CAMBIAMOS OJOS POR CIELO...
El ángel de la bicicleta*
*Música: Luis Gurevich / Letra: León Gieco
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño y cárceles
Bajen las armas!!
Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos fe por lágrimas
Con qué libro se educó esta bestia
Con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
Y nos queda esta mierda
Que nos mata sin importarle de donde venimos
Que hacemos, qué pensamos
Si somos obreros, curas o médicos
Bajen las armas!!
Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos buenas por malas
Y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
Ni la vida ni la muerte se rinden
Con cunas y cruces
Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias
Bajen las armas!
Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño, y cárceles
Bajen las armas!!
Que aquí solo hay pibes comiendo
*Fuente:
http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=print&sid=2604
CAMBIAMOS OJOS POR CIELO...
Domingo, 23 de Diciembre de 2007
CELESTE LEPRATTI, HERMANA DE POCHO
"Un montón de gente tomó su bandera"*
Claudio "Pocho" Lepratti fue asesinado hace seis años, en Rosario, durante la represión del 19 y 20 de diciembre. Era profesor, trabajaba en un comedor y con microemprendimientos. "Un militante social", lo define su hermana.
León Gieco le dedicó la canción "El ángel de la bicicleta". El policía que lo mató está preso y fue condenado. Celeste pide que "los que dieron las órdenes, los jefes policiales y los responsables políticos" también rindan cuentas.
Imagen: Télam
*Por Adriana Meyer
Celeste Lepratti tiene la mirada clara y la voz serena, pero se le empañan con un velo de tristeza cuando recuerda a su hermano. Claudio "Pocho" Lepratti fue asesinado hace seis años en Rosario durante la represión desatada por el gobierno delarruista, que en su sangrienta retirada provocó casi cuarenta muertos en todo el país, nueve de ellos en la provincia de Santa Fe. "A Pocho no lo mataron, lo multiplicaron", afirmó esta mujer -docente, soltera, 30 años, sin hijos- que tomó la posta de la militancia social sembrada por su hermano en las barriadas de la periferia de esa ciudad. Celeste le dijo a Página/12 que "sólo habrá justicia cuando paguen tanto los autores materiales como políticos de cada uno de los casos", denunció que el poder político "nunca escuchó los reclamos de los familiares" y se lamentó de que los jefes policiales de entonces hayan sido ascendidos.
-¿Qué pasó ese día? ¿Cómo vivió ese momento?
-Nosotros somos de Entre Ríos, en 2001 estábamos todos en Concepción del Uruguay. Pocho es el más grande de los seis hermanos y estaba viviendo desde hacía unos cuantos años en Rosario. Me acuerdo que habían empezado los saqueos, ya el 18. Y el 19 a la noche sus compañeros de trabajo nos avisan
de su asesinato.
-¿Qué hacía Claudio?
-Un montón de cosas. En ese momento en la escuela Mariano Serrano estaba como ayudante de cocina, preparaba los alimentos para los chicos del comedor. También trabajaba en otra escuela del barrio donde vivía, Ludueña, era profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación. Y estaba en una dependencia municipal con microemprendimientos como huertas o crianza de animales. Era un militante social.
-Lo reconocían, además, porque andaba siempre en bicicleta. ¿Es así?
-Sí. Tenía un trayecto bastante largo entre su casa y la zona sur. Daba esa vuelta todos los días hasta la escuela.
-¿Qué le contaron que pasó ese 19 de diciembre?
-Rosario era un caos, como otros lugares. Ya se había desatado la represión en distintas barriadas, ya había un muerto. El estaba con un compañero de trabajo con el que subió a la terraza de la escuela para ver qué pasaba alrededor. A pocos metros de ahí había vecinos reclamando por comida. La policía pasaba disparando a mansalva. Poco antes de las seis de la tarde pasó de nuevo el móvil policial en contramano, Pocho les grita que dejen de tirar, que ahí hay chicos. Y la respuesta fue que el auto paró, bajaron dos de los policías y dispararon. Uno de esos disparos fue certero y le quitó la vida a Claudio.
-Fue un fusilamiento.
-Sí, sí. Y se subieron al auto y se fueron. Claudio fue asistido por sus compañeros, la ambulancia no llegaba y lo llevaron en un auto de ellos. Pero el tiro fue fatal, la hemorragia era muy grande y en el hospital no hubo forma de salvarlo, aunque lo intentaron. (Se le quiebra la voz.)
