espera de una mujer ante la puerta de su casa vacía. La espera es inútil porque su amante no llegará. Desilusionada y con frío, la mujer se retira a su cuarto. Allí baja la celosía de cristal y se queda un rato más, confiándole su pena y su deseo a la luna, cercana y lejana a la vez. Li Bo invita al lector a vivir los sentimientos del personaje desde dentro. Pero sólo entenderá mejor la idea que sobrevuela allí el lector familiarizado con el valor simbólico de los significantes chinos:

Escalinata de jade: piel lisa y suave de una mujer. Rocío blanco: noche fresca, hora solitaria, lágrimas. Y tiene un matiz erótico. Media de seda: cuerpo de mujer. Celosía de cristal: interior del gineceo. Luna de otoño: presencia lejana y deseo de reencuentro.

Con esta secuencia de imágenes -dice Cheng-, el poeta crea un mundo coherente y misterioso. Las cosas parecen derivar unas de otras de manera inexorable. Por intermedio de los signos, la luna adquiere su estatus de símbolo primordial de los poetas chinos clásicos, artistas de una sensibilidad nocturna que revela el secreto de una noche de mito y comunión. El amor (que Lacan ha definido como dar lo que no se tiene a quien no es) se conecta con la idea del vacío esencial, es decir, fuente permanente del deseo aunque no excluya -en esa búsqueda infinita- el dolor y la melancolía que inevitablemente nacen de la ausencia.

*Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1036743&origen=relacionadas

“Quien ama en exceso se agota”*
 

Reproducimos aquí algunas ideas centrales de François Cheng expuestas en sus libros Vacío y plenitud y La escritura poética china, distribuidos ahora en algunas librerías de Buenos Aires.

“En China, arte y arte de vivir son la misma cosa. El pensamiento estético de ese país considera siempre lo bello en su relación con lo verdadero. La noción central de esta búsqueda se resume en la palabra vacío. No menos esencial que la célebre dualidad yin-yang, el vacío se presenta como un eje en el funcionamiento del sistema de pensamiento chino. Ese principio rige la pintura, la poesía, la música, la narrativa, el teatro y hasta disciplinas físicas como la acupuntura o el taichi.”

“En el orden de lo real, el vacío tiene una representación concreta: el valle. El valle es hueco y aparentemente vacío; pero hace crecer y nutre todas las cosas; lleva todas las cosas en su seno y las contiene sin dejarse nunca ni desbordar ni extinguir. El espíritu del valle por siempre está vivo. En él se habla de la hembra misteriosa. La hembra misteriosa tiene una abertura de donde salen el cielo y la tierra. El imperceptible chorro fluye indefinidamente; se bebe de él sin jamás agotarlo. El espíritu baja al valle y vuelve a subir; es el aliento o el soplo; espíritu y valle están abrazados por la vida.”

“Quien ama en exceso se agota.”

“Antes de pintar el bambú hace falta que el bambú crezca dentro de nosotros.”

“Una obra maestra es aquella que restituye las relaciones secretas entre las cosas.”

*Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1037430

    ALLÁ, A LO LEJOS…*

 
Allá,
a lo lejos,
eras un punto en la distancia,
un grano de arena,
una semilla que orbita
en tierras lunares,
 
una gota
de agua cayendo,
un pedacito de cielo recortado
entre el embarcadero
y la visera de mis manos.
 
 

*de Sebastián Slobodjanac Iparraguirre. sebaslobo@hotmail.com 
En Libro “Amor Universal” -Carpe Diem Editora S.J.-2004

ALIMENTOS TERRESTRES*

 

 *Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com

 

Cuando el apetito voraz la llevó a devorar cerdo, pollo, conejo, perdiz, iguana y cuanto animal cayera en sus cacerolas; cuando el olfato se agudizó hasta percibir a la distancia el olor de lo femenino y lo masculino; cuando notó que las pupilas se le dilataban tanto ante un hombre como ante una mujer hermosa, comenzó a prestar atención a su conducta.
Con dos o tres baños diarios de inmersión en agua fría, procuró bajar la temperatura del cuerpo. Cuando las sales bullían como si ella fuera un termostato en la bañera, la vaciaba y repetía el procedimiento las veces que fueran necesarias.
A pesar de los intentos de sofocación, tuvo que admitir que desde el primer día de casada, el compromiso de ser de goce privativo del esposo, le había sembrado una pequeña raíz de hastío que se empecinaba en ignorar. La fanfarria de aquella noche de vestido excesivo, alegría programada y comentarios acordes a la tediosa eternidad, la hizo sentir como si esa fuera la última fiesta de los condenados. Pero con abnegación mantuvo su compromiso de fidelidad evitando contactos, desviando miradas, tomando distancia.
Esa entrega exclusiva y excluyente le fue diezmando el deseo. Ya conocía tan de memoria aquella piel, aquellos recorridos y vaivenes, que perdió interés en ese cuerpo que no se diferenciaba del propio.
Por el bien del esposo consultó revistas femeninas que indicaban con tino que la pareja debía explorar otros estímulos, otros escenarios, otras coreografías. Sin embargo, tuvo que admitir que por encima de un cambio de posición ella necesitaba un cambio de individuo. Pero no podía desperdiciar, así como así, tantos años de abnegación, de sacrificio y entrega.
Para eludir la lujuriosa verdad, tomó clases de gimnasia tres veces por semana. Buscó aquietar la efervescencia del cuerpo con rutinas en ocho tiempos, con flexiones cortas y largas, con ejercicios abdominales intensivos. Logró aductores rígidos, glúteos firmes, vientre contraído pero en vez de extenuarse, fue aumentando su vigor físico. La ligera vestimenta de sus compañeras, el torso semidesnudo de los hombres y la música energizante, multiplicaron el apetito y las palpitaciones.
Entonces inició cursos de bonsai, de pintura sobre tela, de deshilado en bastidor, de primeros auxilios, crochet, educación vial, esperanto, control mental y cocina vegetariana. En esta última actividad depositó toda su esperanza. Debía desterrar la carne. Los vapores del coliflor y los aromas del berro habrían de sosegar el ímpetu de la sangre. La leche de soja, si lograba ingerirla, apaciguaría el furor.
Sostuvo la dieta con disciplina tibetana. Con el paso de las semanas, se tornó blanca y fresca como una hoja de endibia. Las venas acentuaron el color verdoso y su andar fue languideciendo. El viento la hacía oscilar como una espiga. El cabello floreció en las puntas y fueron inútiles los tratamientos capilares. Las pestañas, las cejas y el vello púbico adquirieron la textura del pasto. Su aliento olía a yuyo, su cuerpo era un árbol. Pasaba horas sentada en el jardín con los pies en remojo y se dejaba rondar sin fastidio por hormigas, pájaros y arañas.
Hasta que el marido advirtió una hipotermia alarmante. El esposo insistió en consultar un médico pero ella se negaba. Cuando ya no tuvo fuerzas para oponerse fue sometida a inyecciones de hierro, complejos vitamínicos, suplementos dietarios.
Día a día sus axilas fueron dejando de oler a brócoli y los dedos perdieron el aspecto filamentoso, para ir recuperando su peligroso aspecto de conformación humana. El sexo, que al contacto con los dedos del esposo, ahora se abría como un alcaucil hervido sin sal y sin limón, fue recuperando la antigua firmeza y el color. Como era previsible, poco a poco el ardor recobró su poderío en cada rincón del cuerpo. La recuperación fue admirable. Así, se le hizo firme la mirada, fácil el contacto, corta la distancia…

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-14689-2008-08-09.html
-Enviado para compartir por Ruben Vedovaldi. RubenVedovaldi@netcoop.com.ar

RIESGO*

 

Si en el riesgo se han dejado piel y pasos
al empeño le han tensado las raíces
y en lo hondo, en lo vivo, allá en lo humano
tendrá un sitio bien ganado la esperanza

Cuánta vida emana de un abrazo
cuánto invierno he visto en las miradas;
mas lo recio se fugó hasta la intemperíe
cuando el ansia por la sed se entrego al viento

Y qué más exigirle a la libido de la noche
y qué historia tan tierna me contó ese cuerpo

El ciclo nació y se perdió en los tiempos
y el andar del alma es lento…

Tristes de aquéllos que no arriesgan
más allá de lo que verbalmente dicen,
en entornos generosamente afines
con argumentos entrañablemente hermosos;
tras vidas cerradas a cal y canto

Donde todo lo previsible va cayendo en lo gregario

Si metafóricamente la memoria es una esponja
o una cinta magnetófonica , tendente en muchos casos
a almacenar con celo , mimo , lo más crudo ;
lo más duro de la bestia cotidiana

Y dado que la felicidad siempre llega fragmentada :
anda , asume el riesgo y ¡ atrévete !
atrévete con tu sueño cualquiera que sea
atrévete incluso a soñar de nuevo.

