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  <title>LOS ESCRITOS DE URBANO</title>
  <link>http://losescritosdeurbano.blog.com/</link>
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  <language>es-AR</language>
  <pubDate>Fri, 10 Oct 2008 18:16:56 +0200</pubDate>
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   <title>EDICIÓN OCTUBRE 2008</title>
   <link>http://losescritosdeurbano.blog.com/3985245/</link>
   <description>INVENTIVASocial<br />
Edición OCTUBRE 2008<br />
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&#160;&#160;<br />
&#160;&#160; Q-U.*<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
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&#160; La Leo escribe la “Q” y la “U”, a la “E” la va a escribir después. No se por qué, pero pone “QU” y después va a agregar las “Es”. Lo escribe grande, en una columna larga y finita al lado izquierdo de la hoja, y con su regla de treinta centímetros fabrica casilleros desiguales para enmarcar todas esas preguntas incompletas. Quizás sea que las preguntas son incompletas ya que la respuesta es incógnita. Así debería de ser. Uno no sabe la respuesta, no hay por qué terminar la pregunta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; La Leo está en el geriátrico desde hace varios años, pero estaba acompañada por su mamá de cien años. La mamá ya no está. La mamá murió. Ahora la Leo está solita con sus setenta y cuatro años, y esos siete años que lleva adentro desde los siete años de veras, desde que las convulsiones le detuvieron el tiempo adentro. Siete años de alumnita de primaria. Siete años de viejita que escribe con su birome “QU”. Muchas QUs”, muchas preguntas sin final.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Y me mira con los ojitos pequeños, me mira con intensidad. Parada frente a mí sobre las piernas con llagas, con la boca desdentada, los rulitos canosos, niñita siempre niña a pesar de las arrugas y las manos manchadas con vejez y tinta azul. Me extiende la hoja mamarracheada la Leo y dice “QUÉ”. Me grita su “QUÉ”. Me grita la pregunta como los niños, que todavía esperan que uno tenga una respuesta; que la respuesta sirva de algo; que sea posible solucionar los desastres que la vida, el tiempo, los insondables acaeceres complican y borronean.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Desde su vida borroneada, la Leo me grita su “QUÉ”. Qué voy a hacer el día de la madre. Qué voy a hacer el día de la madre. QU, QU, QU, QU, muchas preguntas incompletas una debajo de la otra en birome temblorosa, subrayadas con regla de treinta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Qué voy a hacer el día de la madre, pregunta, demanda, grita. Me grita qué.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Me dice que ya no le puede dar de comer, que ya no la tiene al lado, me repite que ya no le puede dar de comer. El supremo, primer y último cariño, si a los niños y a los viejos les llevamos dulces, galletitas, si a los novias se le regalan chocolates. “Ya no le puedo dar de comer”, dice la Leo. Y me deja estúpidamente balbuceando obviedades inservibles.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; No puedo contestarle. Apenas poner unas palabras sin sentido delante o detrás de otras palabras sin sentido.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; No puedo contestarle a la Leo. Me pregunto qué puedo decirle, cómo consolar su tristeza, su soledad, sus lágrimas de niña anciana que caen redondas y transparentes. Qué puede hacer la Leo el día de la madre. ¿Qué puede hacer?<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Me pregunto qué decirle. Me pregunto QU, QU, QU, QU.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
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<br />
*de Mónica Russomanno. monicarussomanno@yahoo.com.ar<br />
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CITA A CIEGAS*<br />
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&#160;<br />
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Anuda una venda alrededor de tus ojos<br />
Déjate guiar por el aroma de la hierba buena<br />
Colócate de espaldas al viento adverso<br />
Siente el sol en la frente<br />
Desdeña los caminos<br />
Los campos de amapolas<br />
Sumérgete en el bosque<br />
Persigue el canto de las aves que huyen a tu paso<br />
Sigue más allá de tu cansancio<br />
Hasta hollar la línea del horizonte.<br />
<br />
<br />
Allí donde el mar se une con el cielo<br />
Donde cada noche aguardo tu presencia<br />
Te daré mis amores.<br />
<br />
<br />
<br />
*de Marié Rojas&#160; tgrafica@cubarte.cult.cu<br />
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)<br />
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<br />
<br />
ELLOS*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Todavía no puedo pronunciar: nuestra casa y es mucho el costo por una pierna reiteradas veces&#160; operada, cruzar el puente de Santo Tomè. Tan sólo nos separa el río Salado y extraño mucho “mi río”: el gran Paranà. Y “mi hermoso parque”. Hago referencia al Parque del Sur, de la ciudad de Santa Fe.<br />
Hace escasos seis años lo recorrìa todos los dìas&#160; dando una, dos y hasta tres vueltas y&#160; lleguè&#160; a nadar,&#160; mil doscientos metros, pero esto, ya esta en otro relato.<br />
Dejar una urbe por otra, un barrio vivido por años: casi sesenta, es mucho, ¿no? Los vecinos amigos, reiniciar otra historia, cambiando de ropa, de vínculos, de entorno y hasta de agua, cuesta muchísimo.<br />
El dolor se suaviza escuchándolo a ellos. Bastó que una mano sabia pusiera junto a una batea de agua, un comedero.<br />
Ya no están los perros ni los gatos que tanto lo asustaban y, entonces, ¡volvieron¡.<br />
Ellos me acompañan al comenzar la jornada y ¡alegran mis mañanas¡.<br />
Ya no escucho la radio ni las mismas malas noticias o la baja y suba de la Bolsa.<br />
Los escucho a ellos que me acunan con su canto y no me dejan sola.<br />
El llamador de Naty, uno de mis queridos hijos hoy, radicada en el exterior, aquél que en nuestra anterior casa estaba adentro y ahora está afuera, el que le regalara un gran amigo y poeta: Horacio Rossi, los convoca.<br />
Están ambos presentes en el nuevo patio inundado de flores, de luz, de sol.<br />
Sus gorjeos, su manifiesta alegría y algarabía, comiendo, bañándose, han vestido de fiesta sus juguetones vuelos.<br />
Entre arbusto y arbusto ya florecidos, entre jazmín y jazmín, de esta, la nueva casa, en su amplio patio, entre vuelo y vuelo, comparten&#160; uno u otro grano sin disputar.<br />
Se mojan gozosos y juegan entre ellos en sus rasantes aleteos entre césped y techo.<br />
Hablo de “mis” pájaros, de los caseritos, chingolos, tacuaritas, calandrias, palomitas torcaza y las muy buchonas del centenario campanario de la Iglesia Inmaculada.<br />
En el de adelante, percibo los benteveos o pechitos amarillos que, durante algunas horas en busca de agua, abandonan sus nidos de la cercana plaza.<br />
Al atardecer, regresan nuevamente en busca de alimento y, cuando se opacan los rayos de luz, se llaman a silencio.<br />
Reflexión:<br />
Nuevamente repito como lo dijera hace cuatro años, elaborando ayer uno de mis duelos en “Territorios Compartidos” y hoy, otro: “no quiero que...” esta casa,”… tenga murallas, ni que ...las ventanas estén tapiadas...” de Mahama Gandhi.<br />
Un pensamiento de Kierkegaad. me impactò muchísimo, por eso lo transcribo: “...la vida...puede comprenderse ...mirando hacia atrás, pero se puede vivir mirando hacia delante”<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Zulema Estela Saus. zulemasaus@yahoo.com.ar<br />
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<br />
Cincuenta*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Empecé a creer en el amor<br />
Sin&#160; contar que tenía mis primeras canas<br />
Comencé a quererte<br />
Sin concesiones<br />
Sin darme&#160; cuenta que contaba<br />
Con muchos años.<br />
Aumentó la fantasía<br />
De renunciar a la rutina y<br />
Aprender a juguetear<br />
En ese universo<br />
De verdades&#160; anquilosadas<br />
En esperanzas de antaño<br />
En arriesgar a ser y “no parecer- perecer”.<br />
<br />
Así tan simplemente<br />
Y fenomenalmente como sale<br />
El sol por la mañana<br />
Y la lluvia moja los pies<br />
Con las baldosas rotas de las veredas<br />
Y al estar contaminada<br />
Por la edad de los períodos encadenados<br />
Empecé a conquistar<br />
Los momentos de alegres compañías<br />
Y encarar los abatidos escenarios<br />
Con el íntegro desapego de los niños<br />
Que pueden curiosear<br />
Qué es la muerte<br />
Pisando a un insecto<br />
Que chilla en la suela de un zapato<br />
o<br />
Cuando descubren que su abuelito<br />
Se fue al cielo<br />
Y contemplan los rayos de luz de la persiana<br />
Como surcos separados del día<br />
Así tan simplemente empecé a quererte<br />
En esos ojos de azul intenso<br />
Vi reflejada una jirafa<br />
Que&#160; soñaba estar en su terreno escogido<br />
Encontré tiburones domesticados y<br />
Murciélagos sujetados a la simpatía<br />
de los humanos<br />
de a poquito fui sacando las vendas<br />
que aumentaban los dolores<br />
de la soledad<br />
se fueron aflojando<br />
no tenían que estar pintadas<br />
de rojo sangre<br />
podían caer con ese azul<br />
de esperanza y tranquilidad.<br />
<br />
<br />
<br />
*De Nora Azul del Rosario Akimenco azulaki@hotmail.com<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Aleluya*<br />
<br />
<br />
<br />
Yo estaba perdida hasta que encontré al señor ¿La llevo a su casa señorita?<br />
Me desnudó en rojo.<br />
Cuando me invitó a guarecerme en su pecho. Realzó el final que había sido tan feliz.<br />
&#160;<br />
Alabé al señor y me quedé dormida.<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
*de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar<br />
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<br />
Campaña de concienciación*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Aquel gobierno quería potenciar la conciencia social por lo que adoptó una serie de medidas encaminadas a concienciar a los ciudadanos para que hicieran obras benéficas, sociales y de convivencia.<br />
<br />
Entendió que una de las maneras era consiguiendo que cuidaran más y mejor de sus mascotas. Evitar que se produjeran abandonos de perros, dotar a los municipios de solares para que estos animales corrieran y establecer un censo real y efectivo de todos los canes del país. El slogan adoptado "Da a tu perro los mismos cuidados que quieres para ti" manifestaba claramente la intención de la campaña.<br />
<br />
Los ciudadanos vieron con buenos ojos estas medidas, sin embargo, todo el mundo entendió que se habían extralimitado con aquella iniciativa de crear una escuela de hombres lazarillo para perros ciegos.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Joan Mateu. joan@cimat.es<br />
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&#160;<br />
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Cuicatl*<br />
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&#160;<br />
<br />
Me duele la tierra,<br />
Y el pasto,<br />
Y las flores,<br />
Y las raíces que se clavan en ella.<br />
<br />
<br />
<br />
Me duele la tierra,<br />
Y el viento,<br />
Y el agua que corre desbaratando laderas…<br />
<br />
<br />
Cómo duele la tierra.<br />
En tus manos,<br />
Tus uñas,<br />
Demonio de piel.<br />
<br />
<br />
<br />
Cómo duele la tierra,<br />
Tus labios,<br />
Tu cabello,<br />
Tu corteza empapada<br />
Que los Dioses&#160; quisieran tener.<br />
<br />
<br />
Me duele la tierra,<br />
Y las rocas,<br />
Y las aves,<br />
Y cada lombriz que es arrancada con fuerza<br />
Mientras se aferra frenéticamente por no partir.<br />
<br />
<br />
<br />
Me duele la tierra,<br />
Y su vida,<br />
Y su muerte,<br />
Y cada pulso que le doy con mis pies…<br />
<br />
<br />
Cómo duele la tierra,<br />
Cuando llena por completo los pulmones<br />
Y a bocanadas se le obliga a entrar.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com<br />
<br />
*De los idiomas originarios de México, el náuatl es el más conocido por ser el que hablaban los<br />
Mexicas-Aztecas; y Cuicatl significa canto.<br />
<br />
&#160;<br />
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UN TAL PITÁGORAS*<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
<br />
Los lados adyacentes al ángulo recto, siempre manifestaron carecer de la condescendencia amistosa que sentido común obliga entre vecinos y esto se debió, en parte, a la rivalidad entre ambos por superar a la hipotenusa.<br />
La hipotenusa, que como todas las hipotenusas juega a dos puntas, realizó sin conseguirlo, grandes esfuerzos para que los adyacentes comprendieran que la suma de sus cuadrados es igual al cuadrado del lado más largo del triángulo rectángulo o sea, ella misma.<br />
Por eso, los trigonómetras contrataron a un tal Pitágoras para que se los demuestre.<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
*De Ana Broglio.&#160; anabroglio2@yahoo.com.ar<br />
<br />
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&#160;<br />
PRELUDIO DE GARZAS SALVAJES*<br />
<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
Me desperté dormida en el mar de tus brazos<br />
Ay el preludio de garzas salvajes en el alba.<br />
Giran como caligramas de señales blancas&#160;&#160;<br />
Escriben tu nombre que&#160; desbordado cae<br />
En un torrente&#160; de magnolias&#160; de lluvia.<br />
&#160;<br />
Tan blancas sabanas amor/tan negra ausencia.<br />
La costa/tan lejana.<br />
Los árboles de pié intentan/elaborar un oscuro<br />
Duelo de pañuelos blancos.<br />
&#160;<br />
El mar no existe, amor. Lo se.<br />
Quizás escondido en otro cielo, espere.<br />
En las oscuras rocas de los desnudos mares.&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
Entre los peces muertos y el ballenato azul.<br />
Entre los vórtices&#160; de abrazos circulares.<br />
Entre los brazos desencontrados de los vientos alisos.<br />
Entre mares australes y océanos boreales<br />
Entre los arrefices de corales pasión.<br />
Entre los fantasmales barcos.<br />
Entre tesoros de recónditos piratas.<br />
Entre los lagartos marinos y la soledad de los Galápagos.<br />
Cabalgando suavemente en los vientos de Índico<br />
&#160;<br />
<br />
Hay un epilogo de algas que en oleajes verdes<br />