-¿Cuántos años tenía?
-Treinta y cinco.
-¿Qué pasó con esos policías?
-Horas más tarde fueron detenidos porque los identificaron los compañeros de Claudio. El que dio el tiro certero es Esteban Velázquez, y él junto con Rubén Pérez, que también disparó, fueron detenidos. Pérez fue sobreseído mientras que a Velázquez lo procesaron, y este año quedó firme la condena: catorce años de prisión. Pero nosotros decimos que Pérez también tuvo que ver.
-El caso de Pocho es el único que tiene un condenado. ¿Qué pasó con el resto de los asesinatos?
-En la provincia de Santa Fe murieron nueve personas y no hay responsables políticos que hayan pagado por eso. A De la Rúa lo procesaron por cinco homicidios culposos. Más allá de cómo vaya a terminar eso, acá nunca ocurrió nada por el estilo. Carlos Reutemann jamás tuvo que dar explicaciones. No fue llamado por la Justicia ni siquiera a declarar por el accionar que tuvo su policía, por las órdenes que se emitieron esos días. ¿Por qué la policía disparó con balas de plomo? En la causa de Pocho no sentimos que haya justicia aún, faltan los que dieron las órdenes, los jefes policiales, los responsables políticos que más tarde o más temprano tendrán que rendir cuentas. Y hasta que no rindan cuentas cada uno de los implicados en esta masacre, materiales y políticos, por cada una de las muertes, no podemos pensar que haya habido justicia.
-¿Qué cambió en la provincia?
-Esa gente sigue participando de la política como si nada hubiera pasado. El ex gobernador (Jorge) Obeid nunca nos recibió, nos dio la espalda a todos los familiares de Santa Fe. Además, la Fiscalía de Estado pidió la libertad para Velázquez argumentando que no había pruebas en su contra.
-¿El Estado pretendía salvar al policía que disparó?
-Así es. Nunca tuvimos explicaciones sobre esto. El Estado tuvo que optar entre dos trabajadores del Estado: uno era Claudio, docente, que trabajaba en la cocina, y Velázquez, que era policía y asesino. Y eligió al segundo.
Nunca escucharon los reclamos de los familiares. Alguien que se opuso a la comisión investigadora no gubernamental que pedíamos fue Domingo Pochettino, un legislador del PJ. Y durante la gestión de Obeid fue el secretario de Derechos Humanos. Todos los que tuvieron actitudes como esa recibieron algún beneficio. Los jefes policiales, que fueron ascendidos.
-¿Piensan que con Hermes Binner esto puede cambiar?
-Tenemos expectativas. Si volvía a ganar un gobierno justicialista no íbamos a tener ninguna posibilidad, como ya ocurrió con Reutemann y Obeid. Hay cosas cristalizadas, era muy difícil avanzar. Pensamos que ahora puede haber algún tipo de respuesta. Hay un montón de cosas que se pueden hacer, así que vamos con ese reclamo otra vez y esperamos ser escuchados.
-¿Cómo siguió su vida?
-A todos nos cambió. Hace casi tres años que vivo en Rosario, mi familia sigue en Entre Ríos. Mi papá falleció y fue muy simbólico porque se muere cuando se cumplen los tres años del asesinato de Pocho. Más allá de sus problemas cardíacos, no pudo resistir a tanta impunidad (le tiembla la voz).
Soy docente, doy clases. Y me fui sumando a lo que continúan otros, a lo que era el trabajo de Claudio. A su casita en el barrio Ludueña los pibes la transformaron en el Bodegón Cultural Casa de Pocho, donde hay talleres y los jóvenes con los que trabajaba siguen ahí abriendo posibilidades a otros
adolescentes.
-Una forma de continuar con su espíritu.
-Sí, por eso decimos que a Pocho no lo mataron sino que lo multiplicaron.
Hoy vemos que hay un montón de gente que tomó como bandera lo que él hacía para salir adelante.
-¿Por qué le decían "Pocho hormiga"?
-En Entre Ríos estaba en la Juventud Peronista. Pero le quedó ese sobrenombre cuando vino al seminario en Santa Fe, y dicen que sus anotaciones cuando estudiaba las hacía en boletas partidarias. Y lo de
hormiga surgió luego de su muerte, de un texto que escribió Gustavo Martínez, con quien eran compañeros en ATE, queriendo asemejar el trabajo de Pocho con el de las hormigas.