*De Pablo Fuentes setembrine@yahoo.es

Perdido ante un tunel del tiempo…*

-Texto del año 2002-

Siempre que tomo el ferrocarril Belgrano Sur en la estación Buenos aires me acuerdo del viaje que hice aquella tarde de 1989, cuando todavía estaba cursando la carrera de Sociología. Me debe haber impactado mucho ese viaje pues guarde el boleto de cartón bicolor -ida blanco y vuelta naranja- que vendían en las boleterías de aquella época cuando los trenes eran de una empresa nacional y el ferrocarril perdía solo un millón de dólares por día como aseguraba Bernardo, muy temprano, desde su programa de radio “despertando adormecido”, cuando el sol apenas corría de luz al lucero y muchos maquinistas y operarios ferroviarios del Belgrano, entraban a trabajar en la estación Tapiales, donde están sus depósitos de locomotoras y talleres. Carlos Saúl, había ganado las elecciones hace un mes y conspiraba para tener el poder anticipado, para no esperar hasta el 10 de diciembre, y empezar a “unir las dos Argentinas” ya mismo. Bueno, pero esa es otra historia, padecida por todos.
En ese cuatrimestre cursaba Pensamiento Social Latinoamericano, y la daba Horacio González. Esa tarde fría y gris, nos convoco al numeroso curso a la terminal de la estación Buenos Aires, para tener una clase de cierre en el viaje en tren hasta la estación Tapiales. No me avergüenzo en decir que recuerdo poco y nada de la clase ni del viaje, salvo dos cosas: el respetuoso silencio con el que los trabajadores que retornaban a sus hogares se sumaban a escuchar la clase, y la imagen de Horacio, con su mechón de pelo caído a lo Arlt sobre la cara diciendo que con el gobierno de Menem llegaba el “fin de la patria ferroviaria”. El futuro estaba lejos.  Yo no consideré esa experiencia como una profunda experiencia pedagógica para mi carrera. Y muy lejos también estaba de verme reconstruir recuerdos.

Una gran nebulosa rodea todo lo que tenga que ver con esa época, ¿Qué pensaba? ¿Como sentía las cosas cuando estaba por cumplir 31 años, vivía con padres bastante saludables y tenía trabajo de asistente social en dos escuelas?. No lo sé. No puedo entender bien mi sentir de esa época.

Recuerdo, eso sí, que Horacio hablo de los trabajos que había recibido sin nombrar a los autores, el mío era un collage de imágenes que había recortado en revistas, a las cuales les había agregado algunas citas de autores, seguramente deformadas, habiendo entendido, el “malentendido creativo” que subyace a toda comunicación y desde luego a la literatura. Pero creo, y estoy casi seguro de esto, que estaba a años luz de entender que la “sociedad es como el aire”, y que muchas cosas solo pueden percibirse en ausencia. La ausencia que es una realidad material, ó como gustaba decir Macedonio “casi como un pozo en el pasto”.

Pero en ese año, teníamos 40.000 Km. de vías, había más ferroviarios que botelleros y cartoneros.
 Y aunque el futuro estuviera expropiado de antemano, era un umbral impensable. Como ver desde un hoy cada paso que damos en la pura obstinación de vivir entre lo imprevisible y lo irreversible.

Hace unos años, quede varado en la estación de Tapiales por un desencuentro. y me encontré al frente del bar donde habíamos estado aquella vez sentados todo un curso y sus profesores tomando caña o café. El lugar se llamaba El Nogal, sin duda nombrado así por la calle los Nogales donde hace esquina, esta cerrado según parece hace muchos años, algunos pastos suben por los techos, creo que nunca antes había tenido una imagen que reuniera en pequeña geografía las tristezas del paso del tiempo, hacía un par de meses que se había muerto mi viejo, en un 12 de julio muy frío y luminoso, y yo estaba allí, 12 años después frente a ese bar cerrado, esperando a una persona que no vendría a buscarme. Llevaba el título de sociólogo enrollado en el porta láminas, y vagaba de pura ansiedad por la estación de trenes.
Pude ver por un descampado una locomotora negra de esas que andaban originales a vapor y otra diesel casi un esqueleto vacío, pegaditas como para que no haya mucho trabajo para levantarlas como chatarra. Más al oeste se ven dos vagones de maderita abandonados allí, la mayoría eran -y creo que lo son hoy mismo- usados como una vivienda mísera. En ese andén, percibí nuevamente el vértigo que siento ante cada túnel del tiempo que se abre en mis pasos de cada día, y volví en ráfagas a aquella tarde de 1989, cuando sobre una mesa de bar que bailoteaba por desniveles del piso, Horacio me firmo la libreta universitaria y nos cruzamos una eterna sonrisa.

*De Eduardo F. Coiro. inventivasocial@hotmail.com

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 10 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor mexicano Armando Luna Ponce. Las poesías que leeremos pertenecen a Elena Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Jorge “Lobito” Martínez (Paraguay). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
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Posted by URBANOPOWELL in 15:18:53 | Permalink | No Comments »

Thursday, August 7, 2008

COMO EN UNA POSTAL…

RECONQUISTA DE ANTAÑO*

(Década del cuarenta)

Terrosas calles hundidas
Quietos ríos polvorientos
Tus veredas como muelles
Salteadas, altas, salientes.
Sombreaban adormecidos
En los bordes barrancosos,
Amarillentos paraísos,
De gajos ralos,  nudosos.

En cada esquina una loma,
Encima un foco colgante,
Que los vientos hamacaban,
Una luz de cobre, oscilante;
Que a un vacío de sombras,
Quería vencer cabeceante.
Barría el viento norte;
Polvo, arena y hojas secas,
Un caballo flaco y tunante
Tierna brizna  pellizcaba.

Casas de frentes severos
Altas, planas, con cornisas
Se copiaban las ventanas,
Balcones de rejas macizas.
Alineaban las fachadas
Viviendas con almacenes,
Paredes sin revocar,
Puertas de altos dinteles.

En la oquedad de un silencio
Con ecos que repicaban;
Como un ladrido lejano,
Vendedores que voceaban
Pan, pescado, o un artesano,
El batir seco de un parche,
Que la comparsa ensayaba,
Y el tañer de una campana,
Que a la oración convocaba.

En un baldío cualquiera
Tejido de alambre cercado
Juegan niños y mascotas
Bajo un arco deformado.
En el cielo un barrilete,
Coletea libre su suerte;
Y otro caído hace tiempo,
Enreda en el cable su muerte.

Algunos carros mezclaban
Sus crujidos quejumbrosos
Roncaban transportes viejos,
Y escasos autos ruidosos.
Convive en esa armonía,
Traqueteante sinfonía,
Con aromas de especias y campo;
Una vida de pueblo hacendosa,
 Que hoy Ciudad,  guarda orgullosa.

*de Celso H Agretti. celsoagr@trcnet.com.ar
-Avellaneda, Sta.Fe; 02/08/2008

COMO EN UNA POSTAL*

Venta de castillos*

La moda de comprar castillos en Europa y trasladarlos piedra a piedra a
Estados Unidos ha llegado a los países del Golfo. No es de extrañar que las
grandes fortunas en  petrodólares se apuntaran a esta fórmula y el tener un
castillo en una duna del desierto es ahora un símbolo de riqueza, poder y
cultura.

Los precios que se pagan ahora por estos castillos son mucho mayores que
cuando empezó la moda, por ello, los actuales compradores exigen que en el
traslado no se extravíe nada, controlando hasta el menor detalle el
inventario realizado en el mismo día de la compra.
A tal efecto, han creado unos controladores a los que llaman jocosamente
“Controleitors” para tener la seguridad en el traslado. Únicamente cuando
estos “Controleitors” han estampado su firma en el documento de inventarios,
certificando  que se ha trasladado todo lo comprado, se libera el restante
80 % del pago, congelado en un banco suizo como garantía.

Aún y así hay casos en los que se presta a discusión, como el traslado del
mes pasado del castillo de Plumkier en la Renania, que al inventariar en la
llegada los “Controleitors” congelaron el pago ante la falta de tres
fantasmas que sí constaban en el inventario inicial.