Te buscan y me buscan&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; La rosa de los vientos desdibuja la infranqueable bahía de los sueños&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
Se que no estas, quizás nunca estuviste<br />
Pero hay un preludio de garzas salvajes en el aire<br />
Que me hace vibrar, hasta morir.&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
*de Amelia Arellano&#160; arellano.amelia@yahoo.com.ar<br />
<br />
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Rubias...?*<br />
<br />
<br />
<br />
Quisiera ser la rubia tonta<br />
<br />
No tener que irritarme<br />
<br />
Por llegar a fin de mes<br />
<br />
Ni pensar cada día<br />
<br />
En el almuerzo y la cena.<br />
<br />
En la educación de mi hijo<br />
<br />
Ni los autorreproches<br />
<br />
Ni sentir la soledad<br />
<br />
Y el oscurecimiento<br />
<br />
Frente a las decisiones<br />
<br />
De trabajo tantas veces<br />
<br />
Teñido del sufrimiento<br />
<br />
Enajenado de la pobreza<br />
<br />
Y&#160; la preocupación de<br />
<br />
Expresar la palabra adecuada<br />
<br />
Sin dañar a los más necesitados.<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
*De Nora Azul del Rosario Akimenco azulaki@hotmail.com<br />
<br />
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PARÍS*<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Quiero decirte tantas cosas<br />
Y no alcanzan las palabras...<br />
Quiero hablarte de París,<br />
De los olores que trae el viento,<br />
De las notas que lleva en sus alas,<br />
De la lluvia que moja mi rostro,<br />
Del ocaso que se cierne<br />
Sobre los tejados,<br />
Y de nuestro abrazo,<br />
De ese abrazo nuestro<br />
Que ciñe la vieja ciudad.<br />
<br />
<br />
Pero no puedo,<br />
No me alcanzan las palabras...<br />
Para decirte que sin ti<br />
París no es ciudad,<br />
Sino lejanía.<br />
Las flores solo portan aromas de nostalgia,<br />
La lluvia no es otra cosa que gotas de agua,<br />
Que el viento no lleva ni trae melodías antiguas,<br />
Que el ocaso no es sino símbolo de algo.<br />
<br />
<br />
Porque sin ti,<br />
Y sin tu abrazo,<br />
Sin tu mejilla junto a la mía,<br />
Contemplando como se oculta el sol<br />
Tras los tejados,<br />
No sirven,<br />
No son nada las palabras.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Marié RojasTamayo tgrafica@cubarte.cult.cu<br />
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
La pequeña muerte*<br />
<br />
<br />
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman: pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.<br />
<br />
<br />
*Eduardo Galeano<br />
del Libro de los abrazos.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*<br />
<br />
muere de muerte lenta<br />
el que no sabe de abrazos<br />
ni del ímpetu<br />
y la fuerza que aprisionan los espacios.<br />
entre tu cuerpo y mi cuerpo<br />
no queda luz si hay abrazos...<br />
<br />
<br />
<br />
*De Ana Lía Gattás. analia_gattasz@speedy.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
FELISBERTO NO SE PARECE A NINGUNO*<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
<br />
La vida del escritor uruguayo Felisberto Hernández (Montevideo 1902-1962) parece haber salido de su propia literatura hecha de equívocos, de fantasmas y de empecinamientos pueriles por contar no lo inasible sino la materia con la cual se pretende representarlo.<br />
Si bien la actividad literaria no es algo que quite el sueño a los burgueses, en el caso de Felisberto Hernández “su estar en el mundo” pudo ser una intolerable seguidilla de malentendidos kafkianos donde no logró ser reconocido mientras vivió.<br />
Justamente un trabajo del crítico Jorge Panesi se titula “Un artista del hambre” parafraseando un relato del praguense inmortal, ya que Felisberto Hernández se ganaba la vida tocando el piano en remotos tugurios de provincia, amenizando las películas mudas de entonces o dando conciertos en pretenciosos centros llamados&#160; “de cultura”.<br />
Felisberto tuvo tres pasiones excluyentes: la música, la literatura y las mujeres.<br />
Nadie entendió nunca cómo este hombre que llevaba en sí a un niño caprichoso y glotón pudo seducirlas con tanto éxito y tan sordamente durante toda su vida adulta. Tal vez sin el apoyo de cada una de ellas no hubiese podido producir una de las obras más originales y más fascinantes de la literatura escrita en español en los últimos cien años. La escritora mexicana Rosario Ferré escribe: “tenía una capacidad sorprendente para suscitar una gran ternura en las mujeres, aunque luego les hacía la vida imposible(...) las mujeres se enamoraban de él, llevándoselo a vivir con ellas a los sótanos de sus casas familiares, donde harían lo posible para mantenerlo y protegerlo”.<br />
Su literatura que fue inexistente como difusión en todo el continente, apenas fue marginal en su propio país. José Pedro Díaz, uno de sus primeros biógrafos y críticos ha dicho al respecto. “Los pequeños libros que publicaba tenían siempre algo de esotérico: eran apenas existentes, a veces anotaciones mínimas sobre un sesgo de una situación, a veces pequeñas historias míticas, irónicas y filosóficas a la vez. Su quehacer más permanente y ostensible era la música.”<br />
Es Díaz precisamente quien primero traza un ordenamiento de la obra de Hernández y la divide en “tres grupos de libros que se corresponden, además, con tres modos de presentación: sus cuatro primeros libros fueron ediciones de autor y lo constituyen sendos libros sin tapas: “Fulano de tal” (1925); “Libro sin tapas” (1929); “La cara de Ana” (1930) y “La envenenada” (1931). El segundo grupo está integrado por dos únicos relatos largos: “Por los tiempos de Clemente Colling” (1942) y “El caballo perdido” (1943).<br />
Estas ediciones ya no son de autor sino que las financian sus amigos y que llevan un sello editorial de fantasía.<br />
El último grupo lo integra el resto de su obra. “Nadie encendía las lámparas” (1947) que le editó Sudamericana, fue el único libro que en vida se distribuyó comercialmente. A este grupo pertenecen “La hortensias” (1949) y “La casa inundada” (1960).<br />
En la edición de sus obras completas(1) que Arca de Montevideo diera a conocer en cuatro tomos entre los años 1967 y 1970, justamente en su tomo cuarto aparece el largo relato inédito hasta entonces, titulado “Tierras de la memoria”, que aparece con un postfacio de José Pedro Díaz, que no tiene desperdicio por el rigor crítico que tiene, además el mérito de iniciar la cada vez más creciente crítica hernandiana.<br />
Su última etapa es considerada realmente fantástica, como “hermano bastardo” y tardío de los grandes del género en el Plata: Macedonio Fernández, Bioy Casares, Borges, Quiroga y Cortázar.<br />
Carlos Martínez Moreno pudo decir que Felisberto, en un país de literatura realista, “fue la vanguardia de un solo hombre”.<br />
Lo cierto es que la literatura de este&#160; hombre distraído, que fue dándose a conocer, trabajosamente, durante 40 años a&#160; través de ignotas apariciones de 100 ó 200 ejemplares llegó a convertirse con los años en un escritor de los llamados “de culto”.<br />
El filósofo uruguayo Carlos Vaz Ferreira había comentado cuando apareció “Libro sin tapas”, su segundo volumen: “Posiblemente no haya en el mundo más de diez personas a las cuales les resulte interesante la obra&#160; de Felisberto Hernández y yo me considero una de ellas”.<br />
Como casi siempre&#160; la “Institución” literaria (esa corporación de rinocerontes) haciendo gala de su eterna miopía y su resentimiento, esta vez en la voz de Emir Rodríguez Monegal, pudo comentar: “Su eterno desaliño y su desconocimiento de la sintaxis”.<br />
No es para preocuparse, también fueron tratados de brutos Shakespeare, Cervantes, Dostoievsky y, entre nosotros Roberto Arlt.<br />
Como si todos ellos hubieran sido traspasados por las musas y sólo hubieran prestado su mano para escribir esas bellas páginas que la humanidad no dejará morir, para decirlo con palabras de Borges.<br />
Lo cierto es que Felisberto Hernández nos dejó una obra que, pese a no tener ningún punto de referencia con la Historia ni con el mundo circundante, produce una sensación de perplejidad al remitir a la expresión de un narrador generalmente en primera persona que cuenta mientras observa la animización de los objetos, la relación que tiene no con la memoria sino con la enunciación con que aborda la memoria, una relación con la literatura que él mismo llamaba “su misterio”.<br />
La literatura de Felisberto no tiene ni antecedentes ni seguidores. Aunque yo he creído percibir entre nosotros a Hebe Uhart, que en algunos momentos presupone un asombro similar al que experimenta Felisberto ante la cosa narrada. Pero creo que allí se acaban las coincidencias.<br />
Felisberto Hernández recibió, pese a la casi nula difusión de sus escritos, la admiración incondicional de grandes hombres de las letras: Jules Superville, Roger Callois, de Cortázar quien prologó una edición de sus cuentos en Barcelona, en 1973 y de Italo Calvino quien escribió el prólogo a las obras traducidas al italiano del escritor uruguayo. Fue justamente este último quien estampó para siempre: “Felisberto no se parece a ninguno”.<br />
<br />
<br />
(1) Nota feliz: acaba de ser reeditada por Siglo XXI en 3 tomos con prólogo del poeta mexicano David Huerta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
<br />
*De Jorge Isaías jisaias46@yahoo.com.ar<br />
<br />
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<br />
El poeta*<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
El poeta, caminando lentamente bajo la fina lluvia, subía por el pedregoso camino que iba hasta el acantilado. Iba haciendo repaso de su vida mentalmente, deseando encontrar alguna alegría, pero cuanto más recordaba y más la analizaba, más se convencía de que la decisión que había tomado era la correcta. Apareció, después del último recodo, el borde del precipicio a unos veinte metros escasos. Hizo un nuevo esfuerzo para recordar alguna cosa positiva que le justificara un cambio de idea pero nada encontró y la decisión del suicidio se consolidó en su mente.<br />
<br />
No sintió miedo aunque si una profunda tristeza. Se acercó decidido hasta el borde y, tomando impulso, arrojó sus poemas al abismo.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Joan Mateu. joan@cimat.es<br />
<br />
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<br />
EL BOSQUE DE LOS CEREZOS HA PARTIDO*<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
Me desperté asustada por el estruendo leve del silencio.<br />
El bosque de los cerezos ha partido.<br />
Ha partido. Ay sin despedirse.<br />
También se ha ido el hombre del sombrero roto.<br />
Se lleva, Ay se lleva la huella de la última nevada.<br />
Los viñedos, inútilmente extendieron sus brazos.<br />
Ay no pudieron, no.<br />
Reclusos crepitan en la pasión dorada del otoño.<br />
El sol, indeciso muerde una manzana de oro.<br />
Ay una manzana de oro.<br />
La esclavitud sonríe en la pausa fresca.<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
El bosque de los cerezos ha partido.<br />
Ha partido. Ay sin despedirse.<br />
El amor y el olvido,&#160; mustios<br />
Caminan&#160; aferrados al&#160; hombre del sombrero roto<br />
Y se llevan, Ay se llevan la huella de la última nevada.<br />
<br />
<br />
<br />
*de Amelia Arellano&#160; arellano.amelia@yahoo.com.ar<br />
<br />
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<br />
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<br />
<br />
<br />
Quería escribir*<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Él necesitaba escribir.<br />
A primera hora, cuando los zorzales cantaban a la primavera. Mientras su mujer e hijos dormían...<br />
Él quería escribir.<br />
Hasta la media mañana al menos, cuando empezaba a escuchar a su mujer que protestaba desde la cocina:<br />
-“A la carnicería hay que ir con plata”.<br />
&#160;<br />
-Seamos vegetarianos y felices. –le contestaba a los gritos desde la habitación.<br />
<br />
No tuvieron que cazar para comer perdices.<br />
&#160;<br />
Ni dejaron de ir a la carnicería.<br />
Ni fueron felices.<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
Él, no escribió nunca más.<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
<br />
*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
Convocatoria*<br />
<br />
<br />
<br />
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.<br />
<br />
Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección euroyage@utanet.at<br />
&#160;Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.<br />
<br />
Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet www.euroyage.com<br />
&#160;Cordial saludo,<br />
<br />
<br />
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera<br />
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.<br />
www.euroyage.com<br />
<br />
Schiessstattstr. 37&#160;&#160;&#160; A-5020 Salzburg&#160;&#160; AUSTRIA<br />
Tel: ++43 662 825067<br />
<br />
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<br />
<br />
*<br />
<br />
<br />
Queridas amigas, apreciados amigos:<br />
<br />
<br />
<br />
El domingo 12 de octubre del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor argentino Pablo Espada. Las poesías que leeremos pertenecen a María Elena Solórzano (México) y la música de fondo será de Yawar Inka (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!<br />
<br />
<br />
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at<br />
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!<br />
<br />
<br />
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!<br />
<br />
Cordial saludo!<br />
<br />
<br />
YAGE, Verein für lat. Kunst,&#160; Wissenschaft und Kultur.<br />
www.euroyage.com<br />
<br />
Schießstattstr. 37&#160;&#160; A-5020 Salzburg&#160;&#160; AUSTRIA<br />
Tel. + Fax: 0043 662 825067<br />
<br />
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<br />
InventivaSocial<br />
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"<br />
Plaza virtual de escritura<br />
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<br />
Cuales son los ejes de la propuesta?<br />
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.<br />
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.</description>
   <author>URBANOPOWELL</author>
   <pubDate>Fri, 10 Oct 2008 15:04:59 +0200</pubDate>
  </item>
   <item>
   <guid>http://losescritosdeurbano.blog.com/3841457/</guid>
   <title>EDICIÓN SEPTIEMBRE 2008</title>
   <link>http://losescritosdeurbano.blog.com/3841457/</link>