*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/reportajes/25-96596-2007-12-23.html
*
De todo, quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba
siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
y la certeza de que sería
interrumpido antes de terminar.
Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda...un encuentro.
*Fernando Pessoa
Domingo, 23 de Diciembre de 2007
Caballero de la noche*
*Por Mariana Enriquez
Se dice que obtuvo el don para la narrativa de chico, cuando a los 12 años tuvo que vender medias por las calles de Buenos Aires. La familia Bajarlía, otrora muy acomodada, había caído en una importante bancarrota económica, y Juan Jacobo tuvo que salir a trabajar. Pero los Bajarlía pronto se recuperaron, y el chico pudo estudiar derecho y especializarse en criminología. Además, pudo dedicarse con auténtica pasión a la poesía y la literatura. Era, aseguran quienes lo conocieron, una rara mezcla de
callejero y ratón de biblioteca.
La ocasión actual es que se acaba de publicar El placer de matar (Alción Editora), uno de sus libros inéditos de investigaciones criminológicas, y una muestra impecable de su talento y su gusto por lo insano, lo marginal, lo macabro; gustos y obsesiones que, inevitablemente, lo convirtieron en un autor atesorado por lectores jóvenes. Liliana Heer fue su amiga y compañera de charlas literarias, y cuenta: "En los setenta leí Fórmula al Antimundo, un libro de cuentos centrados en la pluralidad del tiempo y la problemática de la destrucción. Categorías básicas de la parapsicología y de la ciencia ficción, género dominado ampliamente por Bajarlía y sobre el cual mantuvimos luego algunas conversaciones. Recuerdo el día en que escritores amigos me hicieron conocer a Jean Jacques en un bar cercano a su despacho. Una suerte de iniciación en el campo literario (yo aún era inédita). Para jóvenes de mi generación y de otras varias, Bajarlía funcionó como referente de entredichos artísticos, maestro, brújula, amigo incondicional, gran lector y narrador maravilloso de anécdotas de todo calibre. Jean Jacques poseía
numerosos rasgos que atraían a los artistas en formación, simplemente porque él siempre fue joven, abierto, espontáneamente deleuziano, amante del devenir. Fue un precursor del cyberpunk, de los seres electrónicos, no en el sentido de la repetición de la máquina por el hombre sino del desarrollo del hombre a través de las máquinas para recuperar la memoria perdida".
Uno de sus admiradores, el periodista Emilio Fernández Cicco, escribió en un texto publicado cuando Bajarlía murió, en 2005: "No es frecuente encontrarse con un anciano de traje y corbata, calvo como una rodilla, grandes anteojos de insecto, que hable sobre sexo anal y asesinos seriales, y que escriba
poemas al demonio en el hospital mientras espera la muerte".
Bajarlía era tan polifacético que su currículum resulta apabullante. Fue poeta (Estereopoemas, 1950; Nuevos límites del infierno, 1972). Fue uno de los principales difusores de las vanguardias de principios del siglo XX en Argentina con libros como Literaturas de vanguardia (1956) y El vanguardismo poético en América y España (1957); entre 1948 y 1956 dirigió la revista Contemporánea y formó parte, en 1944, del Movimiento de Arte Concreto-Invención, junto con Gyula Kosice, Edgar Bayley, Carmelo Arden Quin y Tomás Maldonado, entre otros. Fue ensayista crítico de poesía (La polémica Reverdy Huidobro/El origen del ultraísmo, 1964, o Fijman, poeta entre dos vidas, 1992); fue investigador histórico, criminólogo y curioso de lo oscuro y lo erótico (Sadismo y masoquismo en la conducta criminal, 1959; Drácula, Bram Stoker y el vampirismo, 1992; Breve diccionario de periodismo y poemario satírico, 1997). Fue narrador y dramaturgo: escribió novelas policiales con el seudónimo de John J. Batharly como Los números de la muerte, 1972, y El endemoniado Sr. Rosetti, 1977. Fue periodista: trabajó para Clarín y Playboy, y el día antes de su muerte a los 91 años salió publicado un artículo suyo en La Gaceta de Tucumán. "Pero en los últimos años, aunque conservaba un humor excelente, estaba dolido", cuenta Diego Arandojo, escritor, cineasta y discípulo-amigo de Bajarlía, quien prologó su
libro de relatos Cuentos macabros para sonámbulos. "Se lamentaba porque no podía publicar sus libros y tenía que andar pidiendo por las editoriales, como si fuera un autor novel. No se quejaba, no era eso; se sentía menospreciado. 'Me mataron con balas de silencio', decía siempre."