*De Joan Mateu joan@cimat.es

Como en una postal*

Sobre la calle, su vivienda
Sentado en un umbral
Arrinconado por el vino
Y el frío del invierno
El borracho del vecindario
Dormía soñaba deliraba,
Intentaba secarse la indiferencia.

Mi visión de vidrios rasgados
Por el impacto de la suerte
Intentaron entre el miedo
Y el pudor acercarme a
Ese ser, paradigma de la pobreza
Pero no pude o no quise.

*Todavía lo pienso. -Azul. azulaki@hotmail.com

Pensamientos*

El boliche, que era nuestro segundo hogar, se esta poniendo cada vez más
mustio. Desaparecieron la jarana y el espiritu de camaradería. La malaria
general nos sacudio duro y logro que cada uno de nosotros, aislado del
resto, pensativo frente a su copa, mastique y digiera sus problemas en
soledad.
-Queridos clientes - Nos dice el gallego -, los vengo observando y me parece
que llego la hora de que les cuente la historia de la fundación de mi pueblo
en Galicia. Los habitantes originales eran gente muy primitiva, hosca,
cerrada, no se hablaban entre ellos, cada cual se ocupaba de lo suyo, cada
uno en su casa y si algo le pasaba al vecino no se daba por enterado. Era
además, hay que decirlo, gente a la que le costaba mucho pensar, tardaban un
montón en construir un pensamiento. Eso sí, una vez que conseguian tenerlo
armado no se lo derrumbaba ni una bala de cañon. Allá por los comienzos, el
único pensamiento al que habían llegado todos, sólido como una roca, era:
“Primero yo, segundo yo, despues mi familia y nadie más”. Imaginese como
seria el trato con los de afuera. En general la naturaleza era generosa; las
lluvias llegaban puntualmente; la tierra respondía y le daba a cada uno
cosechas razonables. Pero según cuenta la historia en algun momento hubo una
serie de cataclismos que dejaron a mis antepasados temblando. Primero
sequías que quemaban todo, después lluvias que no paraban más y pudrian
hasta las piedras. Resulta que un hombre de la aldea se había caido en un
pozo en el medio del pueblo y ahí quedo sin poder salir durante días. Todos
pasaban al lado y seguian de largo. No es que fueran mala gente, pero darle
una mano a un tipo caido en un pozo era un pensamiento que todavía no habian
pensado. Hasta que cruzó la aldea un caminante, vio al tipo alla en el
fondo, le tiro una soga y lo saco. Los demás se acercaron curiosos y uno
preguntó: “Oiga, ¿Por qué hizo eso ?”. Y el hombre contestó: “Porque si
algún día yo me caigo en un pozo me gustaría que alguien me saque”. Y siguió
su camino. Mis antepasados se quedaron en silencio mirandose unos a otros y
después se fueron a sus casas a tratarde pensar. Tuvieron que trabajar mucho
con la cabeza. Hasta que un día una mujer le dijoa otra: “Vecina, me di
cuenta de que usted se quedo sin harina para hacer pan, a mí todavía me
quedan un par de tazas, asi que podemos compartirla”. Uno de los hombres
estaba arreglando su granero que se había quedado sin techo en la tormenta y
otro se acerco y le dijo: “¿ No quiere que le de una mano?, entre dos es más
fácil”. Ahí fue cuando todos miraron el puente sobre el arroyo que la
correntada había hecho de goma hacia como un año y marcharon a
reconstruirlo. Mientras trabajabam se pusieron a considerar las calamidades
que habian estado sufriendo y tuvieron una idea todos juntos: “¿Por qué no
nos ponemos a trabajar para prevenir las épocas de malaria?”. Y bueno, una
cosa trajo la otra; cavaron canales para traer agua, levantaron defensas
contra inundaciones, construyeron un depósito volectivo para almacenar los
cereales. ¿Se acuerdan de la señora de la taza de harina? Tambien ella tuvo
otro pensamiento nuevo, ya a esta altura le venían solos los pensamientos, y
le dijo a la vecina : “¿Y si en vez de hacer pan cada una por su cuenta nos
juntamos y hacemos pan para todos ?”. Ya les dije que tardaban, pero cuando
tenían una idea bien agarrada no se la volteaban ni cincuenta cañonazos.
Cómo se podrán imaginar, a partir de ese momento la vida en el pueblo cambio
totalmente. Mis ancestros instauraron el día del caído en el pozo,
festividad que todavía se celebra con gran pompa y que es una ceremonia
lindisima: delante de una estatua que esta en la plaza y representa al
caminante que les trajo aquella idea, se hace un pozo bien profundo, uno de
los vecinos se tira adentro de cabeza y después entre todos lo ayudan a
salir del agujero.

Encuentro*

En un viaje reciente al pueblo donde viví de chico me detuve en una esquina,
cerca de la estación de trenes, donde todavía resiste una vieja casa de
ladrillos sin revoque y una vez más me vino a la cabeza el nombre de Borges.
En aquella época de mi adolescencia la casa era un almacén que funcionaba
también como boliche y seguramente tenía unas piezas al fondo donde los
paisanos podían alquilar una cama. Ahí, una tarde, mientras pasaba en mi
bicicleta de reparto, vi salir a dos hombres y detenerse bajo el sol y sacar
sus cuchillos.
Yo acababa de llegar al pueblo desde otro continente. Había cruzado el
océano en un barco de emigrantes y en nuestros bultos, entre las escasas
pertenencias, había algunos libros de Emilio Salgari. Me pertenecían y
habían llenado mi infancia de aventuras. durante la travesía, yo sentía que
esas aventuras comenzaban a perfilarse como posibles y parado en la proa del
barco soñaba con una América mítica y confusa donde se mezclaban los indios
sioux, el México legendario, el Amazonas y los Andes. Es probable que,
cuando llegamos, aquél pueblo chato me desilusionara un poco. Lo que
descubrí fueron silenciosos hombres de a caballo y que llevaban cuchillos en
la cintura. El cuchillo era una herramienta de trabajo para los hombres de
campo, pero también servía para dirimir oscuras reyertas en cualquier calle
de las orillas del pueblo. Supe de muchas peleas y algunas habían alcanzado
estatura de leyenda.  Y aquella tarde vi mi propia pelea. Tal vez sentí que
la aventura había llegado por fin a buscarme. También es posible que aquel
enfrentamiento bajo el sol me haya parecido una ceremonia triste. En esos
días apenas masticaba algunas palabras del nuevo idioma y hacía mi
aprendizaje recorriendo las páginas de revistas viejas. Sé que una de las
primeras historias que pude leer entera -o tal vez fue una de las primeras
que me impresionó- trataba de dos hombres que se enfrentaban a cuchillo. El
autor se llamaba Borges. Aquello que había visto meses antes en una esquina
volvía a encontrarlo en las páginas de una revista o de un libro. Este
acercamiento doble, mi experiencia por un lado y las palabras escritas por
otro, ahora asociados, abrían una perspectiva nueva, le conferían al hecho
una importancia que yo todavía no hubiese podido definir, pero cuya magia
comenzaba a seducirme. Tal vez descubrí ahí, sin saberlo, la fascinante
alquimia del traspaso de la realidad a la ficción, la realidad rescatada y
perpetuada en la literatura. Después, mucho después, accedería a los libros
de Borges y volvería a enfrentarme con otros rituales donde la violencia y
un par de hojas afiladas eran los principales protagonistas. Y tal vez pude
especular, igual que otros, con la inútil reflexión de que esa pasión por
los cuchillos, que atraviesan tantas de sus páginas, no sea más que la
manifestación nostálgica de un hombre condenado al hábito de las ideas;
nostalgia por un mundo donde lo que importa es el riesgo y el coraje físico.
Descubriría también que las historias de Borges no estaban hechas sólo de
puñales y hombres que los esgrimían. Su literatura era mucho más que eso y
me deslumbré con sus juegos, su humor, sus laberintos y su inteligencia.
Pero para mí, aquel hallazgo inicial siguió teniendo peso propio. El
recuerdo de los dos hombres parados bajo el sol de una calle de mi
adolescencia irían acompañados siempre por la fuerte resonancia del nombre
de un escritor. Y me remitirían a él tanto o mucho más que las catedrales
elaboradas por su prodigiosa fantasía. Estas cosas sentí en mi última visita
al pueblo, parado frente a aquella vieja esquina. Volví a pensar que ahí
había comenzado efectivamente una aventura y que esa aventura todavía me
acompañaba. Pensé también que esa contraposición o esa alianza entre la
barbarie del cuchillo y la delicadeza del pensamiento se convirtieron
después en una imagen válida para definir la América que descubriría con el
pasar del tiempo.