   <description><br />
INVENTIVASocial<br />
Edición SEPTIEMBRE 2008<br />
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<br />
Redención*<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
Llegó la redención,<br />
Tan esperada<br />
Y no supe qué hacer con ella<br />
Porque no sé qué hacer sino quererte.<br />
<br />
<br />
Sin la dulce espera de la nada,<br />
Sin la triste misión de tanta espera.<br />
Sin desgranar rosarios, sin quimera,<br />
Sin la esperanza de volver a verte.<br />
<br />
<br />
Barquito de papel que boga<br />
En brazos de la luna enamorada,<br />
Barco velero, solo,<br />
Aferrado a la ola de su suerte.<br />
<br />
<br />
Llegó la salvación,<br />
Como el olvido.<br />
Tocó a mi puerta<br />
Y no acudí a la entrega de mi muerte.<br />
<br />
<br />
-Del poemario "Memorias del pescador"<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Marié Rojas&#160; tgrafica@cubarte.cult.cu<br />
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
LA ISLA DEL SOL REBELDE*<br />
<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
Asomarse&#160; para ver el mar como el borde de un sueño.<br />
País, nombre, sueño prohibido.<br />
Eras un gusto entre los labios,<br />
una fruta de azúcares huracanados.<br />
En mi país, a veces, la gente moría por ese sueño,<br />
Otras, a las radiantes&#160; muchedumbres que lo cantábamos,<br />
&#160;nos venían<br />
hombres montados en caballos con máquinas de fabricar lágrimas<br />
para hacernos callar el nombre&#160; de la isla<br />
o del sueño<br />
o del deseo<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; de un mundo por llegar.<br />
Ahora que dicen que la historia terminó.<br />
Desde el balcón veo la ciudad<br />
de&#160; las columnas en el espejo de su propia voz.<br />
Isla con puentes sobre el mar.<br />
&#160;Viva<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; de son, de ron,<br />
&#160; de calles que crujen, de tambores,<br />
y un aire apenas imaginado,<br />
sin ráfagas&#160; para levantar las polleras de Marilyn,<br />
aunque&#160; si puede, no el aire, sino&#160; las voces, los deseos de un&#160; pueblo,<br />
caminar hacia el centro,<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; deslizar al menos la punta de la ropa de la historia.<br />
Para espiar, no claro, no el Paraíso.<br />
&#160;Si, un malecón&#160; a la vuelta del que se cree amo.<br />
Que rodea como un amor,<br />
como una cintura cómplice que baila,<br />
&#160;el cuerpo de los últimos sueños.<br />
Entre los hilos verdes, vegetales<br />
y<br />
la deriva de un sol que no se rinde.<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
<br />
*de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Dos y Tres Noches (o no hay ni dos ni tres)*<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Nadie se suicida con un "punto y final",<br />
Parecieran causar más daño<br />
Las "comas" y los "punto y seguido";<br />
Pero nadie usa ya,<br />
Para morir tajantemente,<br />
Un "punto y final"…<br />
<br />
<br />
Ahora hay otras causas por qué morir:<br />
Una televisión,<br />
La partida del ser amado,<br />
La democracia que reviste nuestro Estado<br />
O la playera de moda,<br />
Que combina con los zapatos…<br />
<br />
<br />
Pero nadie lo hace ya por revertir el hambre,<br />
Por las manos que se quiebran en la miseria<br />
Y mucho menos lo hacen<br />
Por un "punto y final"…<br />
<br />
<br />
Parecen lejanos los días<br />
Donde un "punto y final"<br />
Era preciso para morir heroicamente;<br />
Ahora se usan los brazos,<br />
Las hordas de desempleados,<br />
Los seguidores de películas de acción<br />
Y a más de un funcionario…<br />
<br />
<br />
El "punto y final" se evita:<br />
Ha sido olvidado,<br />
Hoy matamos con guerra industrial;<br />
Ya nadie se suicida con signos de puntuación…<br />
Mutilan sus manos y sacan sus ojos<br />
Con latas de frijoles<br />
Embasados al vacío…<br />
<br />
<br />
Quien quiera seguir viviendo<br />
Se le aborrecerá hasta la muerte:<br />
¿Es verdad que nadie muere ya<br />
por un "punto y final",<br />
que desde el principio se ha evitado?<br />
<br />
<br />
Nadie muere en paz sin que la lápida exhiba:<br />
"Punto y Final"…<br />
<br />
<br />
¿Nos habremos suicidado en vano?<br />
<br />
<br />
Nuestra vida misma:<br />
¿Alcanzará para dejarnos morir?<br />
<br />
<br />
El "punto final"<br />
Ha llegado.<br />
<br />
<br />
<br />
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
EL DESENAMORARSE*<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
El desenamorarse<br />
sucede<br />
de un desenamorarse<br />
lentamente,<br />
como desgrana<br />
el tiempo<br />
en un reloj de arena.<br />
<br />
Se va desovillando.<br />
Punto a punto<br />
hilera por hilera<br />
como quien va<br />
destejiendo<br />
una bufanda.<br />
<br />
Como pelar cebolla.<br />
Gota a gota<br />
como agua de deshielo,<br />
como cerrar la puerta<br />
que nunca se abrirá.<br />
<br />
Se disipa el amor,<br />
se desapega.<br />
Los más ardientes besos<br />
van perdiendo calor.<br />
<br />
Hasta que una mañana<br />
descubrimos<br />
que uno no reconoce<br />
en esos ojos<br />
otros<br />
que nos miraron antes.<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
<br />
*De Ana Broglio.&#160; anabroglio2@yahoo.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
La inutilidad del sufrimiento*<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
En el pasado, piso a ciegas el fastidiado recuerdo.<br />
Un&#160; ayer de soledades únicas e irrepetibles para otros.<br />
Para mí el ocaso que tiñe el deseo del hoy. Al cual me lo hace verde huraño. Como la oliva oscura, impregnada de una imperiosa necesidad de sed. Quisiera estar sentada frente al manantial de aguas de ríos de deshielo.<br />
No tan lejos, si pudiera mirar con descaro la sorpresa de cada madrugada, y embellecerme con la suave tela de la juventud.<br />
Podría rellenarme con baladas antojadizas&#160; y de asombro. Me subiría a un globo aerostatito con pocas pesas de equipaje, iría por las nubes probando los sueños de frutos, los que tuve de niña y he invalidado por mi circunspecto afán de ser tan perfeccionista.<br />
De a poco y con fuerza, convencida de no arrepentirme por mi airada neurosis iría tirando al vacío las pesadillas de la culpa, el sometimiento y el rencor,&#160; esas que duelen al viento.<br />
Con la sutileza de un relojero, reemplazaría cada pieza de ritual oxidado por el tic tac de la repetición, e incorporaría la picardía, el sentido del humor&#160; y la aventura.<br />
<br />
<br />
<br />
*de Azul. azulaki@hotmail.com<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
ADN*<br />
<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
&#160;&#160;&#160; Le correspondía analizar las increíbles muestras de ADN encontradas por la sonda espacial en una de las lunas de Júpiter.<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; El ordenador lo sorprendió, no sólo aquellas pautas correspondían a un ser humano, sino que coincidían con su propio ADN... Comprobó una y otra vez, descartando cualquier posibilidad de contaminación.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Lo aparentemente imposible saltó a su vista: todo margen de fraude era descartable; aquel era su mapa personal, pero reflejaba a alguien veinte años mayor que su edad actual.<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Sonrió.<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; El viaje en el tiempo era un sueño realizable y un día llegaría a las estrellas.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Marié Rojas&#160; tgrafica@cubarte.cult.cu<br />
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
EL LINYERA DEL GATO*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
El linyera del gato&#160; en su mochila lleva,<br />
&#160;<br />
gruñidos de fiera y arañazos de hembra.<br />
&#160;<br />
(Cabalgando, desnuda,&#160; en el potro inalcanzable del amor.)<br />
&#160;<br />
Los esconde en la tumba que retumba.<br />
&#160;<br />
(Como una leona en celo, el amor, aúlla, rasguña)<br />
&#160;<br />
En peñascos de noche jadea el sol.<br />
&#160;<br />
El Volcán de fuego, entibia las colinas<br />
&#160;<br />
Revientan, lujuriosos, los brotes.<br />
<br />
La lava se derrama.<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
El linyera del gato lleva su mochila<br />
&#160;<br />
al territorio de&#160; los amantes locos.<br />
&#160;<br />
Allí estarás, amor, lo sé.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
&#160;*de Amelia Arellano&#160; arellano.amelia@yahoo.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
*<br />
<br />
<br />
Sepa que<br />
su palabra es canto y gozo en la mirada<br />
que en cada marca de su paso,<br />
en el recordado paisaje que me nombra,<br />
que nombro,<br />
queda el corazón de esta huella ingenua<br />
este hilo luminoso que no se aleja<br />
porque queda...<br />
<br />
Sepa que<br />
en ese beso mañanero a su Madre admirable<br />
mis labios juegan despreocupados<br />
porque hay alma en su gesto protector<br />
con estrellas de río<br />
que sonríen al niño sonriente,<br />
a los ángeles girando<br />
la altivez de su mano en calor alimento...<br />
<br />
Sepa que mi noche canta el canto del recuerdo<br />
cuando lo nombra<br />
que el día sube junto al sol<br />
como naranjal a una estrella<br />
con lluvia<br />
sin espejos<br />
y en perfumada nostalgia de su abrazo...<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*De Ana Lía Gattás. analia_gattasz@speedy.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
ANALFABETOS DE AMOR*<br />
<br />
<br />
Basado en poema de Bertolt Brecht<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
Antes de ser “Juanito Laguna”<br />
Vivió el mundo. ¿Viejo mundo? ¿Mundo nuevo?<br />
&#160;Cueva tibia / tibio mar, tibias mareas.<br />
Protorecuerdo&#160; /&#160; bombo / frágil cristal de roca<br />
Primera herida&#160; / rayo de luz/ vinieron muchas más.<br />
Aprendió como pudo/ morir/ sobrevivir.<br />
El mundo ¿Línea plana?&#160; Final / infierno / paraíso<br />
Piernitas flacas/&#160; costillas salidas/&#160; panza redonda<br />
Un mundo / adentro / afuera/ excluidos/ incluidos/ círculo cerrado.<br />
Nada de&#160; amor / aprendió / el desamor es una moneda de dos caras.<br />
Aprendió / secretos del lobo&#160; Ataque / defensa / defensa / ataque.<br />
In-migrantes. E-migrantes Mulatos/ indígenas/ mestizos.<br />
Ta/ Te /Ti ¿Cara o seca? Alpiste/ perdiste.<br />
Cuando los piojos buscaron abrirse camino /en su rabia gredosa<br />
cerro los dientes/ el corazón / la casa.<br />
Aprendió / no solo de pan vive el hombre / Tambien&#160; de&#160; piedras<br />
Hurgó los desperdicios, / pan&#160; y fruta / chancho limpio nunca engorda.<br />
Zapatos chicos /&#160; dolores grandes&#160; / pantalones cortos / tristeza larga.<br />
&#160;<br />
“Don Juan&#160; de la pipa rota&#160;&#160; ¿con que se la componemos?”<br />
Con un palo que le daremos<br />
“¿Adonde está el palo? El fuego&#160; lo quemó<br />
¿En donde está el fuego? El agua&#160; lo apagó<br />
¿En donde está el agua ? Un burro se la tomó<br />
¿Adonde está el burro? El burro se murió<br />
¿Adonde lo enterraron? Adonde quiso Dios”<br />
¿Adonde está Dios? Diosito se escapó<br />
¿De quien&#160; escapó Dios? Del peor de los bandidos<br />
¿”El peor de los bandidos donde está”? /Engendrando<br />
¿A quien está engendrando? A&#160; “Juanito Laguna.”<br />
&#160;<br />
&#160;“Juanito Laguna”/ No&#160; / no aprender /&#160; no&#160; enseñar / no&#160; leer / no escribir/<br />
“Juanito Laguna” / Aprendió / le enseñaron / todo tiene costo<br />
&#160;<br />
Su costo de vivir<br />
&#160;fué<br />
&#160;ser engendrado<br />
&#160;por los analfabetos del amor.<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
*de Amelia Arellano&#160; arellano.amelia@yahoo.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Recorrerte lentamente*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Recorrerte lentamente con mis besos,<br />
acariciarte despacio piel con piel,<br />
hablarte sin palabras de papel<br />
y besarte sin vocales, con acentos.<br />
<br />
Sentir este temblor entre mis brazos,<br />
estremecerte entre mis piernas enlazada,<br />
entregarme sin desear nada de nada<br />
y sentir que eres mía en el abrazo.<br />
<br />
Amarte con silencios y suspiros,<br />
abrazarte con el cuerpo y con el alma,<br />
meterme entre tus piernas, ya sin calma,<br />
y saber que los sueños se han cumplido.<br />
<br />
Quedarás impregnada, en la sábana y la ropa,<br />
y en mi pecho, y en mis manos que te sienten.<br />
Y sabrás por estos labios, que no mienten,<br />
la verdad de los silencios de mi boca.<br />
<br />
Ya jamás volverán a ser las cosas<br />
del gris eterno de aquellos sincolores.<br />
Conocerte han sido los mejores<br />
esquejes de mi campo de rosas.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Joan Mateu. joan@cimat.es<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
La punta de las lágrimas*<br />
&#160;<br />
&#160;&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
Tristeza irreversible de diluvios sin arca<br />
te pareces al niño que me resiste adentro<br />
te veo desesperada tras el robo de los espejos<br />
cuando ya no quedan alegrías a fotografiar<br />
sólo oscuras túnicas de silencio<br />
que nadie toca por miedo al contagio<br />
se prevé el café solo, enfriándose sin palabras.<br />
Tristeza enorme junté anoche<br />
por descuido<br />
aullando bajo la puerta<br />
la tomé en brazos y<br />
en vano la acuné para que no llorase<br />
irrumpió desconsolada patinando por mi cara<br />
me estrelló los ojos contra vidrios<br />
supliqué que regresasen los soles<br />
camuflados de lunas rotas<br />
como si bastasen<br />
para despeñarla.<br />
Tristeza huérfana de risa<br />
que me incita a la desesperanza<br />
a la partida sin naves y sin arca<br />
fortificando en mi naufragio<br />
sólo diluvios.<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Sucede*<br />
<br />
<br />
<br />
Sucede<br />
que la vida,<br />
no tiene<br />
más remedio<br />
que lavarse<br />
la cara<br />
y salir<br />
a la calle<br />
a buscar<br />
la mañana.<br />
<br />
<br />
Que la vida<br />
no tiene<br />
otra oportunidad<br />
de practicar<br />
la acción<br />
y se enfrenta<br />
a los hechos<br />
sin haberlos previsto.<br />
<br />
<br />
Que la vida<br />
no puede<br />
comenzarse<br />
de nuevo<br />
ni permite<br />