El otro lado
Un breve repaso por el índice de El placer de matar es suficiente para dar cuenta de la condición de arqueólogo tenebroso de Bajarlía: "Los profanadores de Tumbas", "Lesage, el Mago de Satanás", "Sexo y antropofagia".
Un fragmento también puede dar cuenta de su estilo: "El crimen es la convocación de las sombras, el placer de diluirse en las tinieblas. El victimario es el hijo ignorado del viejo Harpócrates, el dios homicida que se alimenta de oscuridad y silencio". Sin embargo, no es posible encasillarlo. "Es difícil elegir una faceta", dice Liliana Heer, "por momentos en su obra resuenan diferentes zonas, registros, disciplinas, géneros. Su curiosidad permanente, el entusiasmo investigador hacen que sus
poemas estén atravesados por detalles y escansiones del buen periodismo".
Tono Truman Capote en El placer de matar y en poemas como "El sueño de Luther King" de Nuevos límites del Infierno: "Fue el 4 de abril, en Memphis./ las naves orbitales recogían la eternidad/ y tu risa llena de ríos devoraba el odio blanco y la violencia. / Venías de Deep South donde los esclavistas enumeraban y marcaban cuerpos negros para acuñar moneda..."...
"Pero, como temprano seguidor de Werner Heisenberg y de Einstein, se apasionaba hablando de las relaciones de incertidumbre y el indeterminismo del universo físico, en contraposición a todo tipo de causalismos y clichés.
Veía al lenguaje como un mundo material de incertidumbre y exploración permanente. Era adicto a la libertad de transponer un género en otro, sin olvidar jamás la premisa del humor como una forma de poesía".
Esa faceta, en la cual el centro de su universo creativo era la experimentación con el lenguaje, se desarrolló en la época del grupo Arte Concreto Invención. El propio Juan-Jacobo cuenta en el documental Bajarlía (2005), de Diego Arandojo, que se presentó en la sala Leonardo Favio de la Biblioteca del Congreso. "Habíamos establecido que teníamos que liquidar todo el lenguaje que se utilizaba hasta ese momento porque considerábamos que estaba gastado. Tratamos de hacer una poesía totalmente distinta. La hice yo en Nuevos límites del infierno, donde inclusive pensando que en algún momento los robots se iban a comunicar con el ser humano, e iban a tener su lenguaje propio, redacté varios robot-poemas adjudicándoles el lenguaje específico que desde mi punto de vista podrían tener los robots." Consideraba, además, que habían logrado una revolución con el grupo Arte Concreto Invención. "Una revolución en el sentido de la estructura del verso. Porque habíamos liquidado la rima, habíamos liquidado la combinación estrófica cerrada. No nos interesaba el soneto. El soneto tan cacareado por Leopoldo Lugones. Los muchachos jóvenes estaban tomando contacto con la vanguardia y el verso libre. Y este Lugones, entre nosotros, que es considerado como el mejor poeta de la Argentina, de alguna manera
retrasó la poesía argentina."
Bajarlía también se desempeñaba como criminólogo en su estudio de abogado de la calle Cerrito ("llegué al relato fantástico por los relatos que me hacían mis defendidos") y daba clase en la Escuela de Periodismo. Allí conoció a quien fue su célebre novia: Alejandra Pizarnik. "Era 1954", cuenta en la
entrevista del documental. "Comencé mi primera clase con Alejandra frente a mí, citando algunos términos muy interesantes del dadaísmo y el surrealismo.
Refiriéndome a Tristán Tzará dije que, por ejemplo, el arte era un producto farmacéutico apto para imbéciles. Esa misma noche, Alejandra me esperó a la salida de la escuela de periodismo y me dijo dónde podía conseguirse una bibliografía que repitiera lo que yo había dicho. La invité entonces a la confitería La Real que después se convirtió en Banchero, en Corrientes y Talcahuano. Y allí comenzó nuestra gran amistad. Desde ese día en adelante Alejandra se servía de todos los libros que yo tenía en el estudio. Se
acostaba, o nos acostábamos, en el estudio y hacíamos una vida totalmente irregular.