*Escritos de Antonio Dal Masetto.

La literatura, vana y peligrosa*

*Por Gary Vila Ortiz

En un excelente libro sobre Proust, una antología crítica realizada por el
estudioso español Víctor Gómez Pin, recordaba en alguna de las primeras
páginas que Proust parecía tener la convicción de que la literatura, como
tal, era vana y peligrosa. El comentario del mencionado pensador español
era, me parece, de una lucidez convincente: esa convicción, sin embargo, no
era tal si no que se trataba de un juego de ardides. Para el lector profano
y común que somos, ese libro nos fue necesario para nuestras desprolijas
lecturas de Proust, que fueron como perdidas en la vastedad de dos o tres
bibliotecas que aparecen y desaparecen como en un sueño. Esa memoria
involuntaria que se encuentra en todo Proust, pero sobre todo en dos
episodios de su obra, que suele acosarnos, pero nunca para sacar las
conclusiones y la ejecución de un libro tan poco común y tan persistente
para sus lectores ajenos al estudio sistemático del arte literario. ¿Cuál es
la diferencia de la lectura de Proust por parte de un profano que lo lee y
relee siempre encontrando cosas nuevas que aquella que hace un especialista?
En vano buscamos encontrar una respuesta pero, posiblemente, si encontramos
alguna no debe ser la adecuada. Sabemos que es así y que nuestra lectura de
Proust, como la de otros escritores, no llegará más lejos que adonde ha
llegado. Como consuelo a esa limitación pensamos que, en ocasiones, ese
profano que somos encuentra aquello que el que tiene una preparación
universitaria no puede imaginar que en ese sitio en donde a uno le parece
ver tal movimiento en la escritura, al profesional le parecerá un absurdo.
Y en el caso de Proust (y es cierto que en el de muchos otros) esas lecturas
“periodísticas”, dicho esto en un tono peyorativo, nos deparan más de un
nuevo asombro aun en aquello ya descubierto o ya leído. Proust es (chocolate
por la noticia) siempre sorprendente (de una manera diferente a lo
sorprendente en Borges, en Becket, en Joyce, en Kafka o en Nabokov) pero no
únicamente en su búsqueda del tiempo perdido, ese tiempo que dicho sea de
paso, creo que somos muchos los que buscamos. No a la manera de Proust (su
obra no tiene repetición posible, no tiene discípulo alguno, se lo puede
querer imitar, pero no pasa de un desastre), pero con una intencionalidad
similar, ya que tanto los olores como los sabores, así como la música, ponen
la memoria involuntaria de cada uno, incluso de las memorias que pueden ser
más pobres en experiencias.
El libro de Proust es también una forma de llevarnos al pasado, el libro en
sí, la forma en que fue leído, las páginas y la edición donde lo
descubrimos, el subrayado repetido en distintas ediciones. Las páginas de
Proust producen esa memoria involuntaria. En lo que hace al libro de Gómez
Pin como en otro de Luis Antonio de Villena, titulado justamente “La memoria
involuntaria”, los autores ponen el acento en dos episodios. Gómez se
detiene en algo que ocurrirá en el patio del hotel de Guermantes, que le
evoca el momento aquel de la magdalena pero con un nuevo sentido. Villena
pone el acento en esos instantes en que Proust, al mojar la magdalena en su
té de tila (acaso habría que decir de tilo), regresa al pasado. No recuerdo
qué estudioso de la obra de Proust observaba que, necesariamente, la
magdalena debía estar empapada en el té, pues de otra forma no habría vuelta
al pasado de ninguna manera.
Villena cita a Proust: “Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo,
cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más
frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que
nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan y aguardan y
esperan sobre las ruinas de todo y soportan sin doblegarse en su impalpable
gotita el edificio enorme del recuerdo”. ¿Explica eso que la lectura de
párrafos de Proust y de sus comentadores nos lleven por caminos vivenciales
a otros autores?
Ya he dicho que para nosotros los libros juegan el papel de la magdalena
mojada en el té de tila. Acostumbrados desde muy temprano a subrayarlos,
hacerles anotaciones marginales, apuntar los días de sus relecturas, el
recuerdo surge como una vivencia plena de lo repetido y no mera rememoración
de ello. Es así como lo puntualiza Gómez Pin y así lo sentimos.
Tratemos de provocar en nosotros mismos algo así como un intermedio, un como
encerrarse en un paréntesis, y desde ese refugio, un palco cerrado mientras
miramos al “otro mundo” en el escenario, sea cual fuese el otro mundo,
resultado de lo que podríamos llamar la “angustia de las influencias” en el
sentido que le da Harold Bloom. La evocación se encuentra encadenada a datos
que, acaso, sean meramente circunstanciales pero que perduran en la memoria.
La memoria involuntaria, que se instala en nuestro pensar a partir de
Proust, suele caminar por lugares insólitos, que pueden o no estar cercanos
a Proust. Más aún, nos obliga a la búsqueda de libros, algunos que tenemos y
otros que no, a escuchar músicas que ignoramos, que relación tienen con
Proust (en realidad creo que ninguna), incluso a mirar films que nos parecen
regresarnos a un, para nosotros, antiquísimo comedor de campo, iluminado por
un farol de noche en el medio de la mesa para más de diez personas, volvemos
al olor de una sopa a la que los argentinos le pusieron el nombre de un
presidente brasilero que nos visitó, creo que para el tiempo del Centenario.
Mi tía Elena la preparaba de una manera fenomenal: era una sopa de arroz,
bien espesa, con gallina y otras yerbas que no recuerdo (y mi memoria me las
oculta) y era realmente deliciosa.
Pero es evidente que este recuerdo casi campero, o campero a secas, nada
tiene que ver con aquella magdalena cuyo sabor, siempre mojada en té de
tila, produjo una de las novelas más singulares del siglo veinte y una obra,
por cierto, que en muchos de sus aspectos nunca ha sido superada.

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-14659-2008-08-07.html

*

“Abre los ojos”

Son imposibles
son incapaces
son fugaces.

Tus malos entendidos son un estorbo,
quizás solo malgastando el tiempo,
para terminar por concluir: esta mujer está loca.

Limpieza general me pide a gritos
el escondido corazón.
Y yo tratando de pensar…
para elegir qué hacer.

Y tu imagen es un glaciar mas que un reflejo.

Son invatibles
son inalcanzables
Impenetrable, es la sensación.

Ya no te pido
ya no te espero
hace tiempo no te creo.

El agua se volvió desierto,
ya no te creo.

Y esto te lo iba a dar,
pero ya no te espero.

Y aunque quiera que lo escuches,
ya no te quiero.

Puede ser tan corto el espiral
y tan poco tierno.
Todo lo que quedó atrás,
se lo lleva el viento.
Y no es tiempo de echar culpas
ni de falsos lamentos.

Se dijo Basta hace mucho tiempo.

*de Julia Irigoitia. juliados@hotmail.com

Para ver desde el zeppelín*

-Texto del año 2003-

1.

Pienso en  promesas incumplidas. Ahí están las palabras incrustadas en el
alma, hundidas en el muro, llevadas para siempre adentro. Las promesas
imposibles de cumplir, deuda eterna con quien ya no esta. Y, las otras que
abren futuro como los cielos libres y un batido alto de alas. Remontamos un
barrilete en el polideportivo de la escuela de Franco, es una tarde fría y
oscura, gélida, nuestro barrilete hace papelones, sube breve y se desmorona,
ninguna teoría logra que permanezca en los aires. Hemos llevado varios
modelos, ninguno funciona, lo siento como una derrota, o quizá como un
anticipo de otras derrotas que la vida le inflige a la ilusión. A los chicos
no les importa, corren, se cuelgan del hilo del que si sobrevive al viento
huracanado, comparten, festejan las caídas de los barriletes. No funcionan
los tiros, la cola de tela es muy pesada, el último cae. Invierno terrible
aquel, con malas noticias sobre la salud del Nono.
Mi hijo observa, no le importa mi frustración de fabricante de cometas y
así, sin aviso, me pregunta:      - me vas a llevar a conocer el pueblo del
Nono?
El pueblo del Nono esta en Italia, y se llama Paterno Di Lucania, para ser
más precisos. Lo abrazo fuerte y él escucha bien mi respuesta:  -si hijo, te
voy a llevar…

2.