flaquezas<br />
ni perdona<br />
demoras.<br />
<br />
<br />
No sabe<br />
de destrezas<br />
no comprende<br />
disculpas<br />
no acepta<br />
ir por atajos.<br />
<br />
<br />
Sucede<br />
que la vida<br />
hoy,<br />
no tiene<br />
más remedio<br />
que emprender<br />
la mañana.<br />
<br />
<br />
De Breve y brillante -Poemas<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
*de Ana Broglio.&#160; anabroglio2@yahoo.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
ELLOS*<br />
<br />
<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Caminaban de un lado a otro... sin verme, a excepción de algunos que se inclinaban para recoger algo del piso. Otros incluso me pisaron, maldiciendo que me encontrara en medio de su camino.&#160; De repente, uno de ellos me miró fijo a los ojos y me cogió entre sus manos. Se fijó en algunos detalles de mi cuerpo, sonrió y me guardó en su maleta.<br />
Luego de un rato, volvió a abrir la valija, me sacó con mucho apuro mientras me mostraba emocionado a otras personas diciendo:&#160; “Su rostro, miren los detalles, les aseguro que no me equivoco”... “Algunos arreglos en la vestimenta bastarán”... “Tiene una pierna rota, habrá que arreglársela, pero eso no es<br />
problema”.<br />
Me mantuvieron durante un largo tiempo desnudo, diciendo que me iban a hacer una nueva ropa. Cuando me arreglaron la pierna el dolor fue intenso, pero sobreviví.<br />
Ahora estoy en una exhibición, limpio y vestido con mi nuevo atuendo. La vidriera en que me encuentro tienen un cartel que dice:<br />
“Ejemplar único de la raza humana, varón y en edad de apareamiento”.<br />
<br />
Es probable que mañana alguno de ellos me compre, es realmente muy difícil encontrar un humano en estos días.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Ray&#160; Respall&#160; Rojas tgrafica@cubarte.cult.cu<br />
(indicar "PARA RAY" en el asunto del correo)&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Sultán*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
- Papá, papá, ¡Sultán me ha hablado!<br />
- Muy bien hijo, ahora déjame acabar de ver el partido.<br />
<br />
El niño entra en la cocina corriendo muy excitado y le dice a su madre:<br />
<br />
- Mamá, ¡Sultán me ha dicho que le gusta mucho el nuevo pienso!<br />
- Muy bien hijo, ahora vete a jugar que estoy preparando la cena.<br />
<br />
El niño se va cabizbajo y se sienta en la alfombra entreteniéndose con un soldado al que se le cae la lanza. Sultán tumbado a su lado no le pierde de vista. Desde donde está escucha a los padres comentar que están preocupados por su comportamiento. Dicen que inventa cosas, la última de ellas que el perro habla.<br />
<br />
- Tenemos que dar a Sultán y así solucionamos el problema.<br />
<br />
El niño sale al porche con lágrimas en los ojos y se encuentra con la vecina que al verlo de esta manera le pregunta que le ocurre.<br />
<br />
- Estoy muy triste porque me voy a quedar solo. Mis papás van a dar al único que habla conmigo.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Joan Mateu. joan@cimat.es<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
La lección*<br />
<br />
<br />
<br />
A edad oportuna la abuela se lo había dicho a su madre con todas las letras.<br />
Años después su madre pudo explicárselo a ella con la firmeza de un catecismo. Como un saber que no debe ser olvidado:<br />
“Hay que conquistar el corazón del hombre, pero que él no conquiste el tuyo”<br />
No entregar jamás el corazón, -ni mucho menos la ilusión- era la consigna.<br />
El tiempo pasó escurriéndose como el agua. Su libertad era tan profunda como su soledad.<br />
En la cola del banco, mientras esperaba su turno para cobrar la jubilación. Escuchó la conversación de dos mujeres jóvenes que hablaban de cómo “Enganchar un tipo”.<br />
Quiso hablarles pero se le hizo un nudo en la garganta.&#160;<br />
Decirles que no es así. Qué el amor no es enganchar al otro.<br />
<br />
Lamentó una vez más no tener hijos ni nietos para cambiar la lección.<br />
<br />
<br />
<br />
*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
El señor de los perros*<br />
<br />
<br />
<br />
Era bipolar, entre la euforia y la honradez. Entre pulgas y garrapatas amaba tanto a sus perros que cuando estaba con ellos les conversaba de igual a igual.<br />
En esa cucha de gruñidos y hocicos húmedos, no importaba quién era el amo.<br />
<br />
&#160;<br />
*de Azul. azulaki@hotmail.com<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Las Gotas*<br />
<br />
<br />
<br />
Empezaron a corretear por aquella superficie lisa y transparente haciéndose un poco más grandes.<br />
<br />
Estaban en la parte superior de aquel cristal empañado muy cerca la una de la otra. Se miraron y casi al unísono empezaron una carrera por la superficie lisa deslizándose hacia la parte inferior de la ventana. Jocosamente se cruzaban y las estelas que dejaban conformaban un dibujo que parecía un corazón.<br />
Las dos gotas se amaban desde hacía más de un cuarto de hora, cuando empezaron a formarse por el contraste entre el frío de la calle y el calor de la habitación.<br />
<br />
Súbitamente se separaron, cada una hacia un costado, pareciendo que no se iban a encontrar más, pero con un rápido giro volvieron al centro y se unieron en una sola, justo en el momento que llegaban a la parte inferior.<br />
<br />
Su vida fue efímera pero tan intensa que no se hubieran cambiado nunca por aquel señor que, dentro de la habitación, contaba monedas de oro, tan abundantes como su soledad.<br />
<br />
<br />
<br />
*de Joan Mateu joan@cimat.es<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
POR SI CONOCEN DADORES DE SANGRE<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
Presentarse en Hospital de Clínicas. Av. Córdoba 2351.&#160;&#160; ciudad de Buenos Aires.<br />
&#160;<br />
3º piso Hemoterapia. Lunes a viernes&#160; de 7.30 a 12.30 horas. Sábados de 8 a&#160; 12 horas.<br />
&#160;Para el paciente Barberón Nicolás. (8 años)<br />
&#160;<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
*<br />
<br />
<br />
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<br />
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<br />
Saludos afectuosos.<br />
<br />
*Eduardo F. Coiro. inventivasocial@hotmail.com<br />
<br />
<br />
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Proponer el intercambio sensible desde la literatura.<br />
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.</description>
   <author>URBANOPOWELL</author>
   <pubDate>Wed, 10 Sep 2008 19:38:07 +0200</pubDate>
  </item>
   <item>
   <guid>http://losescritosdeurbano.blog.com/3489857/</guid>
   <title>DAR LO QUE NO SE TIENE A QUIEN NO ES...</title>
   <link>http://losescritosdeurbano.blog.com/3489857/</link>
   <description><br />
ANALFABETOS DE AMOR*<br />
<br />
<br />
<br />
Basado en poema de Bertolt Brecht<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
Antes de ser “Juanito Laguna”<br />
Vivió el mundo. ¿Viejo mundo? ¿Mundo nuevo?<br />
&#160;Cueva tibia / tibio mar, tibias mareas.<br />
Protorecuerdo&#160; /&#160; bombo / frágil cristal de roca<br />
Primera herida&#160; / rayo de luz/ vinieron muchas más.<br />
Aprendió como pudo/ morir/ sobrevivir.<br />
El mundo ¿Línea plana?&#160; Final / infierno / paraíso<br />
Piernitas flacas/&#160; costillas salidas/&#160; panza redonda<br />
Un mundo / adentro / afuera/ excluidos/ incluidos/ círculo cerrado.<br />
Nada de&#160; amor / aprendió / el desamor es una moneda de dos caras.<br />
Aprendió / secretos del lobo&#160; Ataque / defensa / defensa / ataque.<br />
In-migrantes. E-migrantes Mulatos/ indígenas/ mestizos.<br />
Ta/ Te /Ti ¿Cara o seca? Alpiste/ perdiste.<br />
Cuando los piojos buscaron abrirse camino /en su rabia gredosa<br />
cerro los dientes/ el corazón / la casa.<br />
Aprendió / no solo de pan vive el hombre / Tambien&#160; de&#160; piedras<br />
Hurgó los desperdicios, / pan&#160; y fruta / chancho limpio nunca engorda.<br />
Zapatos chicos /&#160; dolores grandes&#160; / pantalones cortos / tristeza larga.<br />
&#160;<br />
“Don Juan&#160; de la pipa rota&#160;&#160; ¿con que se la componemos?”<br />
Con un palo que le daremos<br />
“¿Adonde está el palo? El fuego&#160; lo quemó<br />
¿En donde está el fuego? El agua&#160; lo apagó<br />
¿En donde está el agua ? Un burro se la tomó<br />
¿Adonde está el burro? El burro se murió<br />
¿Adonde lo enterraron? Adonde quiso Dios”<br />
¿Adonde está Dios? Diosito se escapó<br />
¿De quien&#160; escapó Dios? Del peor de los bandidos<br />
¿”El peor de los bandidos donde está”? /Engendrando<br />
¿A quien está engendrando? A&#160; “Juanito Laguna.”<br />
&#160;<br />
&#160;“Juanito Laguna”/ No&#160; / no aprender /&#160; no&#160; enseñar / no&#160; leer / no escribir/<br />
“Juanito Laguna” / Aprendió / le enseñaron / todo tiene costo<br />
&#160;<br />
Su costo de vivir<br />
&#160;fué<br />
&#160;ser engendrado<br />
&#160;por los analfabetos del amor.<br />
&#160;<br />
<br />
<br />
*de Amelia Arellano&#160; arellano.amelia@yahoo.com.ar<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
DAR LO QUE NO SE TIENE A QUIEN NO ES...<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
La sombra china de Jacques Lacan*<br />
<br />
<br />
<br />
En ensayista y semiólogo François Cheng introdujo la poesía y la filosofía orientales en el ideario lacaniano. Dos de sus libros, que ahora se consiguen en Buenos Aires, influyeron en las teorías del brillante y controvertido seguidor de Freud<br />
Sábado 9 de agosto de 2008 | Publicado en la Edición impresa<br />
<br />
<br />
<br />
*Por Luis Gruss<br />
Para LA NACION<br />
<br />
<br />
Su nombre no suena con demasiada frecuencia por aquí. Quizás ahora un poco más, con la reciente llegada a las librerías porteñas de dos de sus libros fundamentales: Vacío y plenitud (Ediciones Siruela) y La escritura poética china (Pre-textos). François Cheng (nacido en Pekín en 1929 y luego nacionalizado en Francia, país adonde se trasladó en 1948) es, sin embargo, el más reconocido experto en el conocimiento y difusión de la espiritualidad de Oriente. Sus reflexiones fueron fundamentales, entre otros, para su admirador y amigo Jacques Lacan, cuyas investigaciones en torno al valor del significante confluyeron naturalmente con la teoría de palabras llenas y palabras vacías o muertas que Cheng elaboró al analizar la escritura poética china. El sueño tiene la estructura de una frase, decía Lacan en su estilo enigmático que armonizaba con el de Cheng cuando éste comentaba aspectos de la escritura poética china: el ritmo desempeña una función primordial, ya que indica la forma en que se agrupan las palabras y permite decidir cuál es su verdadero sentido.<br />
<br />
Filólogo, poeta, ensayista, calígrafo, traductor, novelista y semiólogo, Cheng ha sido un estrecho colaborador de Lacan. El psicoanalista francés lo presentó en uno de sus célebres seminarios (abril de 1977) con su ironía habitual: "François Cheng, que en verdad se llama Cheng-Tai-Tchen, se ha puesto François con el objeto de reabsorberse en nuestra cultura, aunque esto no le ha impedido mantenerse muy firme en lo que hace, un trabajo de gran utilidad para los que aquí se consideran analistas".<br />
<br />
La zambullida china de Lacan nada tuvo que ver con el exotismo que a veces provoca en Occidente aquel mundo lejano de ikebana, té verde, dragones y flores de loto. Lacan vio una clave de sus teorías en los estilizados ideogramas chinos. La forma genera sentidos inesperados. La forma, debe subrayarse una vez más, arrastra por añadidura el contenido y no al revés, como antes se creía. La poesía china es eminentemente metafórica. Sólo así puede concebirse (por ejemplo) que la unión nube/lluvia aluda por elevación al acto sexual; el jade, a la mujer de bellas formas o que la luna llena señale un reencuentro de amantes. Según el imaginario chino estudiado por Cheng, la montaña pertenece al yang y la nube al yin. En ese caso la montaña designa al hombre y la nube (inalcanzable), a la mujer. Las voces que emanan de ellos, entonces, son: "Viajo pero, como la montaña permanezco contigo" y "Estoy aquí pero, como la nube, mi pensamiento viaja contigo". Esto, aunque resulte arduo de asimilar para el lector occidental, está resumido en un dístico de Wang Wei, destacada figura poética junto a Li Tai Po durante el reinado de la floreciente dinastía Tang.<br />
<br />
<br />
El lago se vuelve sobre un instante/<br />
La verde montaña rodea la nube blanca<br />
<br />
<br />
Lacan leyó con atención a los poetas chinos y en ellos, de la mano de Cheng, observó que los ideogramas generan sentido en los versos. Algo análogo sucede en el diván del analista. Simples sonidos evocan situaciones más complejas que trascienden ampliamente las palabras pronunciadas. En su libro La escritura poética china , Cheng cita el "sencillo" ejemplo de un ideograma que, por sus componentes gráficos, suscita una imagen poética. En China la expresión po-gua (literalmente, "melón partido") designa los dieciséis años de una joven deseable y casadera. A partir de una imagen gráfica se llega, al final de la cadena significante, a la idea erótica de carne tierna (melón) y fresca, mordedura sensual, etcétera. La partición del melón podría ser interpretada como pérdida de la virginidad. Este raro juego de espejos se entendería mejor, claro, si se viera el dibujo partido del ideograma correspondiente.<br />
<br />
En su Seminario 24, Lacan les dice a sus alumnos: "Yo quisiera llamar la atención sobre algo: el psicoanalista depende de la lectura que hace de lo que dice el paciente. Y lo que escucha no puede ser tomado al pie de la letra [ ]. ¿La verdad despierta o adormece? Me gustaría que antes de responder leyeran a François Cheng, ya que con la ayuda de lo que se llama escritura poética ustedes pueden tener la dimensión de lo que podría ser la interpretación analítica".<br />
<br />
Eran habituales las caminatas y conversaciones entre Lacan y Cheng, quien no casualmente dedica su libro Vacío y plenitud "al maestro Jacques Lacan", cortesía que el psicoanalista francés solía devolver en el mismo tono. Leyendo poemas chinos de la Antigüedad o analizando pinturas donde las áreas en blanco eran muy evidentes, los dos pensadores concibieron la noción de vacío no como algo vago e inexistente sino como un elemento dinámico y activo.<br />
<br />