Durante dos años hicimos esa vida de pareja, hasta que un día, cansado yo por una serie de, digamos, infidelidades, traté de cortar con ella. Pero antes de cortar, recuerdo que yo estaba corrigiendo la traducción de La lección de Ionesco, y vino a verme al bar en donde yo trabajaba sobre ese texto, con una valija, la puso sobre mi mesa y me dijo, de buenas a primeras: 'Mañana me caso con vos'. Entonces la miré y le pregunté si estaba trastornada. En la valija llevaba un par de ropas íntimas, dos o tres ejemplares del primer libro que yo le hice publicar a Arturo Cuadrado, y algunos lápices. Era todo lo que traía. Le dije que yo entendía que ella estaba trastornada, porque ninguna persona se casa en 24 horas, se necesita un tiempo especial para preparar, digamos, todo lo que le va a servir a la pareja para el matrimonio. Y comenzó una discusión que duró toda la noche, por los bares de Buenos Aires y de Avellaneda, donde la fui llevando de a poco, hasta dejarla en la puerta de su casa en Avellaneda."
Poco después de la ruptura con la poeta se casó con la que sería su esposa hasta la muerte: "Era, desde mi punto de vista, la joven más hermosa de la época. A tal punto que la llevé un día a la casa del teatro, donde yo tenía que verme con Leónidas Barletta. Y Barletta, al verla a ella quedó tan impresionado por su figura que me dice, nos dijo: 'Dejáme a Enriqueta y hacemos La dama de las camelias'".
De esa época data también su cercana amistad con Leopoldo Marechal -que lo llamaba "zoólogo de la monstruosidad"- y Jacobo Fijman. "Yo llegué a conocer a Fijman mucho antes de conocerlo a Leopoldo Marechal, que era muy amigo mío, estábamos continuamente en su casa, hablábamos de poesía y de un montón de cosas. Y ya Marechal, por la época en que yo lo frecuentaba, lo había descrito a Jacobo Fijman como un ser de doble personalidad, digamos. Algo así como un hermafrodita, pero no desde el punto de vista sexual, sino desde el punto de vista corporal. En Adán Buenosayres lo describe diciendo que la mitad de su cuerpo era femenina y la otra mitad masculina. Cuando lo agredían, él siempre contestaba con citas literarias, por elevación, igual que Borges."
La niebla del olvido
Bajarlía nunca dejó de escribir, ni de actualizar sus libros (agregó capítulos sobre Anne Rice y autores de los años '90 a su clásico ensayo sobre vampirismo) ni actualizarse él mismo. Según su hijo, no le gustaba mucho la compañía de gente de su edad que, según él, "estaban totalmente chotos", y usaba laptop e Internet. "Los amigos le decíamos que tenía hipervínculos, que era una wikipedia con patas." Claro, se podía pasar de un tema a otro en conversación, una conversación que además estimulaba porque, según se cuenta, su casa estaba abierta para todos. Uno de sus más famosos invitados fue Federico Andahazi, que recibió ayuda de Bajarlía para la investigación de la novela Las piadosas. Y otro amigo célebre, aunque de cuño completamente distinto, fue Antonio Di Benedetto: cuenta la leyenda que
una persona transportó hasta el estudio de Bajarlía un rollo de papel escrito por Di Benedetto, que estaba preso en Mendoza bajo la dictadura, y que le pedía ayuda". Diego Arandojo confirma su papel como abogado que atendía casos de presos políticos con frecuencia.
Después de la edición de El placer de matar, hubo varios planes frustrados de reeditar los libros que no se consiguen, y de terminar de publicar su extensa obra inédita. Por ahora, los proyectos han fracasado. Entre esos libros se adivinan una cuantas perlas: el ensayo biográfico Antonio Di Benedetto: Diario de una agonía; Nuestra Señora de los Basurales, una peculiar obra centrada en los cadáveres arrojados a basurales durante las dictaduras argentinas, libros de poemas como Te espero al amanecer, Poemas del abismo o Nadie te ha visto, Satanás. También un ensayo sobre los "martinfierristas", grupo cuya trayectoria estudió con detenimiento, y La novela que escribió Borges, la literatura cyberpunk y otros ensayos donde está la famosa teoría de Bajarlía acerca de que Borges habría escrito una novela policial con seudónimo, de la que nunca se quiso hacer cargo.