Silvano D’Orba. El tío abuelo Pascual, se siente muy viejo y sin
descendencia, decide dejar instrucciones para el después de su muerte.
Piensa en su hermana mayor ya fallecida, con dos hijos y dos nietos, En su
hermano menor, Juan, tres hijos profesionales, nietos y bisnietos. Pascual
ordena en su testamento que mientras esa casa exista este disponible una
habitación lista para recibir a los descendientes de sus hermanos que
lleguen desde la Argentina. El los espera, ahora o en un futuro indefinido,
confía, quiere que ninguna puerta se cierre después de su partida.

3.

Silvana escribe las cartas de su madre a su tío en la Argentina, cuando él
partió ella no había nacido, solo quedan las fotos, algunas anécdotas, el
relato de su madre y de la abuela sobre la partida: primero llegar con ese
enorme bolso hasta la estación de trenes de Marsiconuovo, La letorina va
repleta y muchos también van a Napoli para embarcarse a América. Muchos
chistes y risas cubren las sensaciones de dolor que no tienen cabida. No es
la primera generación que viaja a la Argentina, la tía abuela con su familia
ya están allí desde 1927, cuando el tío cumplió 4 años y crecía fuerte
tomando leche de cabras y comiendo sopressatta. Escribió una nueva carta, y
sale a ver el cielo, sueña el avión que nunca partirá.
Pero ella escribe sin parar, una carta por cada peca de su rostro pelirrojo,
no solo a la Argentina, el leer y escribir en varios idiomas la hace sentir
ciudadana de un mundo más cercano, con amigos que escriben en francés,
inglés, portugués, y hasta en chino, el último de los idiomas que aprendió a
traducir.
Sueña abrazos de primera vez, reencuentros esperados en cada carta de
promesas abiertas. Llegará ese día..?

4.

Mario ya compro los pasajes en avión, el se siente italiano como sus padres,
quiere vivir de la escritura, trabajar de corrector o de guionista en la
industria del cine. Su amigo Manuel ya partió hace un par de años a probar
suerte en Italia con una beca. Todavía están frescos los años en que se
escapaban de la escuela secundaria para ir al cine a deslumbrarse de
Hollywood. Manuel le dice en la penumbra del cine, que pegara palabra tras
palabra como en los hilos de araña hasta llegar a escritor respetado. En la
pantalla ella espera del otro lado de sus ojos. Rita Hayworth, es la araña
que espera del otro lado de su mirada trampa. Mario y Manuel, sienten lo
mismo, esta realidad como los halagos comunes de las parejas son cadenas que
atan para no dejar crecer. Y, como el cuerpo y otros designios debe ser
destruido, para ser re-escrito de otro modo.
Unos días antes de partir, llega la sobrina de Manuela para almorzar. Es un
jueves, el día de la semana que esta destinado a almorzar con visitas, ella
se sienta en el mismo lugar donde se sentó Manuel muchas veces antes, esta
embarazada y pasea su dicha por la casa de las tías. De golpe, se hizo un
silencio largo, de esos que piden respuesta. Mario, la miro, le dijo que
tendría un hijo varón. -Ya lo veré a la vuelta de Roma.

5.

A quienes llevo a viajar, por mis viajes en la vida. Quien de ellos quiere
despertar de su letargo, invitarme a volar de palabras, a que destino real
llevarlos a todos. Azar de azares. Podré ir al pueblo de mi padre con mi
hijo crecido algún día?.
Cuantos destinos hay, en las promesas implícitas del pasado, en los aires
que se viajan como una boca del infinito, ni mar ni cielo, a la altura justa
de los ideales que no pueden descender.

6.

1928, mi madre esta en la panza, casi a punto de nacer. La abuela no sabe
leer y escucha asombrada las noticias que le lee en voz alta su hermano
Joany sobre la partida del Graf Zeppelin. Se sostiene la panza sentada
debajo de la parra en Turdera. Hay detalles: tiene 235 metros de largo y una
capacidad de 105 millones de litros. Al futuro le resta escribir mucho
todavía: dará la vuelta al mundo con escalas en Tokio, Los Angeles y
Lakehurst, Nueva Jersey. Cruzará el océano Atlántico hacia América del Norte
o del sur 139 veces, volará  1.600.000 Km. en sus 9 años de funcionamiento.
Pero, cuando el Graf llego a Buenos Aires, en 1934, la pequeña ya quería
partir con su propio bolsito al hombro, quizá a buscar a su padre Fernando
que se “había ido con otra”, ya se había ganado varios apodos: Shirley, por
los rulos, y el que le quedaría durante muchos años: La Nena.

7.

El gorrión picotea rápido el pedazo de tostada del otro lado del vidrio,
mientras acá adentro observo al gato durmiendo sobre la colcha de mi cama y
pienso en esos artefactos más livianos que el aire, en los cuales vamos a
viajar sin alas, más alto que las aves migratorias. Salgo a recorrer las
cosas y los recuerdos, apenas un inventario de las cosas que desatan
recuerdos que merecen ser escritos: está el zeppelín de mi hijo, mi viejo lo
trajo de la fábrica Láctea donde se jubilo después de 25 años. Fue a ver a
sus antiguos compañeros, quedaban muy pocos, la mayoría ya jubilados. El
delegado, sigue allí, no lo pueden echar por los fueros gremiales. Le
regalaron el zeppelín, es para el nene me dice, también una canasta con
productos de la marca. Esta casi desinflado, el nene lo uso mucho en la
bañera, para el era una ballena que lo llevaba a navegar, lejos, muy
lejos….

8.

Es cierto¡¡¡¡, si lo observo con ojos de niño, por que no puede ser una
ballena?, solo dibujarle la boca y los ojos de profunda sabiduría. Hasta
tiene las aletas. En realidad es la versión pequeña de un zeppelín
publicitario que atravesó los aires, se notan los colores y la marca “La
Serenísima. La verdad Láctea” a lo largo del dirigible y abajo en la
góndola, donde viajan tripulación y pasajeros. Vuelvo a mirar y se me ocurre
que tengo el nombre justo para bautizar a nuestro primer zeppelín, se
llamará: Moby.
Será Moby por la ballena del capitán Ahab, por su obstinación, por su
secreta firmeza en seguir.

9.

Veo las nubes altas del atardecer con cierta ansiedad, veo formas de los
zeppelines en esas nubes lejanas. Pienso desde ya, en esa aventura de
descubrirnos en viaje, de aprender a vernos adentro, viendo alto, con cierta
distancia las cosas, la geografía social. . En aquella nube puedo ver a
Julie Andrews. Su belleza eterna de Mary Poppins, con su paraguas todavía
cerrado, bien clavado en el suelo nube, esperando con su mejor sonrisa,
mientras imagino soñados y míticos reencuentros en el aire.

*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 10 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg
(107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro
programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor
mexicano Armando Luna Ponce. Las poesías que leeremos pertenecen a Elena
Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Jorge “Lobito” Martínez
(Paraguay). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar
online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede
bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia
horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se
repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en
la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44  A-5020 Salzburg  AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

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Posted by URBANOPOWELL in 22:51:58 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, August 3, 2008

EDICIÓN AGOSTO

INVENTIVASocial
Edición AGOSTO 2008

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LAS GRUTAS DE SARA*

    
     Siempre es mágico y misterioso esto de entrar a la tierra, de penetrar por los recovecos donde se refugiaron los hombres de la prehistoria, esos lugares de temperatura constante como la cava donde se almacenan los vinos para transmutar en exquisito y viejo lo joven y destemplado.
      Claro que nuestros antepasados no habitaban más que en la sala de recibimiento, donde la luz aún proporciona un contacto con el exterior y donde aún se cuelgan los murciélagos. Apenas la antesala, el inicio.
     Pasarelas y escaleras nos permiten llegar más adentro, recorrer pasadizos que eran para los osos de las cavernas, animales de tres metros de estatura si se les daba por poner su altura sobre las patas traseras. Osos que ya no hay. Y un océano sumergido, las conchas marinas y los fósiles tubulares tapizando la pared más recóndita, adonde uno no sospecharía, jamás sospecharía que hubo mar.
     Las placas que se chocaron allá lejos en un tiempo inimaginable soldaron la Europa con la Iberia (aún desunidas esas placas, como lo dijo Saramago cuando imaginó el camino inverso,  la península bogando de nuevo a la deriva, lejos de esa Europa a la que está adosada imperfectamente).
     Conchas marinas y animalejos de las profundidades, en las profundidades ahora, a cuarenta metros de la superficie colina arriba.
     Y la caverna formada por el agua. Corroída la roca, infiltrada, vaciada hacia abajo hacia abajo en galerías superpuestas, caprichosas, chorreadas de cristal ferruginoso. Unas cavernas vivas, sonoras, gotas sobre lagos serenos, gotas límpidas sobre mi cabeza, humedad de los muros. Tan rápido cae este agua que no da tiempo para las fantasmagorías de estalactitas y estalagmitas. Nada de columnas; paredes chorreadas, sí,  urgente el agua para esculpir y dar forma a la imaginación de la piedra.
      Nos hablan de los pueblos originarios, de la cultura que se creó entre estas montañas, nos hablan de los mitos de este pueblo que pobló los Pirineos. Y fue ayer. Fue hace unos segundos.
     Entre la piedra moldeada por el agua y los restos de un mar que ya no está, la historia humana toma su dimensión de fugacidad insoslayable.
     ¿Están en Francia las cuevas? ¿Se hallan dentro de la Euskalerría? ¿A quién pertenece la piedra, el agua incesante, los fósiles inmóviles?
     Miro, escucho la lluvia interior, la lluvia que cae en mi pecho, dentro de la cueva que es cada corazón humano. Trabajado, él también, por las aguas del tiempo sobre los fósiles de la memoria.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

 
 
 

IMPROBABLE*

Bienaventurados los locos
los sedientos
los que no encuentran puerta ni camino
los que comulgan ritos de niebla
                           entre fantasmas
los militantes del miedo
o de la sombra.