El vacío pasa a ser un signo; es origen y elemento central en el surgimiento de " las diez mil cosas" del mundo. La pincelada del calígrafo o del artista acaba diciendo mucho más de lo que se había propuesto, tal como sucede con el paciente en el consultorio. Lo dicho se traduce en un malentendido eterno. ¿Por qué? Porque una palabra no revela claramente su sentido (por ejemplo, la voz china dao o tao no refiere sólo al camino aludido). Más bien conduce a otras voces en una cadena lingüística así como un sentido conduce a otros. Siempre decimos más de lo que nos proponemos. Esto último se produce mediante los conocidos mecanismos inconscientes de desplazamiento (desvío) y condensación. La digresión es el recurso preferido en estos casos. Sólo hay algo nuevo en el significado cuando hay algo también nuevo en el significante. El sujeto que habla no es amo y señor de lo que dice. En los hechos, termina diciendo más de lo que quiere. Termina expresando (siempre) otra cosa. Desde el análisis lacaniano se afirma que hay que entender al paciente más allá de lo que dice. En cuanto se quiere afirmar algo, se producen incidentes inevitables: de ahí la confusión y la imposibilidad del diálogo como absoluto lazo de unión. Cada uno de nosotros es hablado por la lengua. Por eso, en principio conviene que no nos tomemos a pecho ni a nosotros ni a los demás. El oficio propio del analista es escuchar al paciente casi como si hablara a través de ideogramas chinos: diciendo mucho más allá de lo que dice. Interpretar es escuchar al sujeto no en lo que él cree pronunciar sino en el deseo que fluye a través del significante que por algún motivo eligió.<br />
<br />
En función de estos razonamientos, Cheng se detuvo especialmente en los poemas de Li Bo (o Li Tai Po) y otras tantas obras maestras que, como se ha dicho, iluminaron el cielo del arte bajo el imperio de los Tang, durante los siglos VII y IX de nuestra era. Entre varios centenares de poemas, Cheng eligió para su análisis -realizado al unísono con Lacan- una conocida cuarteta ("Escalinata de jade") que podría traducirse así:<br />
<br />
<br />
Del umbral de la escalinata de jade<br />
Brota un rocío blanco/<br />
La larga noche penetra en las medias de seda/<br />
Dejando caer la cortina de cristal/<br />
Contemplada al trasluz por la luna de otoño.<br />
<br />
<br />
El tema abordado es la noche de espera de una mujer ante la puerta de su casa vacía. La espera es inútil porque su amante no llegará. Desilusionada y con frío, la mujer se retira a su cuarto. Allí baja la celosía de cristal y se queda un rato más, confiándole su pena y su deseo a la luna, cercana y lejana a la vez. Li Bo invita al lector a vivir los sentimientos del personaje desde dentro. Pero sólo entenderá mejor la idea que sobrevuela allí el lector familiarizado con el valor simbólico de los significantes chinos:<br />
<br />
Escalinata de jade: piel lisa y suave de una mujer. Rocío blanco: noche fresca, hora solitaria, lágrimas. Y tiene un matiz erótico. Media de seda: cuerpo de mujer. Celosía de cristal: interior del gineceo. Luna de otoño: presencia lejana y deseo de reencuentro.<br />
<br />
Con esta secuencia de imágenes -dice Cheng-, el poeta crea un mundo coherente y misterioso. Las cosas parecen derivar unas de otras de manera inexorable. Por intermedio de los signos, la luna adquiere su estatus de símbolo primordial de los poetas chinos clásicos, artistas de una sensibilidad nocturna que revela el secreto de una noche de mito y comunión. El amor (que Lacan ha definido como dar lo que no se tiene a quien no es) se conecta con la idea del vacío esencial, es decir, fuente permanente del deseo aunque no excluya -en esa búsqueda infinita- el dolor y la melancolía que inevitablemente nacen de la ausencia.<br />
<br />
<br />
<br />
*Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1036743&amp;origen=relacionadas<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
"Quien ama en exceso se agota"*<br />
&#160;<br />
<br />
Reproducimos aquí algunas ideas centrales de François Cheng expuestas en sus libros Vacío y plenitud y La escritura poética china, distribuidos ahora en algunas librerías de Buenos Aires.<br />
<br />
"En China, arte y arte de vivir son la misma cosa. El pensamiento estético de ese país considera siempre lo bello en su relación con lo verdadero. La noción central de esta búsqueda se resume en la palabra vacío. No menos esencial que la célebre dualidad yin-yang, el vacío se presenta como un eje en el funcionamiento del sistema de pensamiento chino. Ese principio rige la pintura, la poesía, la música, la narrativa, el teatro y hasta disciplinas físicas como la acupuntura o el taichi."<br />
<br />
"En el orden de lo real, el vacío tiene una representación concreta: el valle. El valle es hueco y aparentemente vacío; pero hace crecer y nutre todas las cosas; lleva todas las cosas en su seno y las contiene sin dejarse nunca ni desbordar ni extinguir. El espíritu del valle por siempre está vivo. En él se habla de la hembra misteriosa. La hembra misteriosa tiene una abertura de donde salen el cielo y la tierra. El imperceptible chorro fluye indefinidamente; se bebe de él sin jamás agotarlo. El espíritu baja al valle y vuelve a subir; es el aliento o el soplo; espíritu y valle están abrazados por la vida."<br />
<br />
"Quien ama en exceso se agota."<br />
<br />
"Antes de pintar el bambú hace falta que el bambú crezca dentro de nosotros."<br />
<br />
"Una obra maestra es aquella que restituye las relaciones secretas entre las cosas."<br />
<br />
<br />
<br />
*Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1037430<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
&#160;&#160;&#160; ALLÁ, A LO LEJOS...*<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
Allá,<br />
a lo lejos,<br />
eras un punto en la distancia,<br />
un grano de arena,<br />
una semilla que orbita<br />
en tierras lunares,<br />
&#160;<br />
una gota<br />
de agua cayendo,<br />
un pedacito de cielo recortado<br />
entre el embarcadero<br />
y la visera de mis manos.<br />
&#160;<br />
&#160;<br />
<br />
*de Sebastián Slobodjanac Iparraguirre. sebaslobo@hotmail.com&#160;<br />
En Libro "Amor Universal" -Carpe Diem Editora S.J.-2004<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
ALIMENTOS TERRESTRES*<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
&#160;*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com<br />
<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Cuando el apetito voraz la llevó a devorar cerdo, pollo, conejo, perdiz, iguana y cuanto animal cayera en sus cacerolas; cuando el olfato se agudizó hasta percibir a la distancia el olor de lo femenino y lo masculino; cuando notó que las pupilas se le dilataban tanto ante un hombre como ante una mujer hermosa, comenzó a prestar atención a su conducta.<br />
Con dos o tres baños diarios de inmersión en agua fría, procuró bajar la temperatura del cuerpo. Cuando las sales bullían como si ella fuera un termostato en la bañera, la vaciaba y repetía el procedimiento las veces que fueran necesarias.<br />
A pesar de los intentos de sofocación, tuvo que admitir que desde el primer día de casada, el compromiso de ser de goce privativo del esposo, le había sembrado una pequeña raíz de hastío que se empecinaba en ignorar. La fanfarria de aquella noche de vestido excesivo, alegría programada y comentarios acordes a la tediosa eternidad, la hizo sentir como si esa fuera la última fiesta de los condenados. Pero con abnegación mantuvo su compromiso de fidelidad evitando contactos, desviando miradas, tomando distancia.<br />
Esa entrega exclusiva y excluyente le fue diezmando el deseo. Ya conocía tan de memoria aquella piel, aquellos recorridos y vaivenes, que perdió interés en ese cuerpo que no se diferenciaba del propio.<br />
Por el bien del esposo consultó revistas femeninas que indicaban con tino que la pareja debía explorar otros estímulos, otros escenarios, otras coreografías. Sin embargo, tuvo que admitir que por encima de un cambio de posición ella necesitaba un cambio de individuo. Pero no podía desperdiciar, así como así, tantos años de abnegación, de sacrificio y entrega.<br />
Para eludir la lujuriosa verdad, tomó clases de gimnasia tres veces por semana. Buscó aquietar la efervescencia del cuerpo con rutinas en ocho tiempos, con flexiones cortas y largas, con ejercicios abdominales intensivos. Logró aductores rígidos, glúteos firmes, vientre contraído pero en vez de extenuarse, fue aumentando su vigor físico. La ligera vestimenta de sus compañeras, el torso semidesnudo de los hombres y la música energizante, multiplicaron el apetito y las palpitaciones.<br />
Entonces inició cursos de bonsai, de pintura sobre tela, de deshilado en bastidor, de primeros auxilios, crochet, educación vial, esperanto, control mental y cocina vegetariana. En esta última actividad depositó toda su esperanza. Debía desterrar la carne. Los vapores del coliflor y los aromas del berro habrían de sosegar el ímpetu de la sangre. La leche de soja, si lograba ingerirla, apaciguaría el furor.<br />
Sostuvo la dieta con disciplina tibetana. Con el paso de las semanas, se tornó blanca y fresca como una hoja de endibia. Las venas acentuaron el color verdoso y su andar fue languideciendo. El viento la hacía oscilar como una espiga. El cabello floreció en las puntas y fueron inútiles los tratamientos capilares. Las pestañas, las cejas y el vello púbico adquirieron la textura del pasto. Su aliento olía a yuyo, su cuerpo era un árbol. Pasaba horas sentada en el jardín con los pies en remojo y se dejaba rondar sin fastidio por hormigas, pájaros y arañas.<br />
Hasta que el marido advirtió una hipotermia alarmante. El esposo insistió en consultar un médico pero ella se negaba. Cuando ya no tuvo fuerzas para oponerse fue sometida a inyecciones de hierro, complejos vitamínicos, suplementos dietarios.<br />
Día a día sus axilas fueron dejando de oler a brócoli y los dedos perdieron el aspecto filamentoso, para ir recuperando su peligroso aspecto de conformación humana. El sexo, que al contacto con los dedos del esposo, ahora se abría como un alcaucil hervido sin sal y sin limón, fue recuperando la antigua firmeza y el color. Como era previsible, poco a poco el ardor recobró su poderío en cada rincón del cuerpo. La recuperación fue admirable. Así, se le hizo firme la mirada, fácil el contacto, corta la distancia...<br />
<br />
<br />
<br />
*Fuente: Rosario-12<br />
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-14689-2008-08-09.html<br />
-Enviado para compartir por Ruben Vedovaldi. RubenVedovaldi@netcoop.com.ar<br />
<br />
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<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
RIESGO*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Si en el riesgo se han dejado piel y pasos<br />
al empeño le han tensado las raíces<br />
y en lo hondo, en lo vivo, allá en lo humano<br />
tendrá un sitio bien ganado la esperanza<br />
<br />
<br />
Cuánta vida emana de un abrazo<br />
cuánto invierno he visto en las miradas;<br />
mas lo recio se fugó hasta la intemperíe<br />
cuando el ansia por la sed se entrego al viento<br />
<br />
<br />
Y qué más exigirle a la libido de la noche<br />
y qué historia tan tierna me contó ese cuerpo<br />
<br />
<br />
El ciclo nació y se perdió en los tiempos<br />
y el andar del alma es lento...<br />
<br />
<br />
Tristes de aquéllos que no arriesgan<br />
más allá de lo que verbalmente dicen,<br />
en entornos generosamente afines<br />
con argumentos entrañablemente hermosos;<br />
tras vidas cerradas a cal y canto<br />
<br />
<br />
Donde todo lo previsible va cayendo en lo gregario<br />
<br />
<br />
Si metafóricamente la memoria es una esponja<br />
o una cinta magnetófonica , tendente en muchos casos<br />
a almacenar con celo , mimo , lo más crudo ;<br />
lo más duro de la bestia cotidiana<br />
<br />
<br />
Y dado que la felicidad siempre llega fragmentada :<br />
anda , asume el riesgo y ¡ atrévete !<br />
atrévete con tu sueño cualquiera que sea<br />
atrévete incluso a soñar de nuevo.<br />
<br />
<br />
<br />
*De Pablo Fuentes setembrine@yahoo.es<br />
<br />
<br />
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<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Perdido ante un tunel del tiempo...*<br />
<br />
<br />
<br />
-Texto del año 2002-<br />
<br />
<br />
<br />
Siempre que tomo el ferrocarril Belgrano Sur en la estación Buenos aires me acuerdo del viaje que hice aquella tarde de 1989, cuando todavía estaba cursando la carrera de Sociología. Me debe haber impactado mucho ese viaje pues guarde el boleto de cartón bicolor -ida blanco y vuelta naranja- que vendían en las boleterías de aquella época cuando los trenes eran de una empresa nacional y el ferrocarril perdía solo un millón de dólares por día como aseguraba Bernardo, muy temprano, desde su programa de radio "despertando adormecido", cuando el sol apenas corría de luz al lucero y muchos maquinistas y operarios ferroviarios del Belgrano, entraban a trabajar en la estación Tapiales, donde están sus depósitos de locomotoras y talleres. Carlos Saúl, había ganado las elecciones hace un mes y conspiraba para tener el poder anticipado, para no esperar hasta el 10 de diciembre, y empezar a "unir las dos Argentinas" ya mismo. Bueno, pero esa es otra historia, padecida por todos.<br />
En ese cuatrimestre cursaba Pensamiento Social Latinoamericano, y la daba Horacio González. Esa tarde fría y gris, nos convoco al numeroso curso a la terminal de la estación Buenos Aires, para tener una clase de cierre en el viaje en tren hasta la estación Tapiales. No me avergüenzo en decir que recuerdo poco y nada de la clase ni del viaje, salvo dos cosas: el respetuoso silencio con el que los trabajadores que retornaban a sus hogares se sumaban a escuchar la clase, y la imagen de Horacio, con su mechón de pelo caído a lo Arlt sobre la cara diciendo que con el gobierno de Menem llegaba el "fin de la patria ferroviaria". El futuro estaba lejos.&#160; Yo no consideré esa experiencia como una profunda experiencia pedagógica para mi carrera. Y muy lejos también estaba de verme reconstruir recuerdos.<br />
<br />
Una gran nebulosa rodea todo lo que tenga que ver con esa época, ¿Qué pensaba? ¿Como sentía las cosas cuando estaba por cumplir 31 años, vivía con padres bastante saludables y tenía trabajo de asistente social en dos escuelas?. No lo sé. No puedo entender bien mi sentir de esa época.<br />
<br />