"También están los diarios del juicio a las Juntas", cuenta Arandojo. "El estuvo presente en la sala como periodista y tomó apuntes de los asesinos desde el punto de vista de la criminología: los observó desde lo anatómico y lo gestual; cómo hablaban, cómo se movían, una suerte de perfil criminal."
La suerte de estas obras es todavía incierta. Liliana Heer lamenta esa oscuridad, pero no se sorprende: "Bajarlía tiene un lugar muy importante entre los escritores no reconocidos. Pienso en una serie improvisada que incluiría a Libertad Demitrópulos, Leopoldo Marechal y Néstor Sánchez. Han tenido un mísero reconocimiento, sobre todo comparados con otros. Creo que innumerables razones intervienen en la exclusión, desde marcas políticas, exilios 'voluntarios', ruptura de jerarquías hasta una singular relación con el arte fuera de la infatuación, experimentalista. En pocas palabras, ajena al canon y al bronce".
*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-2858-2007-12-23.html
A FONDO: ENTREVISTA AL ANTROPOLOGO
José Garriga Zucal:
"Todas las barras bravas son iguales: las une la cultura del aguante"*
La pasión por un club separa a las hinchadas. Pero todas se unen en los códigos de la violencia, el machismo exacerbado, la intolerancia hacia el otro y los vínculos oscuros con los dirigentes.
*Claudio Martyniuk. cmartyniuk@clarin.com
Todos los ojos no ven lo mismo, y la mirada de un antropólogo sobre el fútbol es capaz de brindar aportes para conocer cómo circula la pasión y se conforman los lazos personales entre los hinchas. La violencia, el machismo y la intolerancia son rasgos de los barrabravas, pero una visión más profunda es capaz de reconocer las bases sociales de estos valores y el giro que tomó en las últimas décadas el modo de manifestar la lealtad a un club de fútbol.
Investigador participante, José Garriga Zucal se sumó a la barra brava de Huracán para explorar sus patrones y, sobre todo, para determinar el lugar que ocupa la violencia en el fútbol argentino.
¿El fervor del barrabrava es diferente al de otros actores del fútbol?
Son diferencias de grado. De hecho, conocemos muchos dirigentes que antes fueron barrabravas. La pasión, en muchos casos, puede ser la misma. Es un problema reducir la violencia sólo a los barrabravas. El escenario del fútbol es mucho más complicado. Los barrabravas son los más violentos, pero no los únicos. Hay dirigentes que también tienen actitudes patoteriles.
¿Hay una tipología de los barrabravas?
Es muy difícil hacer una tipología porque es un grupo muy heterogéneo. Vamos a encontrar desde desempleados hasta profesionales; gente que roba y gente que trabaja. Hay adictos y personas que no consumen drogas. Una particularidad que los aglutina es la cuestión del "aguante". Son aguantadores. Y el "aguante" tiene que ver con la violencia. Estos hinchas heterogéneos se hacen homogéneos al ser aguantadores, peleadores.
¿El "aguante" se define por oposición a un adversario?
Hay una idea de diferenciación a través del "aguante", pero no es tanto con la otra barra brava rival, sino con los otros actores sociales del ambiente del fútbol que no hacen del "aguante" su marca distintiva. Por ejemplo, con los otros espectadores que no se pelean. Entonces, se genera una diferencia
entre las barras bravas y el resto de los espectadores; entre las barras bravas y los jugadores, dirigentes y técnicos.
¿Entonces una barra brava no se diferencia de otra?
Todas las barras bravas son iguales: las une la cultura del aguante. El "aguante", como característica definitoria, está presente en las distintas barras bravas. Comparten los mismos códigos, la misma lógica. La barra brava de Huracán tiene la misma cultura que la de San Lorenzo.
¿Qué conductas se manifiestan en la práctica del "aguante"?
Para ser miembro de una barra brava, hay que pelearse. "Los pibes" -como se llaman ellos mismos- se definen por "bajar cuando hay que bajar". No se puede ser un cobarde. Después, como todo grupo, tienen códigos, pero también los violan. Es muy común que, por ejemplo, digan que no se usan armas de
fuego en los enfrentamientos entre hinchadas. Pero a veces las usan. Es muy común que digan que las banderas se roban en un enfrentamiento, pero a veces las roban en otras situaciones. Mienten, como el resto de la sociedad.