Bienaventurados los atormentados
los que no confían en el Padre
ni conocen al Hijo
los que no han recibido más Palabra
que un silencio porfiado
                       y dos preguntas.
                   

Bienaventurados los menesterosos
                        de ternura
los que han aprendido de memoria
la rutina de sufrir

los que ejercen su eterno desencuentro
los que postulan el absoluto
                 de la contradicción.

Bienaventurados los harapientos
                    limosneros de la paz
los que fuerzan con llaves obsoletas
las muertas cerraduras.

los miserables
los que rasgan la carne para hallar
                        el cero de la vida
los que mienten para acertar
los que se atreven a decir
                   que son inútiles

los ignorantes
los que no saben ni aspiran a saber
los desahuciados de toda ideología

los que transcurren sin pena ni gloria
y diluyen sus días en agua de misterio.

Bienaventurada la vulgaridad                       
de ser prosaicamente igual
a los que nombro

y el escándalo de andar anónima
arrullando mis dudas con un himno

a los próceres de algún mañana neutro,

si es que llega.

*de Martha Valiente. puertopegaso@gmail.com

 
Mundo Nuevo*

 
Vine acá porque creí que sería mejor
Extrañar los campos y los caminos enlodados,
Al igual que las casas hechas de palos y techos de cartón.

Vine, porque creí encontrar lo necesario para trabajar,
Porque creí en lo que se dice:
Que quien trabaja
Tiene para comer.

Y en las noches extraño a mis amigos,
Y a tu cara dulce y pálida,
Morena de entre el frío que hay en las mañanas.

Vine hacia acá porque creí
Que allá la cosa nunca iba a cambiar,
Pero encuentro aquí
Que la cosa anda igual,
Y que si seguimos como vamos,
Es seguro que esto va empeorar.

Que si hacemos algo como hermanos,
Y que si no seguimos esperando
A que alguien más lo haga,
Seguro que la cosa va a mejorar.

Vine acá porque creí lo que dijeron:
Que en este modelo económico
Se tiene libertad.

Pero nadie dijo que mi fuerza de trabajo
La tenía que dar a alguien más.
Que lo que ganas por un salario,
A penas te alcanza para tragar…
Y que si no encuentras a quien se adueñe de tu trabajo,
Que Dios te bendiga y a ver cómo le haces para comer.

*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com

*

No era de talla muy grande
más bien pequeño, pero su personalidad
y empuje  hacían que los demás lo vieran
mucho más amplio y monumental
de lo que era
su forma de ser llevaba optimismo
su forma de silbar
hacia poner celosos a los ruiseñores
el impacto de su voz
retumbaba en los pasillos
y las vibraciones se extendían por toda la casa
era pequeño de tamaño
pero grande en su saber
hipnotizaba con sus letras inscriptas en sus falanges
de sus labios, a pesar de la agonía
había siempre un vocablo de aliento
de seguridad y de ternura.
Ese ser inmensamente grande en su pensar
sabrosamente perspicaz y considerado
tiene un aura de creación.
Las neuronas y los glóbulos rojos,
le temen o le hacen caso
las hernias se vuelven a su lugar
el ahogo y la fatiga no están
en su diccionario de lenguaje
en su dirección hay como un espacio
de Ángeles de la guarda que cuidan el entorno.

*de Azul. azulaki@hotmail.com
 

SOY LA PERRA RABIOSA*

 

Soy la perra rabiosa. Envenenada.
La fundadora de las vides de olvidos.
En las venas, un vino acre y nauseabundo
Recluida a las regiones mas sombrías del Tártaro
Vomitada por el hombre y los dioses.
La que tiene garras de ojos amarillos.
La que aloja en su vientre un escorpión nocturno.
Amo esta rabia mía como la muerte misma.
De ella me alimento. Día a día.
Me nutro de carroña y de cráneos partidos.
Soy fiel a la especie de las bestias heridas.
El amor ha abortado su cosecha.
Cada noche, cosecho lo sembrado.
Necesito esta rabia pan de cada día.
Es la coraza que me salva.
La que permite exudar
Gota a gota.
La insoportable soledad de cada día.

 *de Amelia Arellano  arellano.amelia@yahoo.com.ar

Pesadilla*

Estaba en el Circo Plumkier, dentro de una jaula con 10 tigres que se acercaban y tuve que saltar la reja de la jaula para escapar. La desgracia fue caer en el recinto de los cocodrilos. Inmediatamente dos de ellos, enormes y con la fauces muy abiertas, se lanzaron sobre mi con ánimo de comerme. Me zafé del primero mediante un escorzo y del segundo lanzándome al agua. Lamentablemente en el agua estaban los otros tres compañeros que al verme chapotear, nadaron hacia a mí a toda velocidad. Tuve la suerte de poder agarrarme al trapecio y salir volando por los aires. Dando una pirueta extraña uno de mis pies quedó enrollado en la cuerda y caí a plomo desde una altura de 15 metros; reboté en la cama elástica y caí dentro del carromato de los osos. Un oso enorme y peludo se acercó a mí con la fauces abiertas y moviendo las zarpas en actitud agresiva. Parecía enloquecido y rabioso.
En todo este tiempo puedo asegurar que no sentí miedo. Cuando realmente me aterroricé fue al despertar y darme cuenta de que la pesadilla había acabado. A partir de ahí debía enfrentarme con el mundo real.

*de Joan Mateu. joan@cimat.es

Onetti: la lección del maestro*
 
 
 