Recuerdo, eso sí, que Horacio hablo de los trabajos que había recibido sin nombrar a los autores, el mío era un collage de imágenes que había recortado en revistas, a las cuales les había agregado algunas citas de autores, seguramente deformadas, habiendo entendido, el "malentendido creativo" que subyace a toda comunicación y desde luego a la literatura. Pero creo, y estoy casi seguro de esto, que estaba a años luz de entender que la "sociedad es como el aire", y que muchas cosas solo pueden percibirse en ausencia. La ausencia que es una realidad material, ó como gustaba decir Macedonio "casi como un pozo en el pasto".<br />
<br />
Pero en ese año, teníamos 40.000 Km. de vías, había más ferroviarios que botelleros y cartoneros.<br />
&#160;Y aunque el futuro estuviera expropiado de antemano, era un umbral impensable. Como ver desde un hoy cada paso que damos en la pura obstinación de vivir entre lo imprevisible y lo irreversible.<br />
<br />
Hace unos años, quede varado en la estación de Tapiales por un desencuentro. y me encontré al frente del bar donde habíamos estado aquella vez sentados todo un curso y sus profesores tomando caña o café. El lugar se llamaba El Nogal, sin duda nombrado así por la calle los Nogales donde hace esquina, esta cerrado según parece hace muchos años, algunos pastos suben por los techos, creo que nunca antes había tenido una imagen que reuniera en pequeña geografía las tristezas del paso del tiempo, hacía un par de meses que se había muerto mi viejo, en un 12 de julio muy frío y luminoso, y yo estaba allí, 12 años después frente a ese bar cerrado, esperando a una persona que no vendría a buscarme. Llevaba el título de sociólogo enrollado en el porta láminas, y vagaba de pura ansiedad por la estación de trenes.<br />
Pude ver por un descampado una locomotora negra de esas que andaban originales a vapor y otra diesel casi un esqueleto vacío, pegaditas como para que no haya mucho trabajo para levantarlas como chatarra. Más al oeste se ven dos vagones de maderita abandonados allí, la mayoría eran -y creo que lo son hoy mismo- usados como una vivienda mísera. En ese andén, percibí nuevamente el vértigo que siento ante cada túnel del tiempo que se abre en mis pasos de cada día, y volví en ráfagas a aquella tarde de 1989, cuando sobre una mesa de bar que bailoteaba por desniveles del piso, Horacio me firmo la libreta universitaria y nos cruzamos una eterna sonrisa.<br />
<br />
<br />
<br />
*De Eduardo F. Coiro. inventivasocial@hotmail.com<br />
<br />
<br />
<br />
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*<br />
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<br />
Queridas amigas, apreciados amigos:<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
El domingo 10 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor mexicano Armando Luna Ponce. Las poesías que leeremos pertenecen a Elena Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Jorge "Lobito" Martínez (Paraguay). ¡Les deseamos una feliz audición!<br />
<br />
<br />
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at<br />
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!<br />
<br />
<br />
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!<br />
YAGE, Verein für lat. Kunst,<br />
<br />
<br />
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.<br />
www.euroyage.com<br />
<br />
Schießstattstr. 44&#160; A-5020 Salzburg&#160; AUSTRIA<br />
Tel. + Fax: 0043 662 825067<br />
<br />
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<br />
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Cuales son los ejes de la propuesta?<br />
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.<br />
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.</description>
   <author>URBANOPOWELL</author>
   <pubDate>Sat, 09 Aug 2008 13:18:53 +0200</pubDate>
  </item>
   <item>
   <guid>http://losescritosdeurbano.blog.com/3469241/</guid>
   <title>COMO EN UNA POSTAL...</title>
   <link>http://losescritosdeurbano.blog.com/3469241/</link>
   <description><br />
RECONQUISTA DE ANTAÑO*<br />
<br />
(Década del cuarenta)<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Terrosas calles hundidas<br />
Quietos ríos polvorientos<br />
Tus veredas como muelles<br />
Salteadas, altas, salientes.<br />
Sombreaban adormecidos<br />
En los bordes barrancosos,<br />
Amarillentos paraísos,<br />
De gajos ralos,&#160; nudosos.<br />
<br />
En cada esquina una loma,<br />
Encima un foco colgante,<br />
Que los vientos hamacaban,<br />
Una luz de cobre, oscilante;<br />
Que a un vacío de sombras,<br />
Quería vencer cabeceante.<br />
Barría el viento norte;<br />
Polvo, arena y hojas secas,<br />
Un caballo flaco y tunante<br />
Tierna brizna&#160; pellizcaba.<br />
<br />
Casas de frentes severos<br />
Altas, planas, con cornisas<br />
Se copiaban las ventanas,<br />
Balcones de rejas macizas.<br />
Alineaban las fachadas<br />
Viviendas con almacenes,<br />
Paredes sin revocar,<br />
Puertas de altos dinteles.<br />
<br />
<br />
<br />
En la oquedad de un silencio<br />
Con ecos que repicaban;<br />
Como un ladrido lejano,<br />
Vendedores que voceaban<br />
Pan, pescado, o un artesano,<br />
El batir seco de un parche,<br />
Que la comparsa ensayaba,<br />
Y el tañer de una campana,<br />
Que a la oración convocaba.<br />
<br />
En un baldío cualquiera<br />
Tejido de alambre cercado<br />
Juegan niños y mascotas<br />
Bajo un arco deformado.<br />
En el cielo un barrilete,<br />
Coletea libre su suerte;<br />
Y otro caído hace tiempo,<br />
Enreda en el cable su muerte.<br />
<br />
Algunos carros mezclaban<br />
Sus crujidos quejumbrosos<br />
Roncaban transportes viejos,<br />
Y escasos autos ruidosos.<br />
Convive en esa armonía,<br />
Traqueteante sinfonía,<br />
Con aromas de especias y campo;<br />
Una vida de pueblo hacendosa,<br />
&#160;Que hoy Ciudad,&#160; guarda orgullosa.<br />
<br />
<br />
<br />
*de Celso H Agretti. <a href="mailto:celsoagr@trcnet.com.ar">celsoagr@trcnet.com.ar</a><br />
-Avellaneda, Sta.Fe; 02/08/2008<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
COMO EN UNA POSTAL*<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Venta de castillos*<br />
<br />
<br />
<br />
La moda de comprar castillos en Europa y trasladarlos piedra a piedra a<br />
Estados Unidos ha llegado a los países del Golfo. No es de extrañar que las<br />
grandes fortunas en&#160; petrodólares se apuntaran a esta fórmula y el tener un<br />
castillo en una duna del desierto es ahora un símbolo de riqueza, poder y<br />
cultura.<br />
<br />
Los precios que se pagan ahora por estos castillos son mucho mayores que<br />
cuando empezó la moda, por ello, los actuales compradores exigen que en el<br />
traslado no se extravíe nada, controlando hasta el menor detalle el<br />
inventario realizado en el mismo día de la compra.<br />
A tal efecto, han creado unos controladores a los que llaman jocosamente<br />
"Controleitors" para tener la seguridad en el traslado. Únicamente cuando<br />
estos "Controleitors" han estampado su firma en el documento de inventarios,<br />
certificando&#160; que se ha trasladado todo lo comprado, se libera el restante<br />
80 % del pago, congelado en un banco suizo como garantía.<br />
<br />
Aún y así hay casos en los que se presta a discusión, como el traslado del<br />
mes pasado del castillo de Plumkier en la Renania, que al inventariar en la<br />
llegada los "Controleitors" congelaron el pago ante la falta de tres<br />
fantasmas que sí constaban en el inventario inicial.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*De Joan Mateu <a href="mailto:joan@cimat.es">joan@cimat.es</a><br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Como en una postal*<br />
<br />
<br />
Sobre la calle, su vivienda<br />
Sentado en un umbral<br />
Arrinconado por el vino<br />
Y el frío del invierno<br />
El borracho del vecindario<br />
Dormía soñaba deliraba,<br />
Intentaba secarse la indiferencia.<br />
<br />
Mi visión de vidrios rasgados<br />
Por el impacto de la suerte<br />
Intentaron entre el miedo<br />
Y el pudor acercarme a<br />
Ese ser, paradigma de la pobreza<br />
Pero no pude o no quise.<br />
<br />
<br />
*Todavía lo pienso. -Azul. <a href="mailto:azulaki@hotmail.com">azulaki@hotmail.com</a><br />
<br />
<br />
<br />
Pensamientos*<br />
<br />
<br />
El boliche, que era nuestro segundo hogar, se esta poniendo cada vez más<br />
mustio. Desaparecieron la jarana y el espiritu de camaradería. La malaria<br />
general nos sacudio duro y logro que cada uno de nosotros, aislado del<br />
resto, pensativo frente a su copa, mastique y digiera sus problemas en<br />
soledad.<br />
-Queridos clientes - Nos dice el gallego -, los vengo observando y me parece<br />
que llego la hora de que les cuente la historia de la fundación de mi pueblo<br />
en Galicia. Los habitantes originales eran gente muy primitiva, hosca,<br />
cerrada, no se hablaban entre ellos, cada cual se ocupaba de lo suyo, cada<br />
uno en su casa y si algo le pasaba al vecino no se daba por enterado. Era<br />
además, hay que decirlo, gente a la que le costaba mucho pensar, tardaban un<br />
montón en construir un pensamiento. Eso sí, una vez que conseguian tenerlo<br />
armado no se lo derrumbaba ni una bala de cañon. Allá por los comienzos, el<br />
único pensamiento al que habían llegado todos, sólido como una roca, era:<br />
"Primero yo, segundo yo, despues mi familia y nadie más". Imaginese como<br />
seria el trato con los de afuera. En general la naturaleza era generosa; las<br />
lluvias llegaban puntualmente; la tierra respondía y le daba a cada uno<br />
cosechas razonables. Pero según cuenta la historia en algun momento hubo una<br />
serie de cataclismos que dejaron a mis antepasados temblando. Primero<br />
sequías que quemaban todo, después lluvias que no paraban más y pudrian<br />
hasta las piedras. Resulta que un hombre de la aldea se había caido en un<br />
pozo en el medio del pueblo y ahí quedo sin poder salir durante días. Todos<br />
pasaban al lado y seguian de largo. No es que fueran mala gente, pero darle<br />
una mano a un tipo caido en un pozo era un pensamiento que todavía no habian<br />
pensado. Hasta que cruzó la aldea un caminante, vio al tipo alla en el<br />
fondo, le tiro una soga y lo saco. Los demás se acercaron curiosos y uno<br />
preguntó: "Oiga, ¿Por qué hizo eso ?". Y el hombre contestó: "Porque si<br />
algún día yo me caigo en un pozo me gustaría que alguien me saque". Y siguió<br />
su camino. Mis antepasados se quedaron en silencio mirandose unos a otros y<br />
después se fueron a sus casas a tratarde pensar. Tuvieron que trabajar mucho<br />
con la cabeza. Hasta que un día una mujer le dijoa otra: "Vecina, me di<br />
cuenta de que usted se quedo sin harina para hacer pan, a mí todavía me<br />
quedan un par de tazas, asi que podemos compartirla". Uno de los hombres<br />
estaba arreglando su granero que se había quedado sin techo en la tormenta y<br />
otro se acerco y le dijo: "¿ No quiere que le de una mano?, entre dos es más<br />
fácil". Ahí fue cuando todos miraron el puente sobre el arroyo que la<br />
correntada había hecho de goma hacia como un año y marcharon a<br />
reconstruirlo. Mientras trabajabam se pusieron a considerar las calamidades<br />
que habian estado sufriendo y tuvieron una idea todos juntos: "¿Por qué no<br />
nos ponemos a trabajar para prevenir las épocas de malaria?". Y bueno, una<br />
cosa trajo la otra; cavaron canales para traer agua, levantaron defensas<br />
contra inundaciones, construyeron un depósito volectivo para almacenar los<br />
cereales. ¿Se acuerdan de la señora de la taza de harina? Tambien ella tuvo<br />
otro pensamiento nuevo, ya a esta altura le venían solos los pensamientos, y<br />
le dijo a la vecina : "¿Y si en vez de hacer pan cada una por su cuenta nos<br />
juntamos y hacemos pan para todos ?". Ya les dije que tardaban, pero cuando<br />
tenían una idea bien agarrada no se la volteaban ni cincuenta cañonazos.<br />
Cómo se podrán imaginar, a partir de ese momento la vida en el pueblo cambio<br />
totalmente. Mis ancestros instauraron el día del caído en el pozo,<br />
festividad que todavía se celebra con gran pompa y que es una ceremonia<br />
lindisima: delante de una estatua que esta en la plaza y representa al<br />
caminante que les trajo aquella idea, se hace un pozo bien profundo, uno de<br />
los vecinos se tira adentro de cabeza y después entre todos lo ayudan a<br />
salir del agujero.<br />
<br />
<br />
<br />
Encuentro*<br />
<br />
<br />
<br />
En un viaje reciente al pueblo donde viví de chico me detuve en una esquina,<br />
cerca de la estación de trenes, donde todavía resiste una vieja casa de<br />
ladrillos sin revoque y una vez más me vino a la cabeza el nombre de Borges.<br />
En aquella época de mi adolescencia la casa era un almacén que funcionaba<br />
también como boliche y seguramente tenía unas piezas al fondo donde los<br />
paisanos podían alquilar una cama. Ahí, una tarde, mientras pasaba en mi<br />
bicicleta de reparto, vi salir a dos hombres y detenerse bajo el sol y sacar<br />
sus cuchillos.<br />
Yo acababa de llegar al pueblo desde otro continente. Había cruzado el<br />
océano en un barco de emigrantes y en nuestros bultos, entre las escasas<br />
pertenencias, había algunos libros de Emilio Salgari. Me pertenecían y<br />
habían llenado mi infancia de aventuras. durante la travesía, yo sentía que<br />
esas aventuras comenzaban a perfilarse como posibles y parado en la proa del<br />
barco soñaba con una América mítica y confusa donde se mezclaban los indios<br />
sioux, el México legendario, el Amazonas y los Andes. Es probable que,<br />
cuando llegamos, aquél pueblo chato me desilusionara un poco. Lo que<br />
descubrí fueron silenciosos hombres de a caballo y que llevaban cuchillos en<br />
la cintura. El cuchillo era una herramienta de trabajo para los hombres de<br />
campo, pero también servía para dirimir oscuras reyertas en cualquier calle<br />
de las orillas del pueblo. Supe de muchas peleas y algunas habían alcanzado<br />
estatura de leyenda.&#160; Y aquella tarde vi mi propia pelea. Tal vez sentí que<br />
la aventura había llegado por fin a buscarme. También es posible que aquel<br />
enfrentamiento bajo el sol me haya parecido una ceremonia triste. En esos<br />
días apenas masticaba algunas palabras del nuevo idioma y hacía mi<br />
aprendizaje recorriendo las páginas de revistas viejas. Sé que una de las<br />
primeras historias que pude leer entera -o tal vez fue una de las primeras<br />