Nosotros sabemos que el semáforo se cruza cuando está en verde, pero a veces lo cruzamos en rojo. Hay un código que respetan bastante: no denuncian.
Cuando los hinchas de Boca golpearon brutalmente a los de Chacarita, éstos desistieron de hacer la denuncia. Lo aguantaron con los códigos del grupo.
Pero esas conductas se vengan, ¿no?
Por supuesto. Y así se genera un ciclo de violencia infinita, precisamente porque no se denuncia pero sí se venga. Porque siempre hay que demostrarle al otro que se tiene más "aguante". Siempre se están buscando para pelearse, o quedó una deuda que no está paga y hay que cobrar.
¿Estos grupos están vinculados al barrio?
Sí. Se reúnen en una esquina, se consideran garantes de la seguridad de ese barrio. Suponen que mientras ellos estén ahí, no va a haber robos. Funcionan como reguladores de la paz social en ese espacio. Por supuesto que son reguladores entre comillas, porque ellos mismos generan trastornos. Están
consumiendo drogas, orinan las calles, pintan las casas, se pelean con los mismos vecinos... Pero tienen la convicción de que regulan el espacio social.
¿La policía negocia con ellos?
Negocia con ellos, y también sabe que mientras la hinchada esté en ese espacio, ahí se está tranquilo, porque la hinchada misma no permite que haya un robo, porque si no, con los primeros que se la van a agarrar es con ellos. No es que no roben; no permiten que roben otros. Pero, a la vez, suelen establecer una relación duradera con los vecinos. Duradera no significa armónica ni pacífica, pero es una relación. Hay relaciones que no pasan por la cordialidad, pero que igualmente son estables.
¿Cómo se construyen los liderazgos de una barra brava?
Uno no puede llegar a ser líder de la hinchada si no se pelea. Aquel que no tiene "aguante", no puede llegar a ser uno de los "capos", como dicen ellos. Pero además, tiene que tener otras particularidades. No puede ser solamente un buen peleador. Además tiene que saber distribuir, porque los líderes de las hinchadas tienen una gran capacidad para conseguir recursos, y hay que saber distribuirlos entre la tropa. Si los distribuye mal, dura muy poco. Y además, tiene que tener una dosis de carisma, cierta capacidad de marcar una dirección estratégica, política.
¿Cuántos miembros tiene una barra brava?
Las de River y Boca son las más grandes. Pueden tener quinientos, cuatrocientos miembros. Y las de Huracán o de San Lorenzo deben tener doscientos, trescientos miembros.
¿Cómo juega la lealtad entre ellos?
Es importantísima. Tiene que ver con la solidaridad. Como es un grupo que está casi constantemente fuera de la legalidad, eso los hace ser muy compañeros hacia dentro del grupo. Cuando uno de ellos cae preso, hay actos de solidaridad específicos. Cuando alguien es herido, se encarga la hinchada de llevarle medicamentos o conseguirle dinero a la familia. De la misma manera, si una hinchada se cruza con otra, aquel que no baja del micro a pelear recibe una sanción dura, porque ha violado el código que dice que
todos los que suben al micro de una hinchada deben pelearse. ésa es una falta de lealtad para con los compañeros.
¿El machismo sigue siendo un valor dominante en estos grupos?
El machismo aquí es exacerbado. Porque la cultura del "aguante" se construye en la masculinidad: pelearse es una cuestión de machos. El que no se pelea está "amariconado", dicen ellos, aun cuando también dicen que no tienen nada contra los putos. En verdad, hay homosexuales entre ellos. No es una
cuestión de machos -en términos de roles sexuales-, sino que es una cuestión de prácticas en el enfrentamiento contra otra hinchada. Hay que pelearse. Y el que no se pelea va a ser sancionado y va a ser alejado de la hinchada.
¿Hay chicas?
Son pocas. Hay novias, alguna hermana. Pero en el micro de la hinchada hay muy pocas chicas.
¿Son xenófobos?
Dentro de las hinchadas hay bolivianos, paraguayos... Más que xenofobia, hay una intolerancia increíble hacia el otro, que en algún contexto puede ser boliviano, paraguayo o judío. Pero es una cuestión de intolerancia hacia el otro, no de xenofobia en función de los valores de lo argentino o de una cierta particularidad racial.