La obra del gran escritor Juan Carlos Onetti (Montevideo,1909-Madrid,1994) estuvo signada por los desencuentros -el primero con la crítica ciega, y luego con el público que no estaba preparado para recibir una escritura de esa dimensión- que lo llevaron, pese a ser muy original, a los segundos premios donde se presentara.
En 1939 a instancias de su amigo el poeta Juan Cunha que se improvisó su editor, apareció en Montevideo la primera edición de “El pozo”, donde Eladio Linacero, personaje emblemático del sujeto urbano aplastado por la angustia y el anonimato, monologa sobre la sinrazón de la existencia. “La náusea”, saldría varios años después, al fin de la guerra, es decir que Onetti pasó desapercibido porque simplemente vivía en el arrabal del mundo. Era latinoamericano.
La patética suerte de este libro que debió modificar el mapa literario del Río de la Plata, quedó sujeto a la falta de interés ya que según Angel Rama, quien años después de  su aparición  lo reeditó, sostenía que aún quedaban (a 30 años de aquella edición secreta) paquetes de ejemplares  de los 500 que se habían tirado.
La tapa tenía la reproducción de un Picasso apócrifo y el papel interior era de estraza celeste.
En estas costas reinaba Eduardo Mallea, de quien hoy nadie se acuerda, ni los distraídos profesores de literatura lo incluyen en sus programas..
No mejor le fue con “La vida breve”, en 1950, ya viviendo en Buenos Aires. No tuvo casi comentarios, pasó desapercibida esta obra verdaderamente de vanguardia, seis años después le pasaría lo mismo a Antonio Di Benedetto con “Zama”, que son junto a “Los siete locos” las tres mejores novelas que se publicaron  en la Argentina en el siglo XX según Juan José Saer.
Los “fracasos” no hicieron mella en la obcecación de Onetti. Siguió poniendo en palabras como nadie al ritmo de su respiración de fumador empedernido y de alcohólico contumaz, las insanias de este mundo absurdo. Su galería de putas y de borrachos, su “corte de los milagros” donde pululan los fracasados, los locos, los pirómanos, los proxenetas, los marginales que sólo en sus piadosas palabras tienen un destino, y los únicos seres que se salvan de su mundo atroz: los adolescentes, porque según sus palabras no han perdido aún la pureza  que una vida de miserias les va a arrebatar seguramente en la primera de cambio.
Huraño, cascarrabias y escéptico, pasó por este mundo escribiendo “por necesidad, para mí mismo, aunque supiera que nunca nadie me va a leer” como dijo en uno de los pocos reportajes que concedió en su vida a la periodista uruguaya María Esther Giglio.
La obscenidad, que es norte de la vida social de muchos escritores que sólo se empeñan en hablar mal de los colegas en público, como si eso les diera una pátina de genialidad, deberían seguir su ejemplo de ascetismo.
Onetti, como su admirado maestro Faulkner, dejó una larga estela de escritores que sin su obra no hubieran existido. Lo diré sin más vueltas: dejó un montón de discípulos, que aprendieron a escribir gracias a él. Algunos se lo han agradecido (Carlos Fuentes, García Márquez, Vargas Llosa, Saer) y otros se lo guardan y lo niegan si se les pregunta, pero no llegan lejos con su mentira. Eso se percibe fácilmente al leerlos. Pareciera que son “guachos”, como se les dice en el campo a los huérfanos, a los que no tienen padre conocido, a los “hijos de la nada”. Suponen que el mundo los estuvo esperando para  comenzar su marcha, son  sus modestos aportes a este mundo de miserias. Allá ellos.
Lo cierto es que Onetti nos dejó un puñado considerable de cuentos y por lo menos cuatro novelas que son obras maestras del género:  “La vida breve”,”El astillero”,”Los adioses” y “Juntacadáveres”. El “Juntacadáveres” Larsen o simplemente “El Junta”, quien ya había ido apareciendo en novelas anteriores y que en “El Astillero” había sido personaje principal, pero es en “Juntacadáveres” donde hace su aparición que es toda una sinfonía: el sueño de un prostíbulo perfecto. ¿Acaso “el astrólogo” no pensaba  lo mismo  en la saga arltiana para financiar “su” revolución. ”Juntacadáveres” se instala en la ciudad  de Santa María, la ciudad inventada por Juan María Brausen en “La Vida breve” y trata de poner en práctica su plan, elaborado minuciosamente, ya abonado por fracasos anteriores pero se debe enfrentar con el doctor Díaz Grey (otro emblemático personaje onettiano, quien representa las fuerzas vivas de la ciudad. Hay un diálogo entre ambos que no tiene desperdicio. Allí Juntacadáveres intenta convencer al médico que ellos tiene vocaciones diferentes, pero una misma pasión.
Cierta vez se le preguntó a Onetti sobre el origen de este personaje. Y él contó que trabajando para la empresa Reuter en Buenos Aires, una madrugada  asomó por la puerta de un bar un sujeto que llamó su atención. Al inquirir por él, le dijeron: ”AH, es el Junta. Le dicen Juntacadáveres porque se dedica a coleccionar prostitutas viejas. Fue suficiente para construir después uno de sus personajes más entrañables, aún en su miseria final y su abyección.
En su magistral cuento “El posible Baldi”, afirma que somos responsables de una lenta vida idiota. ”Porque el doctor Baldi-dice el narrador- no fue capaz de saltar un día sobre la cubierta de una barcaza, pesada de bolsas o maderas. No se había animado a aceptar que la vida es otra cosa, que no puede hacerse en compañía de mujeres fieles ni de hombres sensatos”.
Una vez le preguntaron por qué sólo salvaba a los adolescentes en sus libros. “Porque al ser humano lo destruyen la política y el matrimonio”, contestó. Él, que se casó cuatro veces.
Entre las cosas absurdas de un continente sumido en la represión que orquestaron sus propios Estados contra los pueblos está la dolorosa anécdota que llevó a Onetti a la cárcel por haber participado como jurado en un concurso de la mítica revista “Marcha” y haber premiado un cuento de Nelson Marra donde el personaje era una represor/torturador. Marra estuvo 5 años preso en una cárcel para detenidos de extrema peligrosidad. Onetti, Mercedes Rein, miembros del jurado, seis meses, junto a Carlos Quijano y Hugo Alfaro, director y Jefe de redacción respectivamente de esa publicación donde Onetti había sido su primer secretario en l939. Esto de las detenciones fue en gobierno de Bordabberry, quien disolvió el Congreso y  gobernaba con una junta militar. Corría el año 1974.
Cuando lo dejaron libre se cruzó a Buenos Aires con una valija de libros, allí tomó un avión para ir a Madrid donde se lo había invitado para participar como jurado en la editorial Seix Barral. Su última esposa, la argentina Dorotea Muhr lo siguió. Estando privado de la libertad pidieron por él todos los intelectuales dignos de Europa y Latinoamérica. Empezando por Jean Paul Sartre.
Nunca volvieron de allí, ni cuando el presidente Sanguinetti elegido democráticamente  lo invitó telefónicamente.
-Gracias, pero no sé qué volvería a hacer yo allí, contestó eludiendo el convite.
Pasó sus últimos años escribiendo cuatro novelas más y algunos cuentos, se empezó a reeditar parte de su obra en España y otros países de Europa, pero él siguió acostado en su cama tomando whisky, fumando varios paquetes de cigarrillos y leyendo interminables novelas policiales. Sin dar ningún reportaje.
Había hecho hacer un cartel  que pegó con una chinche en la puerta con la leyenda que decía: “Onetti no está”. Los curiosos o pacientes que lo buscaban infructuosamente se encontraban con el cartel… y el ruido del violín que producían los ensayos de su esposa que era música.
Cuando le concedieron el Premio Cervantes (máximo galardón literario en lengua española), nunca tan bien otorgado valga apuntar, agradeció al rey con un discurso donde aclaraba que él en  la vida siempre había pagado “no placé” y cuando ya no esperaba nada le caía esta distinción. Al ser requerido por el periodismo de todo el mundo, un periodista español le preguntó qué significaba el premio para él.
-“Ciento diecisiete mil dólares”, contestó lacónico.
Al periodismo hispano no le cayó muy bien su respuesta.
Se olvidaba que él era Juan Carlos Onetti, un verdadero duro hasta el fin.
 
 
          

*Jorge Isaías jisaias46@yahoo.com.ar
 

Abuelo Pablo*

 

Te dejé olvidado entre lápices de colores muy usados
y un nido de horneros deshabitado
ahí estarás protegido de tormentas viejas
y poemas nuevos
para siempre tuyos los pasos de mi infancia
los maceteros de malvones rojos
y el perfume dulce de violetas invasoras
en ese jardín eterno adonde moriré niña y saltando a la soga
recogiendo hojas de laurel para la salsa de tomates
corriendo incansablemente a los patos.
Aún me observas
encendiendo eternamente la pipa
tras los anteojos redondos y dorados
flamean al viento tus bombachas de campo
permaneces
atornillado al suelo por tus alpargatas negras.
Mi tiempo es mentira
aún estás ahí
enseñándome a tomar mate amargo y a montar
mientras la Patagonia se desenrosca en mi pelo
y un caballo que no entiende de linajes
me vuelve a arrojar cerca de la tranquera
ilustrando tu iracundia
no fuera cosa que se rompiera tu muñeca
y su mágica sonrisa de chocolate.
Ninguna mano tan enorme
ningunos ojos tan claros
ningún silencio tan palabra.
Ningún abuelo en tu sillón
donde reinabas mi infancia.
Antiguo rey de corazones.
 

*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar

INFANCIA EN LA PLAZA ESPAÑA*

Un grupo de niños sin patria, duerme a la intemperie.

Sus alforjas figuradas son sacos rotos de afectos y miradas.

Sus vidas son manchas inciertas

de una sociedad dormida e injusta.

Deambulan en la noche como sombras del día,

trémulo en cada uno de ellos.

Valoran como los valoran y allí no sobra para la yapa.

Acunan en su piel
                                                                     
                                                                el frío y el hambre como únicas presencias.

Son la sobra del mundo no lejano,
                                                             
                                       del nuestro, del cada día.

Y mueren sin saberse si murieron
                                                                      
                                                    o emigraron como pájaros.

Los que quedan ocupan la plaza o lo que sea,
                                                              
                                 clamando.