que me impresionó- trataba de dos hombres que se enfrentaban a cuchillo. El<br />
autor se llamaba Borges. Aquello que había visto meses antes en una esquina<br />
volvía a encontrarlo en las páginas de una revista o de un libro. Este<br />
acercamiento doble, mi experiencia por un lado y las palabras escritas por<br />
otro, ahora asociados, abrían una perspectiva nueva, le conferían al hecho<br />
una importancia que yo todavía no hubiese podido definir, pero cuya magia<br />
comenzaba a seducirme. Tal vez descubrí ahí, sin saberlo, la fascinante<br />
alquimia del traspaso de la realidad a la ficción, la realidad rescatada y<br />
perpetuada en la literatura. Después, mucho después, accedería a los libros<br />
de Borges y volvería a enfrentarme con otros rituales donde la violencia y<br />
un par de hojas afiladas eran los principales protagonistas. Y tal vez pude<br />
especular, igual que otros, con la inútil reflexión de que esa pasión por<br />
los cuchillos, que atraviesan tantas de sus páginas, no sea más que la<br />
manifestación nostálgica de un hombre condenado al hábito de las ideas;<br />
nostalgia por un mundo donde lo que importa es el riesgo y el coraje físico.<br />
Descubriría también que las historias de Borges no estaban hechas sólo de<br />
puñales y hombres que los esgrimían. Su literatura era mucho más que eso y<br />
me deslumbré con sus juegos, su humor, sus laberintos y su inteligencia.<br />
Pero para mí, aquel hallazgo inicial siguió teniendo peso propio. El<br />
recuerdo de los dos hombres parados bajo el sol de una calle de mi<br />
adolescencia irían acompañados siempre por la fuerte resonancia del nombre<br />
de un escritor. Y me remitirían a él tanto o mucho más que las catedrales<br />
elaboradas por su prodigiosa fantasía. Estas cosas sentí en mi última visita<br />
al pueblo, parado frente a aquella vieja esquina. Volví a pensar que ahí<br />
había comenzado efectivamente una aventura y que esa aventura todavía me<br />
acompañaba. Pensé también que esa contraposición o esa alianza entre la<br />
barbarie del cuchillo y la delicadeza del pensamiento se convirtieron<br />
después en una imagen válida para definir la América que descubriría con el<br />
pasar del tiempo.<br />
<br />
<br />
*Escritos de Antonio Dal Masetto.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
La literatura, vana y peligrosa*<br />
<br />
<br />
<br />
*Por Gary Vila Ortiz<br />
<br />
<br />
En un excelente libro sobre Proust, una antología crítica realizada por el<br />
estudioso español Víctor Gómez Pin, recordaba en alguna de las primeras<br />
páginas que Proust parecía tener la convicción de que la literatura, como<br />
tal, era vana y peligrosa. El comentario del mencionado pensador español<br />
era, me parece, de una lucidez convincente: esa convicción, sin embargo, no<br />
era tal si no que se trataba de un juego de ardides. Para el lector profano<br />
y común que somos, ese libro nos fue necesario para nuestras desprolijas<br />
lecturas de Proust, que fueron como perdidas en la vastedad de dos o tres<br />
bibliotecas que aparecen y desaparecen como en un sueño. Esa memoria<br />
involuntaria que se encuentra en todo Proust, pero sobre todo en dos<br />
episodios de su obra, que suele acosarnos, pero nunca para sacar las<br />
conclusiones y la ejecución de un libro tan poco común y tan persistente<br />
para sus lectores ajenos al estudio sistemático del arte literario. ¿Cuál es<br />
la diferencia de la lectura de Proust por parte de un profano que lo lee y<br />
relee siempre encontrando cosas nuevas que aquella que hace un especialista?<br />
En vano buscamos encontrar una respuesta pero, posiblemente, si encontramos<br />
alguna no debe ser la adecuada. Sabemos que es así y que nuestra lectura de<br />
Proust, como la de otros escritores, no llegará más lejos que adonde ha<br />
llegado. Como consuelo a esa limitación pensamos que, en ocasiones, ese<br />
profano que somos encuentra aquello que el que tiene una preparación<br />
universitaria no puede imaginar que en ese sitio en donde a uno le parece<br />
ver tal movimiento en la escritura, al profesional le parecerá un absurdo.<br />
Y en el caso de Proust (y es cierto que en el de muchos otros) esas lecturas<br />
"periodísticas", dicho esto en un tono peyorativo, nos deparan más de un<br />
nuevo asombro aun en aquello ya descubierto o ya leído. Proust es (chocolate<br />
por la noticia) siempre sorprendente (de una manera diferente a lo<br />
sorprendente en Borges, en Becket, en Joyce, en Kafka o en Nabokov) pero no<br />
únicamente en su búsqueda del tiempo perdido, ese tiempo que dicho sea de<br />
paso, creo que somos muchos los que buscamos. No a la manera de Proust (su<br />
obra no tiene repetición posible, no tiene discípulo alguno, se lo puede<br />
querer imitar, pero no pasa de un desastre), pero con una intencionalidad<br />
similar, ya que tanto los olores como los sabores, así como la música, ponen<br />
la memoria involuntaria de cada uno, incluso de las memorias que pueden ser<br />
más pobres en experiencias.<br />
El libro de Proust es también una forma de llevarnos al pasado, el libro en<br />
sí, la forma en que fue leído, las páginas y la edición donde lo<br />
descubrimos, el subrayado repetido en distintas ediciones. Las páginas de<br />
Proust producen esa memoria involuntaria. En lo que hace al libro de Gómez<br />
Pin como en otro de Luis Antonio de Villena, titulado justamente "La memoria<br />
involuntaria", los autores ponen el acento en dos episodios. Gómez se<br />
detiene en algo que ocurrirá en el patio del hotel de Guermantes, que le<br />
evoca el momento aquel de la magdalena pero con un nuevo sentido. Villena<br />
pone el acento en esos instantes en que Proust, al mojar la magdalena en su<br />
té de tila (acaso habría que decir de tilo), regresa al pasado. No recuerdo<br />
qué estudioso de la obra de Proust observaba que, necesariamente, la<br />
magdalena debía estar empapada en el té, pues de otra forma no habría vuelta<br />
al pasado de ninguna manera.<br />
Villena cita a Proust: "Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo,<br />
cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más<br />
frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que<br />
nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan y aguardan y<br />
esperan sobre las ruinas de todo y soportan sin doblegarse en su impalpable<br />
gotita el edificio enorme del recuerdo". ¿Explica eso que la lectura de<br />
párrafos de Proust y de sus comentadores nos lleven por caminos vivenciales<br />
a otros autores?<br />
Ya he dicho que para nosotros los libros juegan el papel de la magdalena<br />
mojada en el té de tila. Acostumbrados desde muy temprano a subrayarlos,<br />
hacerles anotaciones marginales, apuntar los días de sus relecturas, el<br />
recuerdo surge como una vivencia plena de lo repetido y no mera rememoración<br />
de ello. Es así como lo puntualiza Gómez Pin y así lo sentimos.<br />
Tratemos de provocar en nosotros mismos algo así como un intermedio, un como<br />
encerrarse en un paréntesis, y desde ese refugio, un palco cerrado mientras<br />
miramos al "otro mundo" en el escenario, sea cual fuese el otro mundo,<br />
resultado de lo que podríamos llamar la "angustia de las influencias" en el<br />
sentido que le da Harold Bloom. La evocación se encuentra encadenada a datos<br />
que, acaso, sean meramente circunstanciales pero que perduran en la memoria.<br />
La memoria involuntaria, que se instala en nuestro pensar a partir de<br />
Proust, suele caminar por lugares insólitos, que pueden o no estar cercanos<br />
a Proust. Más aún, nos obliga a la búsqueda de libros, algunos que tenemos y<br />
otros que no, a escuchar músicas que ignoramos, que relación tienen con<br />
Proust (en realidad creo que ninguna), incluso a mirar films que nos parecen<br />
regresarnos a un, para nosotros, antiquísimo comedor de campo, iluminado por<br />
un farol de noche en el medio de la mesa para más de diez personas, volvemos<br />
al olor de una sopa a la que los argentinos le pusieron el nombre de un<br />
presidente brasilero que nos visitó, creo que para el tiempo del Centenario.<br />
Mi tía Elena la preparaba de una manera fenomenal: era una sopa de arroz,<br />
bien espesa, con gallina y otras yerbas que no recuerdo (y mi memoria me las<br />
oculta) y era realmente deliciosa.<br />
Pero es evidente que este recuerdo casi campero, o campero a secas, nada<br />
tiene que ver con aquella magdalena cuyo sabor, siempre mojada en té de<br />
tila, produjo una de las novelas más singulares del siglo veinte y una obra,<br />
por cierto, que en muchos de sus aspectos nunca ha sido superada.<br />
<br />
<br />
*Fuente: Rosario-12<br />
<a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-14659-2008-08-07.html">http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-14659-2008-08-07.html</a><br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*<br />
<br />
"Abre los ojos"<br />
<br />
Son imposibles<br />
son incapaces<br />
son fugaces.<br />
<br />
Tus malos entendidos son un estorbo,<br />
quizás solo malgastando el tiempo,<br />
para terminar por concluir: esta mujer está loca.<br />
<br />
Limpieza general me pide a gritos<br />
el escondido corazón.<br />
Y yo tratando de pensar...<br />
para elegir qué hacer.<br />
<br />
Y tu imagen es un glaciar mas que un reflejo.<br />
<br />
Son invatibles<br />
son inalcanzables<br />
Impenetrable, es la sensación.<br />
<br />
Ya no te pido<br />
ya no te espero<br />
hace tiempo no te creo.<br />
<br />
El agua se volvió desierto,<br />
ya no te creo.<br />
<br />
Y esto te lo iba a dar,<br />
pero ya no te espero.<br />
<br />
Y aunque quiera que lo escuches,<br />
ya no te quiero.<br />
<br />
Puede ser tan corto el espiral<br />
y tan poco tierno.<br />
Todo lo que quedó atrás,<br />
se lo lleva el viento.<br />
Y no es tiempo de echar culpas<br />
ni de falsos lamentos.<br />
<br />
Se dijo Basta hace mucho tiempo.<br />
<br />
<br />
<br />
*de Julia Irigoitia. <a href="mailto:juliados@hotmail.com">juliados@hotmail.com</a><br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Para ver desde el zeppelín*<br />
<br />
<br />
-Texto del año 2003-<br />
<br />
<br />
1.<br />
<br />
Pienso en&#160; promesas incumplidas. Ahí están las palabras incrustadas en el<br />
alma, hundidas en el muro, llevadas para siempre adentro. Las promesas<br />
imposibles de cumplir, deuda eterna con quien ya no esta. Y, las otras que<br />
abren futuro como los cielos libres y un batido alto de alas. Remontamos un<br />
barrilete en el polideportivo de la escuela de Franco, es una tarde fría y<br />
oscura, gélida, nuestro barrilete hace papelones, sube breve y se desmorona,<br />
ninguna teoría logra que permanezca en los aires. Hemos llevado varios<br />
modelos, ninguno funciona, lo siento como una derrota, o quizá como un<br />
anticipo de otras derrotas que la vida le inflige a la ilusión. A los chicos<br />
no les importa, corren, se cuelgan del hilo del que si sobrevive al viento<br />
huracanado, comparten, festejan las caídas de los barriletes. No funcionan<br />
los tiros, la cola de tela es muy pesada, el último cae. Invierno terrible<br />
aquel, con malas noticias sobre la salud del Nono.<br />
Mi hijo observa, no le importa mi frustración de fabricante de cometas y<br />
así, sin aviso, me pregunta:&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; - me vas a llevar a conocer el pueblo del<br />
Nono?<br />
El pueblo del Nono esta en Italia, y se llama Paterno Di Lucania, para ser<br />
más precisos. Lo abrazo fuerte y él escucha bien mi respuesta:&#160; -si hijo, te<br />
voy a llevar...<br />
<br />
<br />
2.<br />
<br />
Silvano D'Orba. El tío abuelo Pascual, se siente muy viejo y sin<br />
descendencia, decide dejar instrucciones para el después de su muerte.<br />
Piensa en su hermana mayor ya fallecida, con dos hijos y dos nietos, En su<br />
hermano menor, Juan, tres hijos profesionales, nietos y bisnietos. Pascual<br />
ordena en su testamento que mientras esa casa exista este disponible una<br />
habitación lista para recibir a los descendientes de sus hermanos que<br />
lleguen desde la Argentina. El los espera, ahora o en un futuro indefinido,<br />
confía, quiere que ninguna puerta se cierre después de su partida.<br />
<br />
<br />
3.<br />
<br />
Silvana escribe las cartas de su madre a su tío en la Argentina, cuando él<br />
partió ella no había nacido, solo quedan las fotos, algunas anécdotas, el<br />
relato de su madre y de la abuela sobre la partida: primero llegar con ese<br />
enorme bolso hasta la estación de trenes de Marsiconuovo, La letorina va<br />
repleta y muchos también van a Napoli para embarcarse a América. Muchos<br />
chistes y risas cubren las sensaciones de dolor que no tienen cabida. No es<br />
la primera generación que viaja a la Argentina, la tía abuela con su familia<br />
ya están allí desde 1927, cuando el tío cumplió 4 años y crecía fuerte<br />
tomando leche de cabras y comiendo sopressatta. Escribió una nueva carta, y<br />
sale a ver el cielo, sueña el avión que nunca partirá.<br />
Pero ella escribe sin parar, una carta por cada peca de su rostro pelirrojo,<br />
no solo a la Argentina, el leer y escribir en varios idiomas la hace sentir<br />
ciudadana de un mundo más cercano, con amigos que escriben en francés,<br />
inglés, portugués, y hasta en chino, el último de los idiomas que aprendió a<br />
traducir.<br />
Sueña abrazos de primera vez, reencuentros esperados en cada carta de<br />
promesas abiertas. Llegará ese día..?<br />
<br />
<br />
4.<br />
<br />
Mario ya compro los pasajes en avión, el se siente italiano como sus padres,<br />
quiere vivir de la escritura, trabajar de corrector o de guionista en la<br />
industria del cine. Su amigo Manuel ya partió hace un par de años a probar<br />
suerte en Italia con una beca. Todavía están frescos los años en que se<br />
escapaban de la escuela secundaria para ir al cine a deslumbrarse de<br />
Hollywood. Manuel le dice en la penumbra del cine, que pegara palabra tras<br />
palabra como en los hilos de araña hasta llegar a escritor respetado. En la<br />
pantalla ella espera del otro lado de sus ojos. Rita Hayworth, es la araña<br />
que espera del otro lado de su mirada trampa. Mario y Manuel, sienten lo<br />
mismo, esta realidad como los halagos comunes de las parejas son cadenas que<br />