¿Son todos jóvenes?
Buena parte de los hinchas son jóvenes, pero los líderes de las hinchadas suelen tener entre treinta y cincuenta años. En la juventud hay una fascinación especial por ser parte de la hinchada. Es el momento en que ingresa la mayor parte de los hinchas. La violencia, el "aguante" genera fascinación. Después, algunos se quedan.
¿Qué influye en el permanecer o retirarse?
Intervienen cuestiones de clase. Aunque esta fascinación por la violencia es común a grupos sociales muy distintos. No solamente están fascinados por la hinchada los sectores populares, sino también las clases medias. Lo más común es que estos grupos de clase media, como tienen un abanico mayor de oportunidades, dejen la hinchada. En cambio, los sectores populares, que no tienen tantas posibilidades en términos identitarios, siguen perteneciendo a la hinchada. Pero no siempre se da así, como lo muestra el liderazgo de la barra brava de River: todos miembros de la clase media alta. Eso nos permite romper el concepto -sumamente grave, política e ideológicamente-, de que violencia es igual a pobreza.
Copyright Clarín, 2007.
Cuatro años entre el micro y la tribuna
Garriga Zucal investigó desde adentro a la barra brava de Huracán, para lo cual tuvo que superar desconfianzas y filtros. "Son grupos muy cerrados, afirma, porque están más allá de los límites de la legalidad. Uno supone que los barrabravas están excluidos del mapa social, pero son actores sociales
como nosotros. Están, mantienen relaciones con periodistas, dirigentes, políticos. Un dirigente me fue abriendo las puertas hacia ciertos barrabravas. Porque todos tienen un barrabrava amigo. Los barrabravas no son marcianos que llegan a la cancha sábados y domingos para hacer disturbios: son parte de la vida social del club. Se los puede encontrar jugando al ping-pong o llevando a su hijo a hacer algún deporte; en la plaza charlando o trabajando. No es tan difícil conocerlos. Lo difícil es que lo dejen a uno ingresar al grupo. Y el punto clave tiene que ver con quién habilita el contacto. Si es alguien de confianza, se puede entrar".
"Aceptaron ser observados. Sabían el trabajo que estaba haciendo. Varios de los jefes no quisieron hablar nunca conmigo. Pero con los que establecí relación, fue cordial. Me sentí hasta cuidado y protegido por muchos. Pero siempre estuvo claro que yo no era un integrante, sino alguien que estaba
haciendo un trabajo para la facultad. Tuve que medir las palabras: me cuidé de decir investigación, por la connotación policial del término. Y tampoco dije antropólogo, porque les suena muy extraño. El tema de la presentación es sumamente importante para ver qué rol le dan a uno. Y yo siempre quedé afuera, yo nunca fui de la hinchada. Fui, por cuatro años, el otro. Y en muchos momentos tuve miedo".
Señas particulares
Es magister en antropología social (IDES-IDAES/UNSAM) e investigador del CONICET. Publicó el libro "Haciendo amigos a las piñas. Violencia y redes sociales de una hinchada de fútbol" (Prometeo).
NACIONALIDAD: ARGENTINO
EDAD: 31 AÑOS
ACTIVIDAD:PROFESOR EN LA UBA Y EN LA UNIV. DE SAN MARTIN
*Clarín.
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2007/12/23/z-04215.htm
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Queridas amigas, queridos amigos:
El domingo 23 de diciembre del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor argentino Ariel Ramírez (La Misa Criolla). La música de fondo serán villancicos del Coro de Lia Molina. Comentarios sobre la navidad en Latinoamérica y Austria de Walkala, Maximilian Schönberger y Johannes Rössler.
¡Les deseamos una feliz audición, unas alegres fiestas de fin de año y un feliz inicio del 2008!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
Los escritos del año...*
Les propongo que cada cual elija un texto.
Uno solito de aquellos textos que le hayan conmovido más entre aquellos publicados en Inventiva durante el 2007. Asi despedimos y recibimos un año con una antología construida entre todos.
(Hasta el 30 de diciembre inclusive, espero vuestra elección)
Abrazo fuerte y lo mejor al porvenir para cada uno.
*Eduardo F. Coiro inventivasocial(arroba)hotmail.com
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