Su violencia, desmesurada, es un modo
                                                               
                                                     de clamar por su vacío.

*De Oscar A. Agú. cachoagu@yahoo.com.ar
-Fuente: ARENA DE NUEVE CANTOS. Antología de Poetas Santafesinos. (2008)

Regalo de amor*

 
El le dijo que le regalaría la luna si pudiera. Se subió a una escalera, no pudo, estaba muy alta y tenía que nadar en ese cielo oscuro de las ciudades, se enganchaba con antenas que servían para que de las cajas cuadradas, salieran palabras que hacían que los que las recibían se quedaran callados. A él le gustaban las palabras de ella que miraba los ojos de él, nolas cajas que despertaban silencios. Los ojos de él eran pantallas abiertaspara ver el mundo. Más hablaba ella, más quería el regalarle la luna.
Un día se la trajo. Ella abrió el paquete encontró una luna, redonda, clara, a veces derritiéndose, otras erguida.
Todas las noches se acercaba a esa luna de la revuelta, la luna del deseo, con hebras de pasto y suaves aromas de infancia. Un día se animó, la tocó con la boca, se dio cuenta que era un maravilloso queso que guardaba en su interior palabras de Calvino, las artesanías de antiguos campesinos, la historia del mundo en pedacitos.
Cuando el llegó, ella le sirvió trocitos del secreto de él, con vino.
No quiero contarles lo que siguió, si desean saberlo apaguen esa caja repetidora del más pobre sentido común, busquen en los ojos de un él o una ella, la luna, el mundo, o lo que quieran, y verán como sigue la historia.

*de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar

Limpieza a fondo*

Desprende del techo con un plumero los sueños que cuelgan junto a las telarañas del cielo raso. De bajo la cama, barre el deseo. Con una espátula despega la ira de las paredes. A la ternura, bastante apolillada, la
descuelga del ropero. Mete todo en una caja, que envuelve y ata con espléndido moño de regalo, y la deja sobre la mesa del comedor.
Conforme con la tarea realizada, se va de la casa dando un portazo.
- ¡Qué sea él quien saque la basura!- exclama.

*de Lucia Diaz. ludiaz1@yahoo.com

Regreso con Ollie*

Los dos hombres han salido a cubierta. Amanece y desde el barco puede divisarse la costa, el primer movimiento del día. Una leve bruma dificulta la visión desde la popa, donde los dos hombres se han apoyado y permanecen en silencio.
El gordo está prolijamente peinado, el cabello ralo apretado por la gomina. La brisa le hace entrecerrar los ojos. Una arruga le cae entre las cejas, otras dos a los costados de la nariz y la boca es un arco fláccido sobre el mentón quebrado.
  Los ojos del hombre flaco son opacos; los rasgos suaves del rostro denotan comprensión
-resignación tal vez-, y ya no hay ternura ni esperanza en su gesto. toda la amargura del mundo mira, desde esa cara, a la costa inglesa.
Stan coloca una mano sobre los ojos, a modo de pantalla, un poco para evitar el fulgor del sol que se levanta en el horizonte, un poco para que el gordo no advierta que esa costa (que es la misma que dejo hace cuarenta años), es otra para él.
Los cuarenta años pasados en Hollywood lo han convertido en un hombre cansado. Al fin y al cabo, es mucho tiempo y la vitalidad no le puede ganar a la vida. ¿De qué valdría estar recostado en un cómodo sillón, rodeado de nietos que miman, de periodistas que adulan? John Wayne le dijo una vez al gordo, que ahora está a su lado y entonces no le hizo caso, que la vida es dura y es mejor defender a cada momento lo que se consigue porque si no, la gente lo olvida. y la gente olvida su propia risa.
El flaco ha movido levemente la cabeza y le ha parecido percibir, en el gesto del gordo Ollie, una mueca parecida a una sonrisa.
-Ya salen los pescadores- ha dicho el gordo.
En el horizonte, centenares de barcazas dejan la costa en dirección al pequeño barco. Sólo Laurel y Hardy permanecen en cubierta. Ambos han levantado las solapas de sus sacos, aunque no hace demasíado frío; el viento silba contra el buque.
-Habrá que tomar un tren hasta Lancanshire-, dice el flaco sin mirar a su compañero.
-los trenes tienen que ver con el principio y con el final- ha dicho Stan.
-Por primera vez, Ardí se ha dado vuelta para mirarlo. Luego baja la vista. Le gustaría estar otra vez bajo los reflectores, frente a una cámara de cine.
Piensa que no está demasiado viejo para eso. Tiene 62 años y está cansado, es cierto, pero debe reconocer que es la gente quien se ha cansado de él y de Stan.
“Los trenes tienen algo que ver con el principio y con el final”, piensa ollie. Es cierto. También los barcos y la distancia. Uno siempre va a morir lejos de los mejores lugares. Por vergüenza tal vez, como los elefantes. El siempre tuvo algo de elefante. No sólo fisicamente. Los elefantes son codiciados en su mejor momento cuando sus colmillos son frescos y deslumbrantes. La gente sólo busca eso, los colmillos. Si atrapa a un elefante, enseguida se los corta y toda la grandeza del animal desaparece. Queda apenas el cuerpo pesado, dolorido, tan dolorido está el elefante que cualquier otro animal puede matarlo.
-Me siento como un elefante-, ha dicho Hardy, Stan lo mira y luego dirige sus ojos a la distancia donde las chalupas navegan agitadas por el mar.
-¿Tu padre sabe que llegás? -pregunta Ollie.
-Le mande un telegrama. Habrá función en Lancanshire. El todavía trabaja en el teatro del condado.
Cuarenta años fuera de Inglaterra. Nunca extrañó demasiado. Sin embargo, Stan siente esta madrugada un suave estremecimiento cuando piensa que su padre lo verá en el escenario. Siempre le mandaba cartas luego de ver las películas. Alguna vez, recuerda, le sugería cambiar detalles. El viejo era muy minucioso y no perdonaba nada. El lo hizo actor y no le dolió cuando lo dejó ir, aún sabiendo que no regresaría. Quizás esperaba de su hijo la grandeza que él nunca había conseguido. Y ahora el hijo regresa, con toda su grandeza a cuestas, y le da miedo enfrentar al viejo (tendrá más de ochenta años ahora), que todavía actúa en comedias y ha sido premiado en el condado. Dos hombres viejos van a encontrarse, van a resumir sus vidas en un instante.
Ollie mira a Stan. Tiene los ojos nublados y siente ahora un poco de frío. el sol se levanta cada vez más. las estrellas, que aún brillan, son las mismas que las de aquella noche de 1912, cuando Stan partió de Inglaterra. Stan siente ahora lo mismo que aquel día. Es necesario apostar otra vez por la vida, pero no sabe si alguien querrá aceptar la apuesta de un viejo perdedor.
Stan enciende un cigarrillo, tiene que darse vuelta, dar la espalda al viento para que el fósforo no se apague.
A lo lejos comienzan a sonar las campanas de la iglesia del pueblo. Ollie reconoce antes que Stan el ritmo de los tañidos, la música que tantas veces oyeron en sus películas.
Se han mirado sin hablar. Stan se ha cubierto la cara con las manos. Arroja el cigarrillo al mar. Ollie le da la espalda. Ambos saben que todo final abre la esperanza de un nuevo comienzo.
La música llena el aire.

*de Osvaldo Soriano.
-De Artistas, locos y criminales.

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 3 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Alberto Nepomuceno. Las poesías que leeremos pertenecen a Beatriz Marín Aguilar (Colombia) y la música de fondo será de Takillakta (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44  A-5020 Salzburg  AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

 

3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL „ESTRELLA ERRANTE“

BASES DEL CONCURSO:
 
ÁREAS:
a.   Composición para piano solo
b.   Composición para piano y electrónica
c.   Composición para piano y trío de cuerdas
 
v     Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v     En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente.
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental.
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos.
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.
 
ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.
 
Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@yahoo.de . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.
 
Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.

PREMIOS:
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO:    500 Euros
 
* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.
 
* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).
 
Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA –
o a:  euroyage@yahoo.de
 
más informaciones encontrará en: www.euroyage.com
 
EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)
 
El 3. Concurso de Composición XICóATL „Estrella Errante“ es posible gracias al auxilio de:
v      El Gobierno del Estado de Salzburgo
v      La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v      La Asociación Música en el Museo (MiM)
v      La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE

*

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Saludos afectuosos.

*Eduardo F. Coiro. inventivasocial@hotmail.com

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Posted by URBANOPOWELL in 18:28:35 | Permalink | Comments (2)