atan para no dejar crecer. Y, como el cuerpo y otros designios debe ser<br />
destruido, para ser re-escrito de otro modo.<br />
Unos días antes de partir, llega la sobrina de Manuela para almorzar. Es un<br />
jueves, el día de la semana que esta destinado a almorzar con visitas, ella<br />
se sienta en el mismo lugar donde se sentó Manuel muchas veces antes, esta<br />
embarazada y pasea su dicha por la casa de las tías. De golpe, se hizo un<br />
silencio largo, de esos que piden respuesta. Mario, la miro, le dijo que<br />
tendría un hijo varón. -Ya lo veré a la vuelta de Roma.<br />
<br />
<br />
5.<br />
<br />
A quienes llevo a viajar, por mis viajes en la vida. Quien de ellos quiere<br />
despertar de su letargo, invitarme a volar de palabras, a que destino real<br />
llevarlos a todos. Azar de azares. Podré ir al pueblo de mi padre con mi<br />
hijo crecido algún día?.<br />
Cuantos destinos hay, en las promesas implícitas del pasado, en los aires<br />
que se viajan como una boca del infinito, ni mar ni cielo, a la altura justa<br />
de los ideales que no pueden descender.<br />
<br />
<br />
<br />
6.<br />
<br />
1928, mi madre esta en la panza, casi a punto de nacer. La abuela no sabe<br />
leer y escucha asombrada las noticias que le lee en voz alta su hermano<br />
Joany sobre la partida del Graf Zeppelin. Se sostiene la panza sentada<br />
debajo de la parra en Turdera. Hay detalles: tiene 235 metros de largo y una<br />
capacidad de 105 millones de litros. Al futuro le resta escribir mucho<br />
todavía: dará la vuelta al mundo con escalas en Tokio, Los Angeles y<br />
Lakehurst, Nueva Jersey. Cruzará el océano Atlántico hacia América del Norte<br />
o del sur 139 veces, volará&#160; 1.600.000 Km. en sus 9 años de funcionamiento.<br />
Pero, cuando el Graf llego a Buenos Aires, en 1934, la pequeña ya quería<br />
partir con su propio bolsito al hombro, quizá a buscar a su padre Fernando<br />
que se "había ido con otra", ya se había ganado varios apodos: Shirley, por<br />
los rulos, y el que le quedaría durante muchos años: La Nena.<br />
<br />
<br />
7.<br />
<br />
El gorrión picotea rápido el pedazo de tostada del otro lado del vidrio,<br />
mientras acá adentro observo al gato durmiendo sobre la colcha de mi cama y<br />
pienso en esos artefactos más livianos que el aire, en los cuales vamos a<br />
viajar sin alas, más alto que las aves migratorias. Salgo a recorrer las<br />
cosas y los recuerdos, apenas un inventario de las cosas que desatan<br />
recuerdos que merecen ser escritos: está el zeppelín de mi hijo, mi viejo lo<br />
trajo de la fábrica Láctea donde se jubilo después de 25 años. Fue a ver a<br />
sus antiguos compañeros, quedaban muy pocos, la mayoría ya jubilados. El<br />
delegado, sigue allí, no lo pueden echar por los fueros gremiales. Le<br />
regalaron el zeppelín, es para el nene me dice, también una canasta con<br />
productos de la marca. Esta casi desinflado, el nene lo uso mucho en la<br />
bañera, para el era una ballena que lo llevaba a navegar, lejos, muy<br />
lejos....<br />
<br />
<br />
8.<br />
<br />
Es cierto¡¡¡¡, si lo observo con ojos de niño, por que no puede ser una<br />
ballena?, solo dibujarle la boca y los ojos de profunda sabiduría. Hasta<br />
tiene las aletas. En realidad es la versión pequeña de un zeppelín<br />
publicitario que atravesó los aires, se notan los colores y la marca "La<br />
Serenísima. La verdad Láctea" a lo largo del dirigible y abajo en la<br />
góndola, donde viajan tripulación y pasajeros. Vuelvo a mirar y se me ocurre<br />
que tengo el nombre justo para bautizar a nuestro primer zeppelín, se<br />
llamará: Moby.<br />
Será Moby por la ballena del capitán Ahab, por su obstinación, por su<br />
secreta firmeza en seguir.<br />
<br />
<br />
9.<br />
<br />
Veo las nubes altas del atardecer con cierta ansiedad, veo formas de los<br />
zeppelines en esas nubes lejanas. Pienso desde ya, en esa aventura de<br />
descubrirnos en viaje, de aprender a vernos adentro, viendo alto, con cierta<br />
distancia las cosas, la geografía social. . En aquella nube puedo ver a<br />
Julie Andrews. Su belleza eterna de Mary Poppins, con su paraguas todavía<br />
cerrado, bien clavado en el suelo nube, esperando con su mejor sonrisa,<br />
mientras imagino soñados y míticos reencuentros en el aire.<br />
<br />
<br />
<br />
*De Eduardo Francisco Coiro. <a href="mailto:inventivasocial@hotmail.com">inventivasocial@hotmail.com</a><br />
<br />
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*<br />
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<br />
<br />
Queridas amigas, apreciados amigos:<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
El domingo 10 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg<br />
(107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro<br />
programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor<br />
mexicano Armando Luna Ponce. Las poesías que leeremos pertenecen a Elena<br />
Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Jorge "Lobito" Martínez<br />
(Paraguay). ¡Les deseamos una feliz audición!<br />
<br />
<br />
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar<br />
online en el sitio <a href="http://www.radiofabrik.at/">www.radiofabrik.at</a><br />
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede<br />
bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia<br />
horaria con Austria!!!!<br />
<br />
<br />
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se<br />
repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en<br />
la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!<br />
YAGE, Verein für lat. Kunst,<br />
<br />
<br />
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.<br />
<a href="http://www.euroyage.com/">www.euroyage.com</a><br />
<br />
Schießstattstr. 44&#160; A-5020 Salzburg&#160; AUSTRIA<br />
Tel. + Fax: 0043 662 825067<br />
<br />
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   <author>URBANOPOWELL</author>
   <pubDate>Thu, 07 Aug 2008 20:51:58 +0200</pubDate>
  </item>
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LAS GRUTAS DE SARA*<br />
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&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Siempre es mágico y misterioso esto de entrar a la tierra, de penetrar por los recovecos donde se refugiaron los hombres de la prehistoria, esos lugares de temperatura constante como la cava donde se almacenan los vinos para transmutar en exquisito y viejo lo joven y destemplado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Claro que nuestros antepasados no habitaban más que en la sala de recibimiento, donde la luz aún proporciona un contacto con el exterior y donde aún se cuelgan los murciélagos. Apenas la antesala, el inicio.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Pasarelas y escaleras nos permiten llegar más adentro, recorrer pasadizos que eran para los osos de las cavernas, animales de tres metros de estatura si se les daba por poner su altura sobre las patas traseras. Osos que ya no hay. Y un océano sumergido, las conchas marinas y los fósiles tubulares tapizando la pared más recóndita, adonde uno no sospecharía, jamás sospecharía que hubo mar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Las placas que se chocaron allá lejos en un tiempo inimaginable soldaron la Europa con la Iberia (aún desunidas esas placas, como lo dijo Saramago cuando imaginó el camino inverso,&#160; la península bogando de nuevo a la deriva, lejos de esa Europa a la que está adosada imperfectamente).<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Conchas marinas y animalejos de las profundidades, en las profundidades ahora, a cuarenta metros de la superficie colina arriba.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Y la caverna formada por el agua. Corroída la roca, infiltrada, vaciada hacia abajo hacia abajo en galerías superpuestas, caprichosas, chorreadas de cristal ferruginoso. Unas cavernas vivas, sonoras, gotas sobre lagos serenos, gotas límpidas sobre mi cabeza, humedad de los muros. Tan rápido cae este agua que no da tiempo para las fantasmagorías de estalactitas y estalagmitas. Nada de columnas; paredes chorreadas, sí,&#160; urgente el agua para esculpir y dar forma a la imaginación de la piedra.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Nos hablan de los pueblos originarios, de la cultura que se creó entre estas montañas, nos hablan de los mitos de este pueblo que pobló los Pirineos. Y fue ayer. Fue hace unos segundos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Entre la piedra moldeada por el agua y los restos de un mar que ya no está, la historia humana toma su dimensión de fugacidad insoslayable.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; ¿Están en Francia las cuevas? ¿Se hallan dentro de la Euskalerría? ¿A quién pertenece la piedra, el agua incesante, los fósiles inmóviles?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160; Miro, escucho la lluvia interior, la lluvia que cae en mi pecho, dentro de la cueva que es cada corazón humano. Trabajado, él también, por las aguas del tiempo sobre los fósiles de la memoria.<br />
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*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com<br />
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&#160;<br />
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IMPROBABLE*<br />
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Bienaventurados los locos<br />
los sedientos<br />
los que no encuentran puerta ni camino<br />
los que comulgan ritos de niebla<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; entre fantasmas<br />
los militantes del miedo<br />
o de la sombra.<br />
<br />
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Bienaventurados los atormentados<br />
los que no confían en el Padre<br />
ni conocen al Hijo<br />
los que no han recibido más Palabra<br />
que un silencio porfiado<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; y dos preguntas.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
<br />
Bienaventurados los menesterosos<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; de ternura<br />
los que han aprendido de memoria<br />
la rutina de sufrir<br />
<br />
los que ejercen su eterno desencuentro<br />
los que postulan el absoluto<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; de la contradicción.<br />
<br />
<br />
<br />
Bienaventurados los harapientos<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; limosneros de la paz<br />
los que fuerzan con llaves obsoletas<br />
las muertas cerraduras.<br />
<br />
<br />
los miserables<br />
los que rasgan la carne para hallar<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; el cero de la vida<br />
los que mienten para acertar<br />
los que se atreven a decir<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; que son inútiles<br />
<br />
<br />
los ignorantes<br />
los que no saben ni aspiran a saber<br />
los desahuciados de toda ideología<br />
<br />
los que transcurren sin pena ni gloria<br />
y diluyen sus días en agua de misterio.<br />
<br />
<br />
<br />
Bienaventurada la vulgaridad&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;<br />
de ser prosaicamente igual<br />
a los que nombro<br />
<br />
y el escándalo de andar anónima<br />
arrullando mis dudas con un himno<br />
<br />
<br />
<br />
a los próceres de algún mañana neutro,<br />
<br />
si es que llega.<br />
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<br />
<br />
*de Martha Valiente. puertopegaso@gmail.com<br />
<br />
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&#160;<br />
Mundo Nuevo*<br />
<br />
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&#160;<br />
Vine acá porque creí que sería mejor<br />
Extrañar los campos y los caminos enlodados,<br />
Al igual que las casas hechas de palos y techos de cartón.<br />
<br />
Vine, porque creí encontrar lo necesario para trabajar,<br />
Porque creí en lo que se dice:<br />
Que quien trabaja<br />
Tiene para comer.<br />
<br />
Y en las noches extraño a mis amigos,<br />
Y a tu cara dulce y pálida,<br />
Morena de entre el frío que hay en las mañanas.<br />
<br />
Vine hacia acá porque creí<br />
Que allá la cosa nunca iba a cambiar,<br />
Pero encuentro aquí<br />
Que la cosa anda igual,<br />
Y que si seguimos como vamos,<br />
Es seguro que esto va empeorar.<br />
<br />
Que si hacemos algo como hermanos,<br />
Y que si no seguimos esperando<br />
A que alguien más lo haga,<br />
Seguro que la cosa va a mejorar.<br />
<br />
Vine acá porque creí lo que dijeron:<br />
Que en este modelo económico<br />
Se tiene libertad.<br />
<br />
Pero nadie dijo que mi fuerza de trabajo<br />
La tenía que dar a alguien más.<br />
Que lo que ganas por un salario,<br />
A penas te alcanza para tragar…<br />
Y que si no encuentras a quien se adueñe de tu trabajo,<br />
Que Dios te bendiga y a ver cómo le haces para comer.<br />
<br />
<br />
<br />
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*<br />
<br />
<br />
<br />
No era de talla muy grande<br />
más bien pequeño, pero su personalidad<br />
y empuje&#160; hacían que los demás lo vieran<br />
mucho más amplio y monumental<br />
de lo que era<br />
su forma de ser llevaba optimismo<br />
su forma de silbar<br />
hacia poner celosos a los ruiseñores<br />
el impacto de su voz<br />
retumbaba en los pasillos<br />
y las vibraciones se extendían por toda la casa<br />
era pequeño de tamaño<br />
pero grande en su saber<br />
hipnotizaba con sus letras inscriptas en sus falanges<br />
de sus labios, a pesar de la agonía<br />
había siempre un vocablo de aliento<br />
de seguridad y de ternura.<br />
Ese ser inmensamente grande en su pensar<br />
sabrosamente perspicaz y considerado<br />
tiene un aura de creación.<br />
Las neuronas y los glóbulos rojos,<br />
le temen o le hacen caso<br />
las hernias se vuelven a su lugar<br />
el ahogo y la fatiga no están<br />
en su diccionario de lenguaje<br />
en su dirección hay como un espacio<br />
de Ángeles de la guarda que cuidan el entorno.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
*de Azul. azulaki@hotmail.com<br />
&#160;<br />
<br />
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<br />
SOY LA PERRA RABIOSA*<br />
<br />
&#160;<br />
<br />
Soy la perra rabiosa. Envenenada.<br />
La fundadora de las vides de olvidos.<br />
En las venas, un vino acre y nauseabundo<br />
Recluida a